Publicado en línea el Viernes 11 de diciembre de 2020, por Admin2

Cindy Corrales Valencia, oriunda de la capital de Santiago de Chile, Profesora de Filosofía, Educadora Popular, integrante de Radio Bemba, espacio autogestivo de contrainformación que surge en el sur de Chile hace ya un par de años, es parte del espacio Acción Política de Danza militante, participa en espacios educativos sociales y comunitarios e institucionales en Chile, Argentina y El Salvador.

Víctor Alfonso Chanfreau que es parte de la Asamblea Coordinadora Estudiantes Secundarios, ACES de Chile, ex vocero el año pasado y actualmente participa desde las relaciones públicas de la Asamblea y también de la Coordinadora 18 de Octubre por la Libertad de los Presos Políticos, organización que nace hace aproximadamente un año en el contexto de la Revuelta popular, cuando se instala desde el gobierno y a una escala tremenda la prisión política como método represivo. Aclara, tengo 18 años.

Richard Yáñez Silva, poblador de Boca Sur de la provincia de Concepción, al sur de Biobío, Chile, integrante de la Unión de Pobladores y Pobladoras de San Pedro de la Paz y del Centro Cultural Víctor Jara, en su población (barrio). Es parte de la Corriente docente Arriba Profes de Chile, que están según nos cuenta a pocas semanas de un proceso de elección al interior de su gremio, el Colegio profesores y Profesoras de Chile. Así que eso fue lo mismo que acabaron en unión de pobladores y el espacio docente donde estamos trabajando.

Jéssica Visotsky: ¿cómo fue que se gesta el proceso constituyente en Chile del cual se está debatiendo tanto en estas semanas? Fuimos desde ANRed siguiendo, desde el 18 octubre del año pasado el proceso y también el plebiscito que se hizo el mes pasado.

Victor: Posterior a la revuelta popular, también llamado estallido social, -en la ACES prefermimos llamarle Revuelta Popular- del 18 octubre del año pasado, se expresa respecto de una desconfianza con la política institucional en general, pero no solo esto, también de como estaba gestándose una crisis de legitimidad de esta misma institucionalidad, sino vemos que lo que ocurre ese mismo 18 octubre con la salida a las calles masiva de los distintos sectores de la población, ya que no eran solo los estudiantes, si bien ese día parte asi, se van sumando los distintos sectores y el día siguiente el diecinueve se expande a todas las regiones del país.

Vemos como la crisis de legitimidad que ya existía pasa a ser una crisis institucional de gobernabilidad, como que esos mismos días no existía un real control del que tanto se han aprovechado ahora en el contexto de la pandemia. No tenían un real control tanto de la situación política nacional como también el de lo que ocurría en el día a día, quien estaba marcando la pauta en ese entonces eran los pueblos, cada barrio, villa, cada población estaba marcando la pauta en cuanto a tomar el futuro en sus manos por tantos años que había sido post dictadura cívico militar del 73 al 90, lo que había sido el perfeccionamiento, el reacomodo del Estado neoliberal que se había instaurado definitivamente con la Constitución del 80, que se aprueba en dictadura, pero que ya llevaba años aplicándose dentro del país.

Entonces, en ese contexto de un cambio social posterior a la dictadura cívica militar, que nunca llegó, fue también una decepción de lo que significaron los procesos democráticos y de que no existía voz para los pueblos, para la clase trabajadora. Dentro de cualquier espacio democrático que supuestamente estaba abierto a la participación de todos, todas y todes es que también se da en primer momento y de parte de los motivos.

Pasa la revuelta popular del 18 octubre, días de movilización total, de control por parte del pueblo respecto a la situación política que estaba aconteciendo en el día a día y en eso los partidos, las instituciones, se tenían que salvar respecto a idear una solución, algo que se viera como una ganada para los pueblos, pero que en realidad era para salvarse ellos mismos, para salvar al gobierno de Piñera. Veníamos de huelga general tras huelga general, paralizaciones históricas en la historia de Chile, por lo menos posterior a la dictadura cívico militar lo cual había significado una desestabilización tremenda no sólo de las instituciones, sino también de los grupos económicos más poderosos del país. Se soltaban datos de pérdidas millonarias en dólares por cada paralización portuaria de las 8 que existieron entre octubre y noviembre. Y así un sin fin de hitos que iban marcando la agenda de cómo los pueblos no se quedaban atrás tras las movilizaciones masivas, tras desgaste tras prisión política, tras una represión en su faceta más dura que no se veía hace años en Chile.

