Publicado en línea el Sábado 6 de marzo de 2021, por Martina Neyra

1. Introducción

Dos temas centran mi atención. Recordamos a Antonia y su época con el fin de extraer lecciones de nuestra historia para el presente y el porvenir de nuestra lucha por la descolonización e independencia nacional. Sobre el presente y el futuro expongo una síntesis de mi reciente libro: La deuda odiosa y la descolonización de Puerto Rico.

En el pasado, frente al crecimiento del movimiento independentista, la metrópolis imperial, con la complicidad de cipayos locales, ha recurrido a provocaciones, asesinatos políticos y persecuciones a la par que han instaurado medidas de cooptación, económicas y sociales para promover docilidad social. Aconteció en el periodo de 1930 al 1954 y en las décadas de 1970 al 1980. Podría repetirse en la actualidad por lo qué hay proceder con sabiduría. Consideremos esas experiencias para elaborar nuestras estrategias y tácticas del presente y futuro.

Antonia es asesinada el 4 de marzo de 1970. Tiene un lugar especial reservado en la memoria de nuestro pueblo. Fue producto de la época que le tocó vivir.

2. Lecciones de la historia

Nuestra patria ha sido abonada por héroes y mártires a lo largo de dos siglos. Mientras sea posible y en nuestras manos esté, no hacen falta mártires adicionales. Hay que tener cautela y audacia. Es imprescindible una juventud culta y decidida, que en alianza con los mayores, nos lleve a triunfos y evitar derrotas.

Recientemente sugerí en un ensayo dirigido a los jóvenes que fueron objeto de provocaciones en una protesta pacífica, la lectura del libro reciente de Che Paraliticci, sobre historia de la lucha de independencia en los siglos 20 y 21, en particular los capítulos sobre los periodos de 1930-1940, 1950, 1970 y 1980. (1)

Hubo un auge en la década de 1930 con el movimiento nacionalista renovado lidereado por Don Pedro Albizu Campos. A su vez fue golpeado severamente en las décadas del 30 al 50.

En los años 30 Estados Unidos expandió su presencia militar en el Caribe, hubo grandes expropiaciones de tierras y construcción de bases militares. Previamente envió a los militares Blanton E. Winshipp, (Gobernador), Francis E. Riggs, (Jefe de la Policia), Cecil Snyder (Fiscal federal) y Robert L. Cooper (Juez federal) para provocación, exterminio y encarcelamiento del nacionalismo. Ejecutaron la masacre de Rio Piedras en el 1935. El nacionalismo respondió frontalmente con el ajusticiamiento de Riggs en el 1936 y otros atentados, el imperio respondió con la carcel del líderato nacionalista, la masacre de Ponce en 1937, encarcelamiento de cuatro de sus juntas directivas, cultivaron figuras del reformismo adictas a su dominación. Instituyeron medidas de beneficencia social como la PRERA y la PRRA, leyes de reforma agraria y laborales. Aislaron al nacionalismo del respaldo abrumador que mantenía en la población. La metrópolis entró a la llamada Segunda Guerra Mundial. Hubo división en los sectores progresistas. Los comunistas, siguieron las órdenes del estalinismo sobre los frentes populares y accedieron a servir en el servicio militar obligatorio, el nacionalismo heróico lo desafiaba. Al regreso de Albizu de la cárcel en el 1947, aprobaron la ley del Gobernador electivo y en 1950 la ley 600 para crear el ELA, que enfrentó debilitado el nacionalismo heróico con la Insurrección del 30 de octubre de 1950. Se valieron de la ley de la Mordaza, el macartismo, torturas y asesinato con radiaciones de Albizu, encarcelamiento y persecución del nacionalismo e independentismo, y medidas económicas específicas. Produjeron una época de debilidad y reflujo emancipador que duró hasta que nuevas generaciones lograron reactivar el patriotismo con la Nueva Lucha de Independencia. Motorizada por las nuevas corrientes internacionales y el Movimiento 26 de julio que triunfó en la Revolución Cubana en 1959.

En Cuba se construía un movimiento amplio de liberación nacional. Luego de las dos declaraciones de la Habana, Cuba decreta nacionalizaciones y el carácter socialista de su revolución. Y por necesidad vital recurre a una alianza con la Unión Soviética para enfrentar el embargo y las agresiones militares del imperio más poderoso de la historia. Lo tuvieron que hacer pese a que en el 1956 ya Nikita Krushev anunciaba al mundo los crímenes del dictador sanguinario José Stalin, que desprestigió y llevó a la burocratización y caida final del campo socialista en el 1991.

