Publicado en línea el Martes 29 de junio de 2021, por Erika

A mí no me azara su pistola,

yo también tengo hambre de matar.

Pero a mí esos fierros no me gustan,

yo saco las uñas pa’ pelear […]”.

Canción “No azara”–La Muchacha

Puerto Resistencia –PR– es el lugar insignia de lo que la juventud popular logró levantar a pulso en la ciudad de Cali. En sus cuadras cientos de personas se han mantenido cohesionadas por deseos de cambio durante más de 47 días (a la fecha de escribir esta nota), en un ejercicio obstinado que busca alcanzar para la totalidad que hoy no tiene nada, y que no exigen más que lo que se merecen y necesitan, vivir dignamente.

No es nueva la lucha en estas barriadas. Lo que hoy se denomina Puerto Resistencia fue el antiguo “Puerto rellena”, un sector popular fundado en la década de 1960 por personas empobrecidas, muchas provenientes de las zonas rurales del Cauca y Valle del Cauca, en su huida de la violencia bipartidista desatada en el país posterior al asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en 1948, y que en su urgencia de techo deciden tomarse los terrenos para construir sus viviendas; uno de los barrios icónicos de esta lucha fue el bautizado como Mariano Ramos1.

Con el paso de los años, en el sector empiezan a habitar múltiples actores sociales de la ciudad popular, por tanto, hoy no es raro ver la presencia de pandillas, “barras bravas”, consumidores de sustancias psicoactivas, “oficinas de cobro”, como también presencia de organizaciones comunales, sociales, eclesiales y comunitarias. Desde el 21 de noviembre de 2019 –21N–, este punto reflejaba el potencial de inconformismo que reunía, erigiéndose como el escenario de organización juvenil popular más importante de la ciudad.

Este icónico punto se ubica en un paso estratégico del oriente de la hoy llamada “sucursal de la resistencia”, donde confluyen varias vías principales que conectan múltiples barrios, incluida la Avenida Simón Bolívar que conecta el norte y sur de la ciudad. Al día de hoy puede decirse que Puerto Resistencia es el punto de concentración y resistencia más grande alcanzado en Cali, superando cualquiera de las plazas públicas que tradicionalmente sirven como escenario de encuentro de las movilizaciones sociales.

Caminando Puerto Resistencia

Cuando entramos a PR era la 1 de la tarde, el escenario era increíble, tan amplio que contaba con múltiples accesos por las calles de los barrios y en cada uno de los puntos de bloqueo había jóvenes –hombres y mujeres– vigilando lo que sucedía. La mayoría de ‘muchachos’ descansaban y conversaban. En las paredes se veían murales de gran calidad. Un camión pequeño cargado con frutas y verduras que posiblemente se iban a perder y que prefirieron donar a la causa de los jóvenes, estaba siendo descargado y en el suelo se separaban los alimentos que servían de los que estaban descompuestos.

Para ingresar tuvimos que pasar unas barricadas construidas con partes de árboles, piedras, postes, llantas, separadores de avenidas y cualquier elemento que encontraron a la mano. Nadie nos preguntó para dónde íbamos ni qué buscábamos, sin embargo el sonido de los radios de comunicación era continúo, seguramente informando lo que ocurría en cada uno de los bloqueos. Al llegar al punto donde se conectan varias calles y crean una especie de plaza principal, estaba una barricada con apariencia inquebrantable. En el espacio muchos jóvenes caminaban permanentemente, protegiendo sus rostros con sus capuchas.

“Hagan silencio, no ven que no nos dejan escuchar los radios”, es lo que nos cuentan que dijo un joven aireado –minutos antes de nuestra llegada– a alguna persona del sindicato de maestros del Valle –Sutev– que pretendía que sonara música de Quilapayun o Inti Illimani, para comenzar a cantar las clásicas arengas de su época. Una actitud no correspondiente con lo que ahí estaba ocurriendo. El conjunto de docentes, seguramente “reprendidos”, permanecían sentados en sus sillas observando a los jóvenes como si estuvieran contemplando una película de ensueño.

Después de presentarnos con los ‘muchachos’, nos llevaron a conocer los diferentes puntos de bloqueo (Ver recuadro: Monedita, un primera línea de PR); la experiencia nos quedó imborrable en nuestra mente, pues la organización social allí concretada y la decisión de lucha de estos jóvenes deja profundas enseñanzas.