Y ahí se ve cómo desde la institución, desde la clase empresarial, se tiene que retomar una ofensiva en pos de salvar a la institucionalidad y que no que no fuera de esta a través de un golpe blando que se estaba hablando de esos días o una vuelta de los militares a las calles, sino que ellos conforman lo que se llamó el “Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución”, del 15 de noviembre, donde partidos políticos, tanto la oposición como oficialismo, no todos los partidos políticos de oposición, pero sí la mayoría y el resto con una posición bastante tibia al respecto, firman un acuerdo donde se abría la posibilidad de una incierta “Nueva Constitución” cooptando la demanda de la Asamblea Constituyente, transformándola en la Convención Constitucional, que hacía parecer como que era una Asamblea Constituyente, pero tenía un montón de trabas legales con lo que no podía ser catalogada como Asamblea Constituyente.

Entonces si bien el proceso constitucional como tal se gesta por una iniciativa de los pueblos, porque en las calles estaba planteada la necesidad de una Asamblea Constituyente para mejorar nuestra vida, en conjunto con una serie de reivindicaciones inmediatas, en conjunto con demandas como la salida Piñera, la libertad a los prisioneros políticos, el juicio y castigo a los responsables de la violación a los derechos humanos, parte de esa demanda era la Asamblea Constituyente y en este acuerdo por la paz se da una pequeña ganada. Hoy existe la posibilidad de que se pueda cambiar una nueva Constitución con muchísimas trabas. Entonce el ¿cómo se gesta?. Hay que entenderlo como un proceso institucional donde actualmente el proceso constituyente nace desde la burguesía para salvar a las instituciones, para a salvar al gobierno y para mantenerse de pie en esta crisis profunda a la que habían llegado.

Pero por otra parte, también se gesta el descontento de la gente y eso hay que entenderlo, cómo todas las trabas que tienen y desde la ACES somos profundamente críticos del proceso que se está viviendo pero también es parte de un impulso, de una ganada de los pueblos que se alzaron y dijeron que no va más la Constitución. Y así fue avanzando el proceso constituyente hasta efectivamente, el 25 octubre de este año, hace menos de un mes, donde se ratifica en las urnas lo que en verdad ya se había dicho la calle, que la Constitución de Pinochet, que la Constitución de Jaime Guzmán, no iba más en el país. Entonces hay que entender que nace el proceso constituyente y hay que reconocerlo desde una iniciativa de los pueblos por cambiar lo que debía ser cambiado, por sacar, por erradicar completamente la herencia de la dictadura cívico militar en el país. Pero también en parte importante, de este esfuerzo nace desde los poderosos para intentar cooptar la movilización, acabar con ella entendiendo que este Acuerdo por la Paz abre esta posibilidad a la nueva Constitución, pero también trae consigo un pack de leyes anti, protesta, de leyes represivas, que han encarcelado han tenido encarcelados durante todo el período desde que se inició la revuelta a más de 2000 compañeros, que fueron encarcelados en prisión, prisión preventiva, y algunos ya están empezando a ser condenados. Hay casos de 7 años en el sur y ahora se vienen los juicios de las más largas condenas.

Cindy: Para explicar cómo se gesta el proceso constituyente, es importante, creo yo, mirar procesos históricos y políticos en el país que permiten tomar antecedentes y comprender parte de lo que se ha venido dándose ahora; como decía Hegel la historia es cíclica; y en la actualidad, se observa una avanzada de los sectores populares y organizados desde los territorios en pro de transformar, de cambiar de raíz la constitución política de Pinochet y de Jaime Guzmán, el ideólogo de todo estos amarres legales, creo que Guzmán es el mejor ajusticiado del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, y me hago mucho cargo de lo que digo con respecto a la figura de Jaime Guzmán; pues, en el pasado, durante la dictadura, podemos visualizar un período álgido de protesta entre el año 83 y 86, similar al estallido de octubre, en cuanto a masividad y osadía, conocido como el periodo de protesta popular, que es el momento, en que luego de diez años de dictadura que a sangre y fuego asesinó, torturó, hizo desaparecer a compañeros y compañeras y avasalló con el sistema político-cultural y económico del país, las organizaciones y militantes, salieron a la calle, pese al fuertísimo contexto represivo, a dar peleas para derrocar al tirano y su dictadura, finalizando con el pacto que nos lleva al plebiscito del 89 y la famosa consiga del “Chile la alegría ya viene”. Por todo esto, escribí un texto criticando el proceso, pues a mí me hace mucho, mucho ruido este Acuerdo.

