Publicado en línea el Sábado 16 de enero de 2021, por Bea Morales

Mohamed Ben Abdelkrim El-Khattabi conocido como «Abdelkrim», que vivía en la parte de Marruecos bajo control de Madrid, levanta el estandarte de la revuelta contra el ocupante español en 1921. Le inflige una derrota aplastante en Annual (julio de 1921). En España, el general Miguel Primo de Rivera tomó el poder en septiembre de 1923, instalando una de las primeras dictaduras de extrema derecha en Europa. Madrid responderá furiosamente con una guerra de crueldad sin precedentes, utilizando masivamente armas químicas (proporcionadas alternativamente por los dos antiguos enemigos, Francia y Alemania). En abril de 1925, las tropas de Abdelkrim invadieron el territorio del Alto Ouergha, en el Marruecos francés. La ocasión soñada para que el colonialismo francés aplastara a este disidente vuelto amenazante. Francia está dirigida entonces por un gobierno de izquierdas, conocido como «del Cartel» (Paul Painlevé es Presidente del Consejo), dirigido por el Partido Radical, apoyado por la Sección Francesa de la Internacional Socialista (SFIO). Nacionalistas en Madrid, hombres de cierta izquierda en París: no hay barreras ideológicas cuando se trata de defender la civilización occidental.

En el apogeo de la guerra, Abdelkrim tiene 75.000 hombres, para solo 30.000 rifles. Enfrente, Francia y España alinearán una enorme fuerza expedicionaria (120.000 combatientes, 400.000 militares supletivos), con una superioridad material abrumadora (artillería pesada, tanques, aviación), utilizando las armas más terribles, incluidas las bombas químicas.

“Se necesita aviación”

Cuando Francia entra en conflicto, el mariscal Hubert Lyautey había presidido los destinos del país durante trece años, a pesar de la ficción del protectorado que no engañaba a nadie. Librará una guerra despiadada contra Abdelkrim. Sin misericordia, pero con pocos resultados. Muchos puestos franceses están aislados, e incluso Fez parece amenazada por un momento. La personalidad y la política del mariscal Lyautey se cuestionan cada vez más en París, especialmente porque una vieja desconfianza le lleva a oponerse a cualquier maniobra conjunta con España. El 14 de julio de 1925, el gobierno decide enviar al mariscal Philippe Pétain en misión de inspección. Afrenta adicional para Lyautey, al que una enemistad mutua (y de conocimiento público) opone a Pétain. El sentido de la misión de este último es claro: «Debemos fortalecer los efectivos, necesitamos aviación, debemos intensificar nuestra acción”[1] . Pero esta misión también tiene una significación diplomática: lo único concebible frente a la amenaza rifeña es sellar un pacto con España. A finales de julio, las primeras conversaciones entre Pétain y Primo de Rivera tuvieron lugar en Madrid y luego en Ceuta. En esta ocasión, al parecer, Pétain conoce por primera vez a Francisco Franco, coronel y jefe de la Bandera, la Legión Española. Comienza una complicidad de veinte años.

En septiembre, Lyautey fue llamado a París. Sufre reprimendas políticas y, sobre todo, se entera del nombramiento de Pétain como comandante en jefe, que así pasó de una misión temporal a una función permanente. Eso es demasiado. De vuelta a Marruecos el 15 de septiembre, dimite el 24 de ese mismo mes. Es reemplazado por Théodor Steeg, el Ministro de Justicia, pero es Pétain quien ahora tiene plenos poderes militares.

La iniciativa concertada puede comenzar: España envía una fuerza expedicionaria al norte (Alhucemas, 8 de septiembre de 1925) mientras que Francia ataca desde el sur. A principios de diciembre la prensa anuncia que Pétain volvería a Madrid. Primo de Rivera declara ante el Consejo de Ministros el 8 de diciembre de 1925 que Francia, «deseando dar prueba de sus sentimientos de amistad con España, había decidido que pronto haría una visita a Madrid el Mariscal Pétain». Los dos hombres se reunieron el 25 del mismo mes en Madrid, luego el 28 en Tetuán, para combinar sus operaciones[2] .

El uso de armas químicas

En el invierno de 1925-1926, el territorio de Abdelkrim es una fortaleza sitiada. Como había prometido, Pétain está librando una guerra a gran escala. El gobierno le ha concedido los medios solicitados. Mientras que en julio Lyautey solo había obtenido 2 batallones de refuerzo, ¡el nuevo comandante en jefe obtuvo 36! Sobre todo, la cooperación militar entre los dos países -uno de los cuales había estado usando armas químicas durante 4 años- iba a conducir a una agravación de la guerra química. Ahora se sabe que el ejército francés usó obuses con fosgeno, con cloropicrina (obús no. 7) y con hiperita[3] .