Fidel y su generación en etapa juvenil anduvieron en el liberalismo antimperialista hasta que se instauró una dictadura, y ante la ausencia de legitimidad y por necesidad de sobrevivencia, se radicalizaron, conceptualizaron un programa sustantivo que se recoje en su discurso «La Historia me absolverá», el desarrollo de una concepción amplia del pueblo de todas las clases sociales y grupos frente a la dictadura batistiana y unas metodologías de lucha guerrillera armada clandestina urbana y luego rural a partir del desembarco del Granma en 1956 que desembocó en una insurrección popular para la conquista del poder. Posteriormente acudieron a dinámicas aceleradas de centralización política que su propio contexto les indicaba.

3. La Nueva Lucha de Independencia

Mientras en Cuba tenían que recurrir a procesos de su propia realidad, con el impacto negativo que a su pensamiento y proceso ocasionó el estalinismo, cuestión que reconocen reputados historiadores cubanos como Oscar Zanetti, (2) aquí se impactaba en demasía, aceleradamente, copiando muchas de esas dinámicas grupos importantes como el MPI.

Luego de ese periodo de gran debilidad y reflujo del independentismo, hubo un resurgir con lo que se llamó la Nueva Lucha de Independencia, iniciada entre 1956 y 1959 y expandida durante la década de 1960 hasta mediados de la década del 1970.

Dos organizaciones nacionales llevaron el protagonismo de las luchas patrióticas durante esas dos décadas: el Movimiento Pro Independencia (MPI) y el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), cada una con sus particulares tendencias ideológicas en evolución y diversidad, pero con el fin común de la plena independencia de Puerto Rico. Ambas auxiliadas por organizaciones fraternas o afiliadas juveniles y estudiantiles de secundaria y universitaria: la JMPI, JIU, JIE, FUPI y FEPI. Otras importantes organizaciones patrióticas, la Liga Socialista, frentes amplios como el CRASMO, y grupos armados clandestinos como MIRA y CAL tuvieron una participación importante.

La década de 1960 se caracterizó por nuevas formas de luchas anticoloniales y cívicas, de resistencia al servicio militar obligatorio, explotación minera, rescate de nuestras playas, reapertura del caso colonial ante los foros internacionales, lucha por la autonomía y reforma universitaria, respaldo a los sectores desposeídos en rescates de terrenos, reivindicaciones salariales y condiciones de trabajo en la isla y actividad en la diáspora. Se unió el reclamo de la independencia nacional a las reivindicaciones de los sectores mayoritarios más vulnerables. Se expandió el movimiento patriótico y la acumulación de fuerzas políticas y sociales.

4. Asesinato de Antonia Martínez

Con ese trasfondo ocurre el asesinato de Antonia el 4 de marzo de 1970. Antonia era parte activa del torrente juvenil universitario y nacional que luchaba por erradicar el servicio militar obligatorio impuesto por el gobierno de Estados Unidos para agredir al pueblo de Vietnam y que tenía su expresión particular anti militarista y antiimperialista en la lucha por sacar al ROTC de los predios de la Universidad pública, en particular del Recinto de Río Piedras. (3)

En enero de 1970 Antonia comenzó su práctica como maestra de español en la escuela Juan José Osuna ubicada en Baldrich, Hato Rey. Yo cursaba mi tercer año de escuela superior. Había una FEPI organizada. Era simpatizante de esa organización. Así qué más o menos durante 6 semanas, en los días que nuestra maestra de salón hogar Tomasita López impartía su curso de español y salón hogar, tuvimos el privilegio de la presencia de Antonia como maestra de nuestro vernáculo. Tenía 20 años. Apenas nos llevaba 2 a 3 años a sus discípulos.

El 4 de marzo hubo unos incidentes entre turbas anexionistas que favorecían la presencia del ROTC y los estudiantes universitarios. La Fuerza de Choque entró a golpear y disparar en el Campus y áreas cercanas. Un policía golpeaba a un estudiante y Antonia estaba en el balcón donde ubicaba un hospedaje. Personas atestiguaron escuchar a Antonia gritar al policía “Asesino”. Entonces, sin justificación alguna, el policía levantó su arma y la hirió de muerte.

Los estudiantes de mi escuela marchamos el 5 de marzo hacia la universidad enfurecidos por su vil asesinato. El pais quedó conmocionado por su muerte. Antonio Cabán Vale, “El Topo”, escribió su canción himno para la historia. La Plaza del Recinto de Río Piedras lleva su nombre insigne. Y en el patriotismo, como hacemos hoy, la recordamos y veneramos. Su muerte nunca fue esclarecida. La Policia encubrió al asesino. Acusaron a otro policía y al efectuarse la prueba balística de su arma no coincidió con la bala que dio muerte a Antonia. El policía acusado fue absuelto de los cargos.