Entonces, para mí, todo este proceso vivido desde octubre, es como un déjá vu: tenemos una un período álgido de protesta popular, una revuelta -yo prefiero llamarla revuelta y darle la politicidad que implica, no nombrarla como estallido, porque el concepto estallido fue instalado por los medios-; que son elemento importantes a rescatar, pues pasamos, en el período de la dictadura, del período álgido de protesta popular al plebiscito, lo que implicó la desmovilización, las transadas y a cómo los partidos se reparten el juego. Chile sale de la dictadura de manera pactada, lo que deja a Pinochet de senador vitalicio por ocho años; una llegada a la democracia entre comillas, con el primer gobierno de Patricio Aylwin, que luego de 17 años de dictadura, en la primera cadena nacional te dice “vamos a hacer justicia en la medida de lo posible”, iniciándose de esa manera la transición. Entonces, para mí, yo me sentí en un déjá vu histórico. Fue como decir, está la revuelta, está la gente en la calle, no aguanta más la paciencia, dejaron de colocarle cloro (lavandina) al agua; efectivamente el pueblo salió ya de manera espontánea; la osadía avanza en los sectores populares que salen a manifestar la rabia; hay un paso importante y luego de que avanzamos a todo esto, de que efectivamente el pueblo se despliega y se levanta en las asambleas territoriales y fortalecen las organizaciones. Aparece el pacto este por la paz con los mismos de siempre y tomándose la mano, abrazados y nos meten todo con un paquete de leyes represivas que tienen ahora a compañeros presos y presas, para ejemplo, tenemos a dos presos políticos de la población Villa Francia arriesgando treinta y seis años de condena y ya llevan dos años de prisión preventiva. Entonces, me aparece un déjá vu, aparece toda esta campaña del apruebo, del plebiscito, de la convención constitucional, que desdibuja el sentido del motivo de la de la revuelta popular y de esta intención de querer cambiar la Constitución, que no es una intención nueva, ya que los sectores más radicalizados y politizados siempre hemos apostado por un cambio radical en las estructuras. Los secundarios cuando se levantan el año pasado, pero en el 2006 y luego el 2011, con más fuerza vuelven a decir, acá hay que cambiar la Constitución para cambiar las leyes, la pelea no es económica, o sea, no sólo es económica, sino también en una pelea política.

Por todo esto, es importante relevar el pasado para comprender mejor el presente y evitar repetir los errores históricos, porque al igual que Víctor, tampoco voté, no participé de la de la propuesta del apruebo, porque me parece volver a ilusionar al pueblo y yo espero equivocarme y así no escuchar en un par de meses más, “otra vez nos engañaron”. Lo que no quiere decir, que no respete las decisiones de los sectores populares porque tienen todo el derecho a tener esta esperanza. El problema es que quienes somos militantes y nos organizamos, tenemos un compromiso ético y político, que no podemos tranzar. Y por eso mismo yo tampoco participé de las campañas del apruebo y tampoco participé votando. No obstante, sí siento esa alegría de la gente, pero lo que me preocupa y que yo de verdad quiero estar equivocada, el que en un par de meses más la gente diga, “mira, saben que otra vez nos engañaron”, porque efectivamente, no es una Asamblea Constituyente lo que se proclamó, y que en este momento estamos discutiendo; estamos discutiendo una Convención Constituyente que tiene una serie de amarres también; entonces, creo que cerrando esto, la intención era buena, la rabia se manifestó en que la paciencia no era eterna y por eso uno saluda la rebeldía y la salida de octubre.

