Publicado en línea el Sábado 9 de abril de 2016, por ANRed- E (redaccion@anred.org)


El autor de ‘A las seis de la mañana en la plaza Elíptica y cien artículos más’ disecciona al equipo de fútbol de Vallecas. Por Blas López-Angulo/Periódico Diagonal. Foto: La grada del estadio de Vallecas / Dani Gago

El Rayo está de moda. Dejó de ser aquel equipo llevado al abismo por la familia Ruiz-Mateos, y eso que hasta el estadio llevaba el nombre de la presidenta, la esposa del ya fallecido patriarca.

Se trataba de un populismo ramplón con las horas contadas. No dejaba de ser otra inversión más a precio de saldo del grupo renacido de la abeja, publicidad añadida por el tiempo que ganasen para luego dejarlo hecho unos zorros. No iba a ser esto del fútbol, donde precisamente las deudas de los clubes crecían sin rubor alguno, la excepción a sus delictivos procederes.

Las sociedades anónimas deportivas (SAD) no vinieron a poner orden en el mundo del fútbol, sino a propiciar esperpentos como el de esa familia (un tifo desde el fondo, el único fondo del estadio, resaltaba alguna similitud con El Padrino, la legendaria película).

El propietario actual de la SAD es Martín Presa, con el 98,6% de las acciones. Este año incluso han estrenado una franquicia en la Liga NASL, ¡el Rayo de Oklahoma! ¡Toma!

Lo que hace del Rayo un equipo diferente son sus aficionados y su ubicación en la famosa barriada obrera de Vallecas.

Habría que ver en qué porcentaje los aficionados pertenecen al barrio. Lo que no modifica en nada su impronta, tampoco los jugadores y técnico viven en él, y, sin embargo, empatizan abiertamente con el medio.

El ejemplo de Paco Jémez, el entrenador, es patente. Un desahucio de una octogenaria en la calle Sierra de Palomeras provocó la indignación de sus vecinos, llegando hasta las redes sociales.

Jémez y los jugadores se comprometieron a pagar de por vida un alquiler a la anciana. Algo más que un gesto que ha traspasado fronteras.

Tam­poco es muy común la actitud de los jugadores cuando la familia Ruiz-Mateos se acogió a la ley concursal y sus reprobables beneficios. A pesar de no cobrar, el equipo se mantuvo entre los dos primeros puestos de la tabla en la segunda división. Vallecas movilizado hizo el resto.

Si nos fijamos en esta temporada, el silencio, por suerte levantado, de los Bukaneros, el grupo de seguidores más característico, no hacía sino ahondar todas estas contradicciones.

Las reivindicaciones políticas y sociales chocan dentro de los campos de fútbol, refractarios, cuando no vedadas por las normas de la UEFA y federativas. Por lo visto, lo que unos seguidores del PSV hagan fuera con un grupo étnico inmigrante les trae sin cuidado. En cambio, se les estigmatiza por solidarizarse con Alfón (detenido en la última huelga general y cuyo régimen carcelario denota las condiciones de un preso político). Todo por ese trágala de no mezclar política y deporte.

La fama de equipo obrero en tiempos tan irreconocibles podría parecer exagerada. Cuando el río suena... Está claro que nunca ha sido equipo de la capital y rara vez ha competido al nivel de ellos.

Contra el pesar de muchos aficionados, se añadió Madrid a su denominación. Pero Vallecas era hasta 1950 un pueblo, y después un populoso barrio, con algunas señas de identidad inalterables, como ser el único distrito electoral madrileño donde el PP jamás ha ganado.

En la República, participó en el campeonato de la Fede­ración Obrera de Fútbol. No extrañe tampoco que alguna bandera tricolor permanezca en su estadio. O que el racismo y todos los fascismos que anidan entre las clases populares no pongan ningún huevo allí. Con proclamas tan inusuales en un campo de fútbol como "Si el capitalismo no tiene salida, no te quites la vida, uníos hermanos proletarios".

Y qué me dicen de ese A las armas. El estribillo de la Mar­sellesa resuena en Vallecas, a veces con incredulidad nada revolucionaria –ay, la superchería de la no violencia– pero otras encendiendo la ilusión de un club que responde con las mismas armas del talento a clubes de "otra galaxia".

En días como el de la huelga general de 2010, el Rayo cerró las oficinas, no hubo entrenamientos: ese Rayito fue el orgullo de la clase obrera.


[ Imprimir este artículo ] [ Enviar a un amigo ] [ Ir a la cabecera ]
 

 
 

   APPS

   ARGENTINA

   DEMOCRACIA

   DERECHOS HUMANOS

   DESARROLLO/GLOBALIZACIÓN

   DIÁLOGO NORTE-SUR

   ECOLOGÍA VS ECONOMÍA

   ECUADOR

   ENLACES - LINKS

   ESPAÑA

   EUROPA

   GUATEMALA

   HONDURAS

   MÉXICO

   OLVIDADOS POR LA HISTORIA

   PUEBLOS INDÍGENAS DE AMÉRICA

   SOLIDARIDAD

   TRIBUNA LIBRE

   VENEZUELA



LISTA DE CORREO


�Desea participar al enrequecimiento de esta p�gina?

�Quiere denunciar alguna situaci�n?

Env�enos su art�culo a esta direcci�n de correo electr�nico:

   webmaster@respublicae.org

[ Mapa del sitio ] [ Ir a la cabecera ]

 


 
En la misma sección

Leer otros artículos :
Redefinición de “trabajo”, eje de puja Gobierno-CGT
El endeudamiento público explica el mayor déficit fiscal pese al ajuste
Peligro de fraude, falta de transparencia y negociados espurios en el próximo escrutinio
Controversia e identidad mapuche
Cierre de la semana de Pueblos Indígenas en Almirante Brown
Mujeres de Kurdistán y la emancipación verdadera
Paraná: Inscripciones abiertas para Curso Superior de Idioma, Historia y Cultura Guaraní
Domingo 19/2: Peña de aniversario y pre inauguración del Museo de Punta Querandí
Félix Díaz: “La Ley 26.160 se va a prorrogar”
Memorias de mi abuela Yagan: El relato oral que refleja la historia de un pueblo

EN LA RED :
POROSHENKO SE EMBOLSO 15 MILLONES DE DÓLARES DEL PATRIARCADO DE CONSTANTINOPLA, PERO IMPID

[ Ir a la cabecera ]
 

Portada En breve Mapa del sitio Redacci�n


Respublicae.Org es un portal abierto que se nutre de los trabajos de muchos colaboradores ben�volos externos, de diferentes origen e ideolog�a. Por lo tanto, los administradores de este portal no se hacen responsables de las opiniones vertidas en los art�culos que aqu� se publican.
Copyright © RESPUBLICAE.ORG 2003-2007
Sitio web desarrollado con SPIP, un programa Open Source escrito en PHP bajo licencia GNU/GPL.
Dise�o © Drop Zone City & Respublicae.Org