5. Actos militares y persecuciones

A los dos meses de su muerte los Comandos Armados de Liberación (CAL) se atribuyeron haber ajusticiado a dos marinos en San Juan como represalia al asesinato de Antonia. Este evento desató una polémica dentro del seno del MPI. Un sector mayoritario de su líderato apoyó la acción de los comandos y ello motivó la renuncia de César Andreu Iglesias, Norman Pietri, George Fromm y Samuel Aponte, líderes reconocidos del MPI. Cesar Andreu calificó el acto armado como terrorismo. (4)

El 11 de marzo de 1971 ocurrió otro motín. La fuerza de choque policial entró al campus golpeando y disparando y resultaron muertos un cadete del ROTC, el sargento Rondón y el Comandante de la Policia Birino Mercado. Los estudiantes y un sector del patriotismo lo calibraron como un ejercicio del derecho a la legítima auto defensa. Los eventos precisos de estos sucesos y los posteriores del 11 de marzo del 1971 se recogen en el libro Puerto Rico Grito y Mordaza.(5) Entré en agosto de 1970 al Recinto de Río Piedras, y formé parte de la protesta estudiantil de 1971, mas no estaba todavía afiliado a ninguna organización estudiantil, y desconozco los detalles de cómo ocurrió la muerte de estas personas.

Fueron años de luchas álgidas obreras, estudiantiles y comunitarias. Participé de la gran Huega Nacional Universitaria de 1973, motorizada por la reforma, autonomía y cogobierno universitario. Impactó a cerca de 60,000 estudiantes de universidades públicas y privadas y a decenas de miles de profesores y trabajadores universitarios que se unieron al proceso huelgario. Ha sido la huelga universitaria más masiva y de carácter nacional de nuestra historia. (6) La FUPI, la UJS, la JIU, asociaciones, consejos estudiantiles y otras organizaciones participaron activamente en ese proceso. En agosto del 1974 pasé a presidir la FUPI. En esa década hubo reagrupamientos organizativos en las dos principales organizaciones del patriotismo. En el 1971 el MPI se había cambiado al nombre de PSP. El PSP en el 1976, -incorrectamente según mi juicio, y conforme coincide Juan Mari Bras en sus memorias (7) – decidió competir el espacio electoral del PIP y obtuvo un reducido número de votos. Inmediatamente el PSP entró en una crisis histórica hasta su desaparición en 1991. Todas sus organizaciones filiales y fraternas, y el aúrea de movimientos sociales que giraban con su influencia colapsaron o debilitaron.. A su vez nacieron varias organizaciones patrióticas y socialistas. Procesos que es imprescindible atender de manera crítica y autocrítica para el beneficio de las nuevas generaciones y de nuestra lucha. Algo, muy poco, se ha escrito sobre ese declive y proceso: Héctor Meléndez Lugo, Wilftedo Matos Cintrón, entre otros. Pero me consta que varias personas lo están atendiendo en diversas tesis doctorales. Abrigo la esperanza que se aborden valientemente con un enfoque crítico, atemperando la tendencia de la apología desbalanceada, a pesar de las dificultades y dilemas que pueda representar hacer un justo balance crítico sobre procesos históricos recientes en los que muchas figuras participantes centrales estén vivos todavía.

Durante la década de 1970, similar a la década del 30, comenzó una campaña de actos terroristas y asesinatos políticos orquestados por grupos terroristas del exilio cubano, anexionistas fascistas, escuadrones de la muerte que operaban desde la Policia en complicidad con agencias de inteligencia norteamericana. Luego de la muerte de Antonia, en 1973 asesinaron a Ángel Manuel Guzmán miembro de la JIU, en 1975 asesinaron a Ángel Luis Charbonier del PSP en Mayagüez, en abril de 1976 mataron al hijo mayor del prócer Juan Mari Bras, quien era candidato a la gobernación del PSP y desaparece el líder histórico del nacionalismo y abogado de Don Pedro, Julio Pinto Gandía. En 1977 matan al líder obrero Juan Rafael Caballero. Luego en 1978 asesinan a Carlos Muñiz Varela y a los mártires de Maravilla Carlos Soto Arriví y Arnaldo Darío Rosado. En 1979 ocurre el asesinato de Ángel Rodriguez Cristobal, en la cárcel de Florida donde cumplía condena por su actividad de protesta contra la marina de guerra en Vieques. Ninguno de esos asesinatos políticos fueron esclarecidos, excepto los crímenes de Maravilla, aunque se quedaron en acusaciones y convicciones a oficiales policiacos locales.

Simultáneamente, desde 1972 se implementaron medidas de pacificación social tales como aumento sustancial de las becas Pell: de 2000 becas en 1972 a 12,000 en 1974. A partir de 1974 comenzó el programa de cupones de alimentos, subsidios de vivienda bajo el plan 8 federal y en el 1976 los privilegios contributivos a las compañías 936 que se convirtieron en el centro de la actividad económica colonial hasta el 1996-2006 cuando fueron desmanteladas por el gobierno federal.