Y frente a todo este escenario, creo que también hay que hacerse una autocrítica, entre los sectores de izquierda, analizando ¿qué hacemos con esos espacios?; ¿cómo converger?; ¿cómo apostamos a la confluencia?, y que es algo que yo aprendí mucho viviendo en Argentina, esta capacidad de confluencia política, pese a diferencias tácticas, pues es clave para ir mirando este proceso y me parece importante que lo situemos así, que hagamos esta clarificación, es decir, estas ganas de cambiar esta constitución vetusta, fascista y todos los adjetivos que le podamos sumar, no viene de ahora, viene de años, años insistiendo en cambiar esta Constitución, toma fuerza con la con la revuelta popular de octubre, sin duda, pero no queremos Convención Constitucional, queremos Asamblea Constituyente queremos poder para el pueblo y sacar del camino a todos estos “politrucos” y “sociolistos” de siempre que van a apostar a su carta y van a jugar de esa manera. <https://www.anred.org/wp-content/up...>

Richard: Desde acá yo voté, en realidad no por una decisión militante sino por una decisión que responde a la democracia popular, se decidió en Asamblea con las organizaciones con la que hemos estado desde antes de octubre, levantando organización popular y resistiendo al abandono estatal. Eso para situarnos en términos de postura. También mencionar que octubre no es espontáneo y que si bien si fue una revuelta que no tiene un carácter orgánico, que no tiene una conducción, porque efectivamente así fue y sigue siendo así en cierta medida, lo que sí creo que es importante mencionar es un poco el contexto en el cómo llegamos al 18 de octubre y la acumulación de experiencias que nos llevan el 18 de octubre y cómo el pueblo chileno retoma las calles, previo a octubre, con experiencias concretas de lucha por más de una década, entonces, y ahí creo que es muy importante leer por ejemplo, esta experiencia de los levantamientos territoriales, comunales que tuvimos en distintos lugares: Magallanes, Freirina, en Arauco, distintas experiencias que fueron experiencias de poder popular importante, donde se ensayaron estas asambleas territoriales que resistían en el territorio, que tenían métodos de la clase obrera, como la acción directa y que sacaron a los dirigentes, porque tuvieron dirigentes traidores y que después fueron diputados. Todas esas experiencias de ensayo de lucha del pueblo la tuvimos y creo que esas experiencias territoriales fueron un poco ejemplo para quienes construimos en nuestro territorio y lo que pasó también a nivel estudiantil: el impacto que tuvieron las transformaciones políticas y de organización que se dieron al interior del movimiento estudiantil, y se traspasaron a los sectores populares, empiezan a aparecer los voceros y ya no los dirigentes. Se comienzan a levantar asambleas por sobre espacios más estructurados, comienza a haber lo que lo que podemos denominar también una batalla cultural, porque comenzamos espacios de organización y creo que estamos en eso todavía, como en un proceso de buscar la forma en la que nos articulamos.

Pero previo al 18 octubre, mencionar eso que hay un despertar del pueblo chileno que fue probando la calle, que fue probando distintas formas de resistencia desde el mundo de los trabajadores y las trabajadoras. Es determinante lo que pasó en el sector forestal también, estuvo el asesinato de un compañero en el 2007, en el 2008 la lucha en el sector del cobre también, por primera vez logramos negociar, como sindicato desde una sola fuerza a través de la Federación de Trabajadores del Cobre, cuestión que tampoco se había logrado previamente esa articulación a nivel de trabajadores. También lo que pasa a nivel de los docentes previo al 2014, 2015, que se desconoce a los dirigentes y se inicia un proceso también de transformación de uno de los gremios de trabajadores más importante del país. Entonces estaban pasando cosas el dieciocho, estaban pasando cosas a nivel estudiantil y a nivel de educación, previo al 18 octubre recordemos que hubo un paro de dos meses histórico para el profesorado, la movilización permanente que tenían los .estudiantes de secundaria, la persecución, “aula segura».