Pétain regresa a Francia el 6 de noviembre. A su llegada a Marsella declara: «Abdelkrim está rodeado. Ya no hay ninguna razón para temerle. La acción militar ha terminado. Paso la vez a la política”[4] «La acción militar ha terminado»… esto es solo parcialmente cierto. Queda el asalto final. Pero podemos pensar que con esta fórmula incomodaba a su ilustre predecesor: Pétain había tenido éxito donde Lyautey había fracasado, y a su sucesor, el general Edmond Boichut (si Abdelkrim no se hubiera rendido, habría sido por su culpa). En cuanto a la fórmula «Paso la vez a la política», hacía alusión a las conversaciones de Oujda entre Abdelkrim y los emisarios franceses, que fracasaron. El militar Pétain también era un fino político: en cualquier caso, aparecía como el único vencedor, se libraba de la responsabilidad de cualquier posible fracaso.

A principios de 1926, la guerra adquiere otra dimensión. Los franceses alinean 48 batallones, 17 baterías, 2 compañías de tanques y 3 escuadrones de aeronaves. Las armas químicas, que París había negado durante mucho tiempo a Lyautey, ahora forman parte del arsenal francés[5] . Como escribirá el General Niessel, Inspector General de Aeronáutica, casi al final de los combates: «Estamos llevando a cabo verdaderas operaciones de guerra en el frente norte de Marruecos»[6] .

La ofensiva final se lanza el 8 de mayo de 1926. Finalmente, ante la superioridad mecánica de los ejércitos francés y español, Abdelkrim se rinde el 27 de mayo. Al final de una guerra difícil de soportar, 100.000 de las y los suyos, combatientes en el frente o civiles bombardeados por armas químicas, habían perdido la vida.

Gran cruz de la legión de honor

El 14 de julio, bajo el Arco del Triunfo, el General Primo de Rivera, «pantalón rojo brillante, túnica azul oscura cortada del cordón de la Gran Cruz de la Legión de Honor, shako pastel y dorado coronado por una pluma blanca»[7] es el invitado de honor. Está rodeado por el presidente Gaston Doumergue, Aristide Briand, presidente del Consejo (siguió a Painlevé) y, para equilibrar, el sultán Moulay Youssef.

En cuanto a Pétain, vuelve a encontrarse con su cómplice unos años más tarde. El 27 de febrero de 1937, incluso antes de la caída del gobierno legal, Francia reconoció el régimen de Franco. Y, de la misma, nombra embajador a Philippe Pétain (2 de marzo). No cabe duda de que el ya viejo mariscal tuvo que saborear los últimos días de la República Española. Como una vieja pareja que repite sus días felices, Franco y Pétain se reunirán de nuevo por última vez el 10 de febrero de 1941, cuando Franco pasa por Francia para conferenciar con otra gloria del fascismo internacional, Benito Mussolini. Por su parte, Abdelkrim terminó sus días en Egipto, manteniendo comunicación con Ho Chi Minh (entonces en la guerrilla Viet Minh) en 1949, reuniéndose con el Che Guevara en 1959. Cada uno había elegido a sus amigos.

Traducción: Faustino Eguberri para Viento Sur (Fuente del artículo en francés https://orientxxi.info/magazine/1925-guerre-du-rif-l-alliance-entre-petain-et-franco-contre-les-insurges,4388 )

Alain Ruscio

es historiador. Dirige el trabajo de una Enciclopedia de la colonización francesa, cuyo primer volumen se publicó en febrero de 2017 (Les Indes savantes, coll. “Asie”).

Notas:

[1] Le Petit Journal, 17 juillet 1925.

[2] Jose Alvarez, The Betrothed of Death. The Spanish Foreign Legion During the Rif Rebellion, 1920–1927, Greenwood Press, 2001.

[3] Philippe Valode, Les hommes de Pétain, Nouveau Monde, 2011.

[4] Le Figaro, 8 novembre 1925.

[5] Vincent Courcelle-Labrousse & Nicolas Marmié, La guerre du Rif. Maroc, 1921-1926, Tallandier, 2008.

[6] Revue de Paris, 1er février 1926.

[7] Le Petit Parisien, 15 juillet 1926.

Fuente:https://vientosur.info/la-alianza-entre-petain-y-franco-contra-la-insurreccion-marroqui/


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