En los años 70 y 1980 hubo acciones de grupos armados clandestinos como la FALN y los Macheteros que posteriormente llevaron a encarcelamientos y desarticulación de esos movimientos clandestinos, aún a pesar de que deseaban distanciarse de la lucha frontal de ejército convencional insurreccional seguida por el nacionalismo.

A partir de la década del 1980 hasta años recientes la izquierda mundial y la que habita esta tierra y nuestra diáspora anduvo sin brújula ante la burocratizacion, desprestigio y histórico y el colapso del ideario que sostenía el socialismo real. Desde entonces gran parte del independentismo y la izquierda andan fragmentados, achicados, sin estrategia nacional unificada que guíe las tácticas, muchas veces atomizados en pequeños grupos, comités y páginas cibernéticas sobre los más variados asuntos, temas y conmemoración de efemérides, que no negamos que no sean necesarias. Opino que el PIP fue afectado en menor medida por ser de tendencia social demócrata, aunque el retraso de la visión solidaria global ha impactado a la social democracia y partidos solidarios como el PIP.

La muerte de Antonia, primera mujer mártir de la Nueva Lucha de Independencia, entronca en el proceso prolongado bicentenario de nuestra nacionalidad en su forcejeo por la lucha de emancipación nacional. Proceso abonado por el mejor abono, según el decir de Don Juan Antonio Corretjer, por la sangre de nuestros mártires.

6. Nuestras propias estrategias y tácticas

Pero en nuestra realidad concreta tenemos que desarrollar como producto colectivo un pensamiento crítico y autocrítico nacional, capaz de desarrollar unas estrategias y combinación de tácticas sobre la base de juicios éticos políticos concretos actualizados que sirvan para adelantar nuestro proceso emancipador. Esos juicios históricos ético políticos concretos nos deben llevar a calibrar el estado de nuestras fuerzas patrióticas, el grado de organización, el nivel de fortaleza del imperio y sistema colonial que enfrentamos y la situación global. En junio del 2016, frente a la impagabilidad de la deuda odiosa colonial, la metrópolis impuso la ley Federal Promesa, una afrenta a los valores democráticos y al derecho a la autodeterminación de nuestro pueblo. No constituye un debido proceso de ley, sino una movida colónial del ente controlador que proclamó en la Sección 210 de dicha ley que no tiene responsabilidad por la deuda pública. Se aprobó sin la participación de la nacionalidad puertorriqueña isleña que no tiene derecho a votar y escoger los dirigentes del gobierno federal. Esa ley fue motivada para proteger a los acreedores y sostener al ELA colonial durante un periodo de sindicatura al mando de la Junta de Control y una juez Federal. La ley Promesa no derogó la Ley 600 federal, solo la enmienda provisionalmente. Tampoco se han derogado el Tratado de Paris ni los casos insulares. Dispone que tan pronto se logren 4 años consecutivos con presupuestos balanceados y el ELA tenga crédito en los mercados, queda sin vigor dicha ley Promesa.

Tenemos hoy una dispersión inmensa del patriotismo y las izquierdas que tenemos que buscar maneras de superar, un movimiento obrero con mínima organización sindical en el sector privado, debilitamiento en el sector sindical público, herido con la eliminación del empleador único, eliminación de las unidades apropiadas, amenazas a los convenios y captación de cuotas. Nuestro pueblo está agotado como resultado de la crisis producida por el coloniaje, la deuda odiosa y los huracanes, y como forma de sobre vivencia y protesta ha recurrido al éxodo masivo y no ha respondido a llamados masivos de grupos ni a tácticas radicales que inciten violencia. El movimiento armado y clandestino fue severamente golpeado, fenómeno que coincide en América Latina con la desactivación del proceso armado de Chiapas, pactos de paz en El Salvador en los años 90 y recientemente con el pacto de las FARC y el gobierno de Colombia, respaldado por el gobierno cubano. Ocurre el silencio de las armas desde el Cono Sur hasta Méjico. Y nuestros presos políticos ya liberados, quienes provienen de esa tradición armada, son los primeros que aconsejan tácticas distintas en esta coyuntura histórica, con un énfasis en la desobediencia civil pacífica y luchas cívicas, aunque sin renunciar a ningún medio ético de lucha que garantiza el derecho internacional a una nacionalidad sujeta a un sistema colonial.

Nuestro enemigo es muy poderoso política y militarmente, el más poderoso imperio de la historia. Se vale como arma principal de dominación, además de su poder militar y aparato estatal, de la hegemonía consensuada soldada por la ciudadanía norteamericana impuesta, sobre los isleños que decrecen, y nuestra diáspora que aumenta significativamente.