El dieciocho de nosotros, después de ver la imagen del 18 octubre, el 19 fue acá en Concepción, en solidaridad con lo que estaba pasando a Santiago, porque lo que fue la primera movilización en Concepción fue en solidaridad con Santiago, no fue un levantamiento simultáneo, sino primero respondiendo a la represión que había ahí. Se comienzan a impulsar las experiencias de las Asambleas, que comienzan a gestarse en este contexto, de una u otra forma se comienza a plantear temas que también se venían desarrollando previamente como no más AFP, la educación, la salud. La educación de una u otra forma viene atravesando la discusión constitucional, bien previo al 18, circunscrita a organizaciones reformistas que planteaban una salida a través de la constituyente sin profundizar en el proceso de conciencia y de organización del pueblo, ven una solución en la Constituyente sin poner los pies en la tierra para construir junto al pueblo, y es un poco lo que vemos hoy día, llegamos a este proceso constituyente porque de una forma iba a decantar en esto, porque: donde están estos derechos que no son garantizados?, donde están estas cosas que nosotros decimos… el abandono… están ahí en la Constitución, es una lucha política ahí, planteaban. Nosotros decimos que otra es la lucha. Nosotros decimos que la lucha de la Constitución, o la lucha por una nueva Constitución, sin duda es una lucha, pero también en todo este proceso que hemos tenido, toda la experiencia de organización, de asamblea en el territorio, nos hemos dado cuenta también de que el proceso no los vamos a construir con los traidores que hoy día están del lado también de esta nueva Constitución, que gobiernan esta comuna, que gobiernan distintas comunas del país, que tienen sus partidos y sus aparatos y que fueron los que votaron por el apruebo y los que dicen ahora que hay que respaldar este proceso que viene. Esas son las discusiones que se fueron dando. Yo creo que ahí hay una mirada igual para atrás, en términos de cómo llegamos a este momento, cómo se comienza a hablar de asamblea o de proceso constituyente.

Hay una tensión hoy día al interior, poco a poco se muestra en esta posición y por eso partí diciendo que voté por el apruebo. Nuestra primera declaración como asamblea es que desconocíamos el proceso y no íbamos a participar en este proceso. Primero; esto fue hasta marzo de este año; la mayoría de las asambleas teníamos esa posición. Vino el contexto de pandemia, las asambleas se debilitaron y desaparecieron muchas de ellas. Por lo tanto, las experiencias que quedaron articuladas fueron mucho menor a las que había en octubre y a las que había en el verano en los territorios, queda la militancia articulada en torno a las asambleas, sosteniendo esos espacios. No estoy diciendo que en todos los lugares pasó lo mismo. Y en todo este proceso, en todos estos meses la discusión se desvió y se desvió en tomar las cosas inmediatas, en resolver la olla común, el abastecimiento, el problema que había en los territorios.

Por lo tanto, quienes avanzaron esta discusión, quienes tienen listo todo, quienes prepararon sus candidatos incluso, son los mismos que no estuvieron en octubre. Ahora: ¿qué decidimos nosotros? Salir a disputar esto, se ha tomado una decisión territorial de que si íbamos a dejar que ellos se pusieran al frente de este proceso, íbamos a hacerlo en nuestros propios territorios y a que el otro día íbamos a salir a boicotear este proceso, porque nosotros sí queremos la nueva Constitución, pero no validamos el acuerdo y no validamos este proceso que se viene. Y ahí hay un hay una cuestión que creo que está ahí y viene un poco lo que vamos a ir desarrollando a continuación, y que es las tensiones que se están dando al interior de nuestro pueblo en torno a cómo se va a enfrentar este proceso para adelante. Nosotros estamos justamente en esa discusión. Me acabo de ir de una reunión por esto. Estamos avanzando en una asamblea comunal, por ejemplo, para tomar una decisión. Porque hoy en día no la tenemos; ¿sí decidimos que vamos a ir a disputar todos los espacios, pero esto incorpora ir a tensionar la convención? No lo sabemos. O impulsar un proceso paralelo?, todavía no sabemos, porque estamos en ese espacio de deliberación a nivel territorial.

Jéssica Visotsky: Se ha conocido acá mucho, entre espacios de compañeros, de espacios autonomistas y demás, lo que son, lo que ha sido desde octubre del año pasado hasta ahora, el proceso de las asambleas populares o las asambleas territoriales. Se habló de la existencia de más de doscientas asambleas y que muchas han sostenido ollas. ¿Nos quieren contar un poquito ese proceso asambleario?. A mí me hizo acordar al 2001 argentino, que Víctor no había nacido de hecho en el 2001, lo que fueron esas asambleas populares por todo el país.