PR, vida comunitaria y organización juvenil

Crear lo imaginado. En Puerto Resistencia fue la juventud que ha vivido las inclemencias del hambre y la miseria, quienes lograron construir un ejercicio organizativo nunca visto en nuestras ciudades, el cual, seguramente quedará registrado en la historia del país y en la memoria de las luchas comunitarias y populares de los pueblos.

La organización de estos jóvenes en resistencia se basa en la horizontalidad, allí todo el mundo tiene claro que nadie manda a nadie, nadie está por encima de nadie, no hay líderes, pero sí voceros. Su manera de relacionarse es sorprendente, pues su diversidad evidencia que en el mismo espacio confluyen artistas, estudiantes universitarios, integrantes de organizaciones sociales y comunitarias, pero también están quienes son trabajadores informales, desempleados, o simplemente personas que han tenido que vivir en carne propia la experiencia de la delincuencia.

De esta manera, la resistencia popular consolidó el escenario del autocontrol a través de centenares de jóvenes a quienes muchas veces la sociedad ve como indeseables, es decir, aquellas personas a quienes no han podido dominar-controlar, los sin futuro, quienes, bregando por su sobrevivencia, seguramente siempre tendrán que romper la normatividad y pasar por encima de los demás.

Algo que no sucede aquí. El respeto que se tienen entre sí, y la convicción de lo que están haciendo por exigir sus derechos es tan evidente que en Puerto Resistencia no se presentan peleas o golpes entre las diversidades allí reunidas, no está permitido el hurto –aunque entienden que más allá de PR los robos no dejan de ocurrir porque el pueblo está hambriento–, los unos cuidan de los otros, llegando al punto que personas de barras futboleras o pandillas opuestas, conviven concentrando sus cinco sentidos, más el sexto, el de la vivacidad que potencia la calle, en un solo contrario.

Esta comunidad construye nuevas referencias de vida, y en su trajinar moldean la cultura de la cual son producto, dándole base a nuevas simbologías y referencias para la ciudad y el país, como quedó plasmado en “Resiste”2 el monumento con que “celebran para no olvidar” estas semanas de lucha, con sus muertos, con sus referentes de resistencia, con sus significantes de futuro.

Una noche llena de vida

Luego del recorrido diurno, salimos de este territorio para visitar otros, pero llegada la noche decidimos retornar, el reloj marcaba las 10 y la ciudad estaba poco transitada. Al bajarnos del vehículo en que nos trasladamos percibimos de inmediato que el ambiente era muy distinto a la tarde que habíamos vivido. Luces de láseres verdes nos apuntaban la cara. Pasamos una de las barricadas y llegaron varios jóvenes a interpelarnos, “¿quiénes son ustedes? ¿qué hacen aquí?” fueron las primeras preguntas que nos increparon.

Después de explicarles nuestra procedencia decidieron dejarnos entrar, eso sí advirtiéndonos que la noche estaba pesada. Por cuestiones de seguridad no nos permitieron sacar cámaras ni registrar en imágenes lo que viéramos.

Caminamos sobre la misma calle que recorrimos horas antes, ahora se veían menos personas que en la tarde. Los jóvenes sentados en las aceras, en pequeños grupos, escuchaban música en sus celulares o parlantes pequeños, principalmente se escuchaba rap (Canserbero, Alcolirykoz, entre otros), algunas canciones de trap de Bad Bunny y en la lejanía sonaban canciones clásicas de salsa brava de la Fania. Nos sentamos cerca de la caseta principal, junto al CAI que ahora es una biblioteca popular y allí comenzamos a detallar todo lo que sucedía en la tensa calma.

Simba, un joven primera línea que toda la vida ha vivido en el barrio Siloé, se nos acercó y todo el tiempo nos acompañó, lo que nos permitió sostener a lo largo de varias horas una conversación bastante informal. Sin timidez alguna nos contó que en Puerto Resistencia se alimentaba mejor que en su casa, así mismo nos dijo con contundencia “a nosotros nos amenazan con que nos van a llevar a la cárcel por hacer esto, pero hermano eso no nos asusta, muchos ya la pisamos”.