Nuestra fuerza reside en que la dominación colonial es una rémora que está proscrita en el mundo, en la fuerza moral que tiene una nacionalidad hacia su autodeterminación e independencia nacional, y en la realidad evidente de que para nuestras fuerzas productivas nacionales (capital, trabajo, tecnologías, organización de la producción del valor y riquezas) puedan florecer en el tiempo y en el espacio, es imprescindible la plena soberanía que garantiza la independencia nacional, ya que en esta época de abandono imperial territorial, ni la estadidad, ni el protectorado pueden revitalizarlas, ni tampoco serán posibles como alternativas frente a la rapacidad del capital foráneo y las tendencias del supremacismo y racismo prevalecientes en la metrópolis. Ello no niega que el imperio desee perpetuar el coloniaje y acometa estrategias y tácticas de provocación a nuestro movimiento emancipador. No es risible argüir la llegada bochornosa de Trump, la imposición de una Junta de Control para beneficiar a los acreedores y mantener el orden colonial imperante, los enormes salarios pagados a los zares de seguridad, educación y directora ejecutiva de la Junta de control, el desdén y corrupción con que se ha atendido la emergencia energética y pos ciclónica, incluido el incidente Whitefish, y privatizaciones de servicios esenciales, sean a su vez provocaciones indignas, que asemejan, con sus particulares diferencias, a los siniestros personajes y operativos de la década de 1930, en ambas épocas la isla sumida en una depresión económica, y recesión en la década del 70. Con la diferencia que entonces ambas, metropolis y colonia, estuvieron impactadas por una grave depresión en la década del 30, mientras que hoy los Estados Unidos, aun cuando no está afectado por una depresión, atraviesa por un acelerado proceso de deterioro y degeneración racista.

Por otro lado, las movidas de EE.UU. para recuperar su traspatio en Latinoamérica, golpear los movimientos emergentes posneoliberales y frenar la incursión del capital chino y ruso, para proteger la expansión de su capital, podrían conllevar reactivar la isla como enclave colonial y centro de ciertas operaciones militares, para lo cual sería óptimo un pueblo sumiso, con militantes, cuadros y dirigentes patrióticos descabezados.

Entonces tenemos que desarrollar con astucia y creatividad estrategias y tácticas nacionales emancipadoras autóctonas. Que formen cuadros y militantes y los protejan y cuiden como rosas. Pero no se puede desarrollar un proyecto político moral solidario efectivo que presida todas las grandes reformas, incluidas la transparencia y administración pública, auditorías de la deuda odiosa, reforma energética, medicación de las drogas, protección del ambiente, seguridad alimentaria, protección laboral y planes de pensiones, salud pública, reforma educativa y universitaria, si no van íntimamente ligadas a un proceso anticolonial hacia la autodeterminación e independencia nacional.

Es necesaria la organización y movilización hacia esas reformas desde ahora, pero sin obviarse el centro, la guillotina que las trunca, la deuda odiosa y la ausencia de poderes plenos de soberanía. Se amerita una auditoría integral del colonialismo que retrate cómo opera ese sistema de dominación en Puerto Rico. Que se manifiesta en privilegios al capital absentista, exentos del pago de tributos y beneficios especiales como salarios bajos, servicios e infraestructura, que han evitado el ahorro nacional. Reformas que obvien eso se quedan en chapucerias reformistas dentro del coloniaje, sin ir a la raíz del problema, e imposibles de instrumentar.

Esas estrategias que sirvan de guía a las tácticas estarán en proceso de construirse. Hace falta como paso necesario una profunda revaluación autocrítica de las ideas y prácticas de organizaciones e individuos que conformamos el movimiento emancipador nacional. Admito que desconozco el estadio de esos procesos al interior privado de las diversas organizaciones, pero es necesario hacerlo. Y sería conveniente un compartir sabio de las mismas.