Víctor y Cindy dan la palabra a Richard para responder esta pregunta inicialmente…

Richard – Mira, nosotros el día domingo 20 levantamos la primera Asamblea Popular, ahora, la planteamos en función de experiencias previas, de experiencias de asambleas en otro contexto. De hecho, cuando fue lo de Magallanes, en Punta Arenas, el “puntarenazo” no sé si lo recuerdan??. Nosotros impulsamos la Asamblea Ciudadana en la comuna, que era una experiencia similar a lo que estaba pasando en Punta Arenas, entendiendo que lo que estaba pasando allí había que extenderlo el todo el país, que había que avanzar a paros nacionales… Obviamente esa experiencia no logró un alcance nacional, pero ya había una asamblea. Entonces cuando viene el día 20 nos articulamos, generamos una experiencia, se convoca organizaciones de esa asamblea, se comienza en un primer momento a articular la movilización en el territorio, a coordinar acciones que habían en Concepción, a coordinar con otras asambleas y se va dando un proceso que centraliza todas las Asambleas: primero la Asamblea Popular, después la Asamblea Comunal y después se instala la Asamblea Provincial. La Asamblea Provincial había nacido desde organizaciones universitarias y después se abre cierto a todos los nuevos espacios.

Las Asambleas son súper diversas y lo hemos constatado, súper diversas en el sentido de que están desarrollando distintas actividades en los territorios, la gran mayoría de asambleas que quedaban funcionando están coordinando hoy acciones de ollas comunes, de actividades con niños y niñas, de acompañamiento en los territorios pero muy pocas asambleas quedaron, desde lo que nosotros observamos acá en Concepción y un poco lo que vemos a nivel nacional, muy pocas están generando efectivamente un proceso deliberativo en torno a las posiciones que vamos a tener en torno al proceso constituyente. Al parecer, la pandemia generó un impacto en las asambleas que obviamente disminuyó la cantidad de participantes ante el contexto sanitario e hizo que las asambleas se volcaran a cuestiones concretas en los territorios y nos encontramos en un momento que yo no sé si es desfavorable para nosotros o no, pero confío en que tenemos el sartén por el mango todavía…

Y creo que en esa línea, el que hoy en día no tengamos una definición nacional que nos tenga articulados, que no tengamos programa o candidato a la Constituyente yo no sé si es hoy día un problema… Ellos, el régimen, nos pusieron una agenda y esa agenda la tenemos que romper y esa agenda la tenemos que alterar en función de lo que veamos como pueblo y desde la asamblea que levantamos, para nosotros entendemos que la pandemia cambia de forma. Y eso es una reflexión interna, de decir bueno, la asamblea se proyecta o hay que pasar a otros espacios de organización que permitan ir avanzando en la cultura organizativa, también en nuestro territorio, lo que implica la batalla cultural y es lo que nosotros estamos dándonos hoy en día en el territorio. Cuando les decimos que lo bueno y necesario que podemos decidir, que podemos hoy en día tener control territorial, y ese control territorial es, son expresiones de poder popular. O sea, en la medida que nosotros decidimos, gobernamos en nuestro territorio, estamos pensando que también eso es posible en todo el país. Y en esa línea siento que es la experiencia en general que se ha instalado: en la línea que pueden transformarse también en ese pequeño espacio de poder local. Nosotros hoy día estamos avanzando en una asamblea comunal, que ya la teníamos, pero producto de la pandemia no funcionó, ahora volvemos la próxima semana a convocar de todas la organizaciones sindicales, pobladores, todo lo que hay en la comuna para poder tomar una decisión comunal en torno a este proceso. Es clave este ensayo, si es que resulta, de empezar a generar instancias de coordinación y claramente reemplazan incluso al poder comunal o el poder del régimen en el territorio, y esa es la tendencia también en función de fortalecer el trabajo de las propias asambleas, pensando que el proceso constituyente lo tenemos que definir nosotros, el proceso constitucional, que viene atrasado y que tiene fecha para abril.

