Publicado en línea el Martes 8 de junio de 2021, por JDF

Una nueva visión política ha nacido de la terrible situación resultante del intento del ejército de Myanmar de hacerse con el poder el 1 de febrero. Una percepción que el país nunca había considerado antes y que ha surgido gracias a la generación más joven, la generación Z. De hecho, el intento del ejército de hacerse con el poder y las posteriores atrocidades cometidas por los soldados del Tatmadaw han cambiado no sólo el panorama político de Myanmar, sino que han transformado fundamentalmente su psique política.

La juventud y su empuje han llevado al país más allá del marco convencional articulado por muchas personas de la generación anterior. La generación Z ha mostrado su voluntad de buscar soluciones en este momento histórico que no sólo se resiste al Tatmadaw (el nombre oficial del ejército de Myanmar) sino que articula una visión política inclusiva para el país. Con el liderazgo de esta generación, se ha producido un nivel de conciencia política sin precedentes al interior del país y en dos aspectos diferenciados: en las razones que han llevado a las diferentes nacionalidades étnicas a luchar durante décadas por una sociedad más democrática en un marco político federal, y la aceptación colectiva, entre las distintas fuerzas políticas, de que el ejército de Myanmar es el principal obstáculo para la paz y la estabilidad del país. Estos acontecimientos representan un cambio sísmico en las opiniones políticas de toda la sociedad.

El país y la comunidad internacional han reconocido el liderazgo que la generación Z ha dado al movimiento, y esto debe continuar. Dado que la gente joven, más que la clase política, fue la que se organizó durante los primeros días de las protestas, cualquier liderazgo político en este movimiento debe incluir a la generación Z y el nuevo pensamiento político de esta juventud. Y cualquier apoyo al movimiento, ya sea de la comunidad internacional o de fuentes nacionales, debe invertir en el desarrollo de las capacidades de liderazgo de la generación Z.

Actitudes hacia el

Tatmadaw

Antes de los acontecimientos de los últimos meses, mucha gente en el país, de una manera u otra, aceptaba la posibilidad de que el Tatmadaw desempeñara un papel importante en la vida política del país gracias a los privilegios especiales que se le concedieron en la Constitución de 2008. Thadar, activista de la generación Z y estudiante de la Universidad de Rangún, resume la reciente evolución del pensamiento:

La ciudadanía de Myanmar ya sabía que el ejército actuó mal durante las revoluciones de 1988 y 2007. Sabíamos que el poseer el 25% de los escaños no electos en el Hluttaw (Parlamento) era injusto. Pero en lo que respecta al conflicto armado con los grupos armados de las minorías étnicas, algunas partes de nuestra mente seguían queriendo creer que el ejército de Myanmar defendía el país, ya que la propaganda oficial nos había lavado el cerebro en aquella época. . . Ahora está claro que el ejército de Myanmar es el demonio. Después del golpe, estamos todos unidos con las diferentes nacionalidades étnicas para luchar contra el ejército fascista de Myanmar.

El golpe de estado del 1 de febrero abrió los ojos a muchas personas. Millones en todo el país se levantaron en protesta contra el golpe, exigiendo la disolución de la Constitución de 2008 y el establecimiento de una democracia federal. Pero el golpe cambió algo más que las demandas políticas. Alteró algo más fundamental en la mente de las personas: el Tatmadaw ya no es considerado como parte integrante de la solución política que se busca.

La institución militar que debía defender a la nación se considera ahora el mayor obstáculo para lograr la paz y la reconciliación nacional en el país. Poco después de la formación del Comité de Representación del Pyidaungsu Hluttaw (CRPH), grupo inicial de políticos electos que ha evolucionado hasta convertirse en el Gobierno de Unidad Nacional o NUG, el Tatmadaw fue clasificado ya no como fuerza de defensa del pueblo, sino como organización insurgente aterrorizando y asesinando a personas civiles pacíficas. Las fuerzas de seguridad (combinación del ejército y la policía) han matado a más de 800 civiles, y hasta la fecha se ha arrestado y detenido a miles de personas. Así, la opinión pública no sólo se ha negado a reconocer al Consejo de Administración del Estado o SAC, dirigido por la junta militar, como gobernante legítimo, sino que ha rechazado categóricamente al actual Tatmadaw como defensor del país. Esto es, sin duda, una nueva forma de pensar.

Opiniones sobre las luchas políticas de las minorías étnicas

Incluso durante el último quinquenio de gobierno civil dirigido por la Liga Nacional para la Democracia o NLD, las luchas de las minorías étnicas fueron en gran medida pensamientos tardíos para muchos políticos de élite, incluyendo a aquellas personalidades políticas en la cúpula del NLD. Todo esto cambió cuando la juventud de las ciudades protestando contra la dictadura vio cómo las mismas fuerzas de seguridad, quienes habían violado los derechos de las minorías étnicas durante décadas, ahora disparaban y mataban a manifestantes a plena luz del día.

Históricamente, para el NLD y para muchas personas habitantes de las principales ciudades de las llanuras centrales, las cuestiones étnicas y sus reivindicaciones políticas no eran prioridades. A menudo se daba preferencia a la consecución del desarrollo económico, y muchas personas creían que ese desarrollo resolvería con el tiempo algunos de los principales problemas, si no todos, en el país. Las demandas de las minorías étnicas se consideraban periféricas, tanto desde el punto de vista político como geográfico, porque los combates entre el Tatmadaw y los grupos armados de las minorías étnicas o las EAO (por sus siglas en inglés), sólo tenían lugar en las zonas rurales del país, y no en las ciudades donde vive la mayoría de la población Bamar. Los actos crueles y anárquicos de los soldados del Tatmadaw en los estados Karen, Kachin y Rakhine no parecían afectar demasiado a la política de la capital Naypyidaw. Y las constantes violaciones de los derechos humanos cometidas por las fuerzas de seguridad de Myanmar en los territorios de las minorías étnicas sólo aparecían ocasionalmente en algunos medios de comunicación privados independientes.