5. La deuda odiosa y la descolonización

Por mi parte he lanzado humildemente al ruedo un libro bajo el título La deuda odiosa y la descolonización de Puerto Rico, así como escritos continuos que llamo retoños, en esa dirección. La deuda es injusta generada en una relación colonial que ha privilegiado al capital foráneo, es injusta y odiosa “per se”. He sugerido una convocatoria a una asamblea nacional de delegados democrática para atender el estatus y la deuda odiosa desde las bases de la sociedad civil ante el boicot del bipartidismo servil. He insistido que sirva de dínamo para la formación de militantes y cuadros, que unifique en primera instancia a las fuerzas patrióticas y soberanistas, a los isleños y diaspóricos en torno a los reclamos de la descolonización y la deuda odiosa, que sea permanente y solvente, que delibere y negocie con la metrópolis por etapas de caducidad en cuanto a las fórmulas no coloniales ni territoriales con privilegios en consideración a sus respectivas fuerzas políticas, unido al reclamo económico de la asunción y expropiación de la deuda odiosa por la metrópolis. Convocada pacíficamente en el ejercicio de los derechos civiles y políticos a la libre reunión y asociación. Un proceso que debe ayudar a la comunicación y debate respetuoso entre las tendencias no coloniales ni territoriales, que nos lleve a nuevos lenguajes y discursos y nos alejen de los tribalismos caníbales en qué nos sumergen los procesos plebiscitarios y electorales tradicionales. Debemos mejorar nuestro lenguaje y comunicación con nuestro pueblo, incluidos los estadoistas. No podemos estar diciendo a alguien bruto y luego pretender que escuche. Al decir esto respeto y no descarto, ni subestimo, la utilización del medio electoral, ya que parto de la concepción que todo medio, decisión o acción debe estar precedido de un juicio ético político concreto para determinar si adelanta los fines de la independencia nacional y la solidaridad humana. No creo en los juicios éticos absolutos propios de ciertos sectores religiosos. Discrepo del abstencionismo electoral absoluto aunque respeto su criterio.

Parto de la tesis de que la forma predominante o estrategia de lucha emancipadora nuestra hoy y en el futuro previsible, debe ser la educación, organización, militancia, y lucha pacífica y de desobediencia civil. Hay que seguir, sobre todo en nuestras condiciones, los consejos del Sun Tsu en el Arte de la Guerra. Los bandos, sobre todo los más débiles, que han embestido militar y frontalmente a las fortalezas a lo largo de la experiencia histórica, desde los griegos en el mito de Troya hasta el asalto al Cuartel Moncada en 1953, han sido derrotados. Aconseja hacer como el agua, que se va filtrando poco a poco por las grietas, hasta derribar las fortalezas. En nuestro caso eso se traduce en una lucha y crítica prolongada del colonialismo, galvanizada durante dos siglos, y lleve a la formación de una contracultura independentista mayoritaria, dominante, conformada por una nueva mayoría o bloque histórico. No se puede negar el derecho de una nación a utilizar todos los medios éticos disponibles. Nada impide, según el estado de derecho, el uso ético de la legítima defensa en todo momento cuando hay primero una agresión y se responde a ella en similar proporción de fuerza. Eso lo autoriza el ordenamiento penal como defensa exculparoria y hasta la iglesia católica lo reconoce.

Opino que en nuestra realidad particular actual debe descartarse la lucha armada ofensiva conforme a lo que nos dicta la experiencia histórica y un análisis concreto de nuestra realidad y la totalidad. Por eso exhorto a la juventud y al patriotismo a no dejarse provocar, a no seguir los llamados de la emoción para inmolarse, a exigirle cuentas y debatir cualquier sugerencia de persona o líder que les incite a acciones violentas en la presente coyuntura. Ello traería represalias, aislaría al movimiento patriótico del pueblo que no compartirá la corrección o juicio ético concreto de esa metodología. Que estén atentos a los agentes provocadores, son los más come candela. Así eran Alejandro González Malavé y Rocky Morales, infiltrados en la época de los 1970, incitaron motines, y en el caso del primero, los asesinatos de Maravilla. Exíjanles a los posibles agentes infiltrados identificaciones, licencias de conducir, investiguen su procedencia y su rutina diaria. Recuerden lo ocurrido a Nina Droz, goza de toda nuestra solidaridad, su familia y amigos han tenido que organizarse para que no quede sóla.

En nuestra lucha prolongada hace falta un pensamiento crítico nacional, capaz de desarrollar unas estrategias a largo plazo y tácticas a corto y mediano término, adecuadas a nuestra realidad en cada coyuntura, que sirvan de guía a las agrupaciones e individuos que conforman el movimiento de liberación nacional hacia la interpretación de las realidades concretas, problemas, unificación y convergencia de esas fuerzas anti coloniales y del pueblo amplio en general afectado por el coloniaje capaz de diseñar un plan sustantivo pluralista de país y un proceso idóneo de descolonización que nos lleve al logro de la independencia nacional.

Mientras tanto hacen falta debates públicos y privados cultos, fraternales y respetuosos de ideas sobre estos asuntos. Sin soberbia, idioteces, insultos ni personalismos. Exhorto a efectuarlos.