Otro joven que prefiere ser anónimo pero que también compartió la noche junto a nosotros nos advertía lo que estábamos por vivir: “Mirá, lo que vas a ver hoy es ese país que no te imaginás, ni que conocés”, mientras decía esto nos contaba sus razones para estar allí: “A mi hermano me lo mataron y yo sé que él murió y tenía en la cabeza esa deuda que lo hacía sufrir con el Icetex. ¿Quién me paga a mi hermano? –para responderse de inmediato– ¡nadie! Cuando me lo mataron no llegó la policía y ahora que estamos aquí, ahí si tienen policía para mandar por miles.

–Nos mira fijamente y continúa– Los jóvenes que pasan las noches acá salen de sus casas echándose la bendición. Muchos son los jóvenes que no saben a dónde van con la vida, muchos ya están cansados de vivir. Te digo una cosa, yo amo la salsa como un hp y esta es mi ciudad, la que más quiero en el mundo y por eso lucho, lucho por darle estudio a mi hija, porque yo sé que ella si tiene futuro. A quienes dicen que están aguantando hambre por los bloqueos quiero decirles algo: coman solo uyucos, coman solo arroz, coman solo chontaduro o pasen uno que otro día sin comer, finalmente así nos ha tocado vivir a nosotros toda la vida”.

La tensa calma se rompió, en medio de la oscuridad, al momento que un día da paso a otro. En ese instante comenzaron a escucharse gritos que indicaban que ya habían llegado. Todo el mundo se preparó, cada persona sabía lo que tenía que hacer. La experiencia de quienes han vivido escenarios similares a lo largo de otras muchas noches, no solo ahora sino en otros momentos de sus vidas, agarrados a su capacidad para evadir a sus perseguidores, nos decía que debíamos estar tranquilos, que nada iba a suceder.

La primera de las cuatro balaceras que vivimos había empezado. Aunque nunca vimos lo que ocurría, según nos trasmitían, eran personas en motos y camionetas que empezaban a disparar indiscriminadamente. En medio del crujir de armas de distinto calibre, lo que vivimos fue prácticamente un escenario de guerra, con un caos que una y otra vez se prolongaba por 15 minutos, sin detenerse. Los gritos de los jóvenes, la organización para ir a acompañar los puntos por donde hostigaban quienes pretendían romper uno u otro bloqueo era de no creer. Verlos llegar después con sus rostros congestionados por la adrenalina potenciada por la reacción corporal, por esos sentidos desarrollados por los humanos que se desfogan y te avisan que estás en riesgo de perder la vida, que si te descuidas no podrás contar lo vivido, es una imagen difícil de olvidar. Mientras esto sucedía, Simba y otros jóvenes nos decían “tranquilos, aquí no les va a pasar nada, nosotros estamos aquí por su seguridad”, nosotros simplemente agradecíamos.

La unión, el barrio y la familia de la línea es lo primero. Sin duda lo que vivimos será inolvidable. Pero lo que viven estos jóvenes, y lo que Puerto Resistencia ha construido como experiencia social, con arraigo territorial, no lo han vivido en ninguna otra ciudad del país, allí existe hoy una experiencia que difícilmente se volverá a presentar.

En ese devenir, sabiendo el pasado vivido y el futuro que les ofrece esta sociedad, quienes allí resisten están imbuidos de convicción, y envían un mensaje toda la sociedad: no se venden ante las insinuaciones del poder, no se rinden ante las estrategias del terror y no claudican a su objetivo de conseguir vida digna aquí y ahora.

* Integrante del equipo desdeabajo y del colectivo Loma Sur.

1 Ver: http://lapalabra.univalle.edu.co/cronica-puerto-resistencia-punto-de-referencia-para-la-resistencia-en-cali/?fbclid=IwAR3M33I4D_xf6JOYr3rSUZe37Ub4nYc-0Z91Q4WuWClsm-Rzb3AsC6uasvY y libro: PENSAR LA RESISTENCIA: MAYO DEL 2021 EN CALI Y COLOMBIA. DOCUMENTOS ESPECIALES CIDSE No.6. En: https://drive.google.com/file/d/12qIcO8EhwA98LmwSJf3T2_lhtrF_eK6m/view

2 Ver: https://www.desdeabajo.info/colombia/item/42672-resiste-el-monumento-construido-por-la-resistencia-en-cali.html

Publicado originalmente en Desde Abajo .

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