Con el uso de la violencia por parte del Tatmadaw en las calles de la ciudad, se ha producido un cambio comprensible de actitudes. Los carteles en las protestas dan ahora la bienvenida a las EAO. Y a estas alturas, miles de las personas participantes en las protestas se han refugiado en las zonas administradas por las EAO, incluyendo los territorios del este controlados por la Unión Nacional Karen o KNU y el Partido Nacional Progresista Karenni o KNPP y los del norte administrados por la Organización para la Independencia Kachin o KIO. Htet Lynn, joven activista que lidera la defensa de la paz entre la juventud, lo explica simplemente así:

El pueblo de Myanmar, especialmente la generación más joven, ya no considera a las EAO como grupos rebeldes. Por el contrario, nos hemos dado cuenta de que son estos grupos los que defienden los intereses del pueblo. Con nuestras vidas amenazadas por las mismas fuerzas de seguridad que se supone nos tienen que defender, hemos tenido que escapar a los territorios de las EAO para ser libres. Hoy en día, es muy común ver a la gente de las ciudades mostrar su adhesión a las EAO y su respaldo a las personas que son desplazadas internas como resultado de los ataques aéreos del ejército de Myanmar. Mientras tanto, también vemos que las EAO nos dan apoyo moral y material para nuestra lucha, al participar en combates contra las fuerzas del ejército de Myanmar.

Muchas otras personas publican en sus propias redes sociales invitaciones a las EAO, o muestran su esperanza de que éstas ayuden con su lucha en contra del régimen militar, y parece que las EAO han respondido de forma muy positiva.

Los nuevos puntos de vista de la generación Z también se han traducido en acciones políticas. Por ejemplo, un grupo de sindicatos de estudiantes de la Universidad de Rangún, la Universidad de Medicina Uno y la Universidad de Mandalay, instaron en una carta abierta al CRPH a adoptar una «constitución federal provisional» con un papel más definitivo de las EAO en la formación del NUG. La carta muestra claramente el pensamiento y la comprensión más progresistas de la juventud universitaria y su visión política modificada para el país.

Visión colectiva del futuro del país

Las mentes que lideran el nuevo pensamiento que hoy da forma a una visión emergente de futuro para Myanmar pertenecen, en su mayoría, a jóvenes de la generación Z. Nunca en la historia del Myanmar moderno se habían unido personas de diferentes orígenes étnicos y políticos contra la dictadura militar en el país. Esta vez, personas de todos los ámbitos se han manifestado con una sola voz política: no sólo han rechazado categóricamente la dictadura militar, sino que se han comprometido de forma abrumadora a construir una nueva unión democrática federal y, si es necesario, un nuevo ejército federal. En cierto sentido, la generación más joven de Myanmar ha terminado con la política que pretende acomodar el dominio militar en los asuntos del país y está dispuesta a sacrificar todo lo que tiene por esta visión común.

La generación Z no sólo ha demostrado su resiliencia al golpe militar, sino que ha articulado el tipo de país que quiere construir y en el que quiere vivir. «El golpe militar nos da una oportunidad de oro para liberarnos del pasado», escribió Naing Min Khant, un estudiante universitario, en sus redes sociales. De forma aún más conmovedora, compartió cómo el golpe había creado nuevas conexiones: «Si no fuera por este golpe y las brutales medidas posteriores contra manifestantes en las ciudades de todo el país, seguiríamos sin preocuparnos por las violaciones, los asesinatos, las quemas de pueblos y los robos cometidos contra nuestros hermanos de las minorías étnicas por el Tatmadaw«.

Ei Thinzar Maung, otra dirigente en las protestas, recientemente nombrada Viceministra de Asuntos de la Mujer, la Juventud y la Infancia del NUG, hizo su apasionada declaración sobre la necesidad de un nuevo camino:

Es el deber de toda la ciudadanía participar en este movimiento de desobediencia civil. Estamos participando en estas protestas de forma no violenta para desmantelar la dictadura militar y establecer una democracia federal. La constitución de 2008 ya no existe; tenemos que elaborar una nueva constitución para construir un nuevo país.

Aunque Myanmar es independiente desde 1948, nunca ha sido un estado-nación lo suficientemente cohesionado como para modernizarse. Este no es el primer golpe militar en los 70 años de historia del país, y no podría haber ocurrido en peor momento, con la pandemia mundial y el país todavía luchando por resolver sus profundos problemas sociales y económicos. Y, sin embargo, con una nueva conciencia política, una nueva generación de jóvenes ha planteado una visión nunca alcanzada antes para el país, una visión que merece la pena. Gracias a esta juventud, el pueblo de Myanmar tiene motivos para la esperanza. Y tiene la responsabilidad de apoyar este liderazgo joven en esta lucha histórica. Tanto el gobierno de unidad como la comunidad internacional pueden inspirarse políticamente en esta generación de jóvenes progresistas de Myanmar. Deben invertir en esta generación que ha demostrado tanto valor y visión. Sólo entonces podrá Myanmar empezar a imaginar y construir una nueva y cohesionada Unión Democrática Federal de Birmania.

Fuente original en inglés: https://www.justsecurity.org/76759/beyond-the-coup-in-myanmar-the-emerging-new-politics-of-gen-z/


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