Como he indicado, en mi libro analizo y efectúo propuestas , con la aspiración de un pensamiento crítico nacional, en relación a dos fenómenos o problemas centrales: el colonialismo y un proceso idóneo de descolonización y la deuda odiosa. La deuda odiosa y el colonialismo son fenómenos políticos y tenemos que enfrentarlos políticamente. El medio central que recomiendo para enfrentar ambos fenómenos es el medio político de la asamblea nacional de delegados, convocada en el ejercicio de los derechos de la libertad de expresión y asociación, por un Congreso para la descolonización, inclusivo de las trestendencias no territoriales ni coloniales de estadoistas, libre asociacionistas e independentistas, desde la sociedad civil ante el boicot del bipartidismo servil. Con términos de caducidad de dos años para cada una de las dos fórmulas que desean mantener relaciones de anexión o de protectorado mediante un tratado de libre asociación. E ignoradas o denegadas ambas fórmulas por la metrópolis, desvanecidas sus quimeras por cabeza propia, todos los delegados, vinculados por contrato y juramento previo, decreten la independencia nacional con el respaldo del pueblo para entrar en un proceso de reclamación de reparación de agravios y negociación de medidas de transición con la metrópolis en todos los foros posibles. Excluido de las fórmulas descolonizadoras tiene que quedar la fórmula colonial del ELA que se pretende superar o cualquier fórmula territorial. Este es un consenso alcanzado por las trescorrientes de estatus en la primera etapa abortada del plebiscito del 2017, consenso anticolonial que se debe extrapolar al mecanismo de la asamblea de delegados para resolver el estatus y la deuda odiosa. Esta estrategia debe forzar al estadolibrismo inmobilista a redefinirse y quebrarse hacia las otras fórmulas no territoriales.

La estadidad es un natimuerto que no puede utilizarse como el cuco para darle oxígeno al difunto ELA colónial y que en los hechos esa estrategia provoca el llamado melonismo y fortalece el bipartidismo colónial servil. Un Congreso de soberanistas solo tiene sentido si se concibe desde entrada como mecanismo provisional de unidad de los sectores puertorriqueñistas que proponen soluciones al estatus fuera de la cláusula territorial hacia un Congreso para la descolonización posterior con las etapas de caducidad contempladas que incluya a los estadoistas. Sería un contrasentido y fiasco si un congreso soberanista incluye al estadolibrismo territorial o facsímil razonable colonial que se pretende superar. Al ser excluido, llevaría a un fracaso, con menos del 20% de los votos, un congreso soberanista que excluya a estadoistas y estadolibristas pues sería boicoteado por dichas tendencias que representan más del 80% del electorado actual. Igualmente sería un fiasco y desprestigio si tal evento se convierte en un camuflaje para el respaldo electoral tradicional de determinada candidatura. Hay que diferenciar el proceso electoral colonial, eminentemente táctico, de un proceso idóneo de descolonización de índole estratégico.

El congreso para la descolonización propuesto debe unir el reclamo politico de descolonización con el reclamo económico de la asunción por la metrópolis de la deuda injusta odiosa pública colonial. Ningún partido o movimiento puertorriqueño podrá gobernar con la deuda impagable reflejada en sus estados financieros. Los pleitos de clase para vindicar derechos y reclamar daños por causas de acción contra la metrópolis ante las que el gobierno federal ha renunciado a su inmunidad soberana, la solidaridad internacional y del pueblo norteamericano son de naturaleza subsidiaria, que se fortalecerán inversamente proporcional al grado de fuerza y masividad que adquiera nuestra lucha y organización política. Cuando hablo de pleitos de subclases o clases me he referido a unos que reclamen causas de acción tales como reparación de agravios bajo la Primera Enmienda federal, pero se trata de un derecho de reparación vigoroso similar al que gozaban los siervos ingleses, esclavos y mujeres previo a la abolición de la esclavitud y sufragio universal. Este derecho fue debilitado luego de generalizado el derecho al sufragio universal por decisiones de la Corte Suprema que lo relegaron a rabiza de los derechos a la libertad de expresión y asociación. Con la diferencia que los puertorriqueños de la isla no tienen el derecho al sufragio para los cargos federales por lo que les cobija un derecho de reparación fuerte y vigoroso como el existente precio al sufragio universal y a la abolición de la esclavitud. Igualmente causas de acción por incumplimiento de los deberes fiduciarios de adecuada administración territorial bajo el Tratado de París o directamente bajo la cláusula territorial federal. Así mismo por incautación, toma, destruccion, devaluación de las propiedades, derechos y riquezas de los puertorriqueños sin justa compensación.

Pero estas acciones aún cuando puedan incrementar el poder de negociación son de índole subsidiaria a la lucha y masificación política, siempre comprendiendo que las cortes son políticas y pueden diseñar excepciones a teorías de control y es necesario el poder que garantiza el plano político.

Exhorto a que lean mi libro. La deuda odiosa y la responsabilidad del gobierno federal es verificable por los hechos históricos. Hacen falta estudios de economía política que evidencien con estadísticas el sistema de explotación colonial de donde emana con claridad la naturaleza odiosa de la deuda. El procedimiento de descolonización que propongo son desarrollos de las ideas de Hostos, Albizu, Juan Mari Brás, el Colegio de Abogados, Rubén Berrios Martínez y el PIP. El procedimiento propuesto no está escrito en piedra, como no lo puede estar ningún proceso de lucha hacia el futuro que hay que tallar según dicten las negociaciones y los cambios y novedades de la realidad.

Hago un llamado al PIP, como partido mayoritario del patriotismo de avanzada visión social y su dirigencia a considerar esta propuesta. Conforme a varios ensayos del libro, en particular el titulado: Todo Nudo puede desatarse, sugiero la convocatoria y formación de un comité provisional compuesto por grupos autogestionarios, personalidades, representantes del empresariado digno, sindicatos, cooperativistas, juventudes y mayores de diversos géneros y preferencias, con legitimidad y capacidad de convocatoria, que haga la convocatoria inicial de asambleas en los municipios de la isla y ciudades de la diáspora para celebrar asambleas locales representativas que elijan siete delegados en cada lugar para celebrar una asamblea nacional preparatoria del Congreso para la descolonización. Esa asamblea preparatoria estaría a cargo de la elaboración de proyectos de declaración de fines, resoluciones y reglas que serán sometidas al Congreso para la descolonización. Esa asamblea preparatoria estaría a cargo de convocar al Congreso para la descolonización. Una vez celebrado, el Congreso para la descolonización será quien apruebe los documentos y reglas finales y convoque a elecciones a la asamblea nacional de delegados de la nacionalidad puertorriqueña. Reitero, los detalles de esta propuesta descolonizadora, que incluye una definición de los ciudadanos puertorriqueños con derecho a votar, se discuten en mi libro. Considero que el PIP como organización mayoritaria del patriotismo tiene las mejores condiciones de trabajar esa convocatoria amplia inicial que espera con angustias nuestro pueblo en esta hora aciaga.

Al amigo y dirigente histórico Ruben Berrios Martínez, Presidente del PIP, y su dirigencia, le expreso mi más profunda admiración y respeto. Ha sabido timonear con la mayor dedicación las luchas emprendidas dentro de las más difíciles circunstancias. Ha mantenido a flote, con tendencia independentista, anti imperialista y visión solidaria, al glorioso Partido Independentista Puertorriqueño. Y como gran dirigente ha sabido preparar un relevo, mediante un líderato juvenil que está tomando el mando como podemos verificar hoy en esta tribuna y en los diversos eventos en que tiene lugar su variada actividad partidaria.

Nuestros héroes, heroínas y mártires son la luz, el ejemplo que nos guían hacia la descolonización y conquista de la independencia nacional.

¡Viva eternamente Antonia Martinez Lagares!.

¡Viva Puerto Rico libre y solidario!

José Nicolás Medina Fuentes: Abogado, profesor, escritor de múltiples ensayos, autor del libro La Deuda Odiosa y la descolonización de Puerto Rico (Publicaciones Libre Pensador, 2018), egresado de Harvard, Magna Cum Laude (1987)

** Ponencia ofrecida como orador invitado en la Jornada Antonia Martínez, celebrada en Ponce, Puerto Rico el 4 de marzo del 2018 bajo el auspicio del Partido Independentista Puertorriqueño.

Bibliografía:

(1) Ché Paraliticci. (2017). Historia de la Lucha por la Independencia de Puerto Rico: una lucha por la soberanía y la igualdad social bajo el dominio estadounidense. Publicaciones Gaviota.

(2) Oscar Zanetti, Isla en la Historia: la historiografía de Cuba en el siglo XX. (Ediciones Unión, Caracas 2005).

(3) Refiero a varios ensayos donde abordo la historia universitaria y las luchas acontecidas en nuestra patria en ese espacio:

- La Huelga Universitaria de 1973. 80 Grados. 11 de octubre 2013. La Huelga Universitaria de octubre de 1973

- Autonomía universitaria antes y ahora. 80 Grados. 30 de mayo 2914. Autonomía universitaria antes y ahora

- !Vida eterna a Antonia Martínez Lagares!

80 Grados. 14 de mayo 2014. ¡Vida Eterna a Antonia Martínez Lagares!

- Reflexiones Sobre la Autonomía Universitaria. Post Antillano.

7 de junio del 2015.

http://www.elpostantillano.net/revista-dominical/332-caribe-hoy/14389-jose-nicolas-medina-fuentes.html

(4) Che Paraliticci, Ídem, páginas 213 a 214.

(5) Luis Nieves Falcón, Pablo García Rodríguez, Félix Ojeda Reyes: Puerto Rico, Grito y Mordaza. Ediciones Librería Internacional, Inc., España, (1971).

(6) La Huelga Universitaria de octubre de 1973, ídem.

(7) Juan Mari Brás, Memorias de un Ciudadano. Panamericanos Formas e Impresos S.A. (1ra. Ed. 2005), pág . 347.


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