Entonces creo que la Asamblea por lo menos de acá y en el intercambio con otras experiencias coincidimos, o sea si hoy no tenemos una decisión desde abajo para enfrentar este proceso unidos, es porque durante estos meses tuvimos junto a nuestro pueblo resolviendo la necesidad urgente que tuvimos junto a los nuestros, tratando de resolver cuestiones que el Estado no puede resolver hasta el momento; hasta el momento estamos con comedores, estamos con expresiones en el territorio de acciones concretas frente a los problemas concretos que hay en la población.

Entonces eso creo que es la asamblea, y vuelvo a insistir en lo que dije de la tensión en las asambleas, es porque en ellas están todas las posiciones. Ahí está la desconfianza, ganándose todos los espacios hoy en día. Hay un nivel de desconfianza en el pueblo frente a lo que viene del proceso que nos genera tremendas condiciones al pueblo organizado y creo que ahí hay que saber por dónde ir. Un poco lo que estamos tratando de buscar es estar permanentemente en contacto con otras organizaciones. Ha sido difícil. Creo que la desconfianza histórica y lo que provocó una forma el reformismo al interior del mundo popular y de la organización en general no es fácil de superar, y lo estamos superando con trabajo y también con una nueva dirigencia como referente, sacando a los que de unas u otras formas mantuvieron este modelo también en el interior de nuestra organización. <https://www.anred.org/wp-content/up...>

Cindy

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Yo creo que se vuelven interesantes todos los elementos que aporta Richard para la discusión en torno a ¿cómo se construye?, ¿cómo se va forjando organización territorial y popular?, y que trasciende los sectores organizados históricamente y creo, que esa es la riqueza de la revuelta popular y por eso, no alegramos en esta diversidad, porque en esta diversidad asamblearia que hay, no está “el militante de izquierda combativo”, no, está la vecina, está hasta el poblador de a pie y esa es la riqueza de nuestro pueblo y eso es lo importante, que es ese pueblo el que se organiza o se auto organiza.

Y me parece importante también, y creo que sí que podemos hacer un símil con el 2001 de Argentina, donde se potencia la organización, la asamblea, lo espacios organizativos bajo ese criterio. Me gustaría que a veces tuviéramos tanta capacidad operativa, organizativa, quizás tanta conciencia política como se visualiza en algunos sectores de Argentina, pero creo que al menos la experiencia práctica permitió levantar la organización territorial y se armaron asambleas de abuelitos, abuelitas, espacios de niños, niñas y de niñes. Eso es lo que fue rico, ver cómo se comienza a pensar otra vida y se empieza a “hacer” esa otra vida. Creo que podemos caracterizar como tres momentos si se quiere, yo lo puedo caracterizar así y puedo estar absolutamente equivocada, pero lo podemos dejar para el debate.

Hay un primer momento, donde siento que hay un concepto que atraviesa estas asambleas y tiene que ver con la “autodefensa de la vida”. Así podría sintetizar los tres momentos que atraviesan la organización territorial y las asambleas que se levantan para una autodefensa de la vida, porque en un momento comienza la revuelta y lo primero que tenemos es represión brutal, una represión macabra, sistemática, dirigida; tenemos víctimas de trauma ocular, tenemos dos compañeros con pérdida total de visión que es Fabiola Campillay y Gustavo Gatica. Compañeros, compañeras nuestras con perdigones en la espalda, muertos, desaparecidos, la gente en situación de calle asediada y reprimida por los militares todas las noches. Entonces, cuando ocurre todo eso, la primera reacción de los sectores organizados fue autodefensa directa: tenemos gente presa, tenemos que organizar a los abogados, tenemos que pedir la libertad de ellos, y eso todavía continúa. Creo que -no es que se logra frenarla la represión, la represión permanece, se acrecienta- hay un punto en que la resistencia se vuelve permanente, cada vez más gente en la calle, cada vez más gente sin temor a la represión si se quiere, con mucha disposición de lucha y que ese un elemento importante de rescatar y creo que para todo, abonó a la construcción de subjetividad de los sectores populares y del pueblo, el día en que decretan el Estado de Sitio y toque de queda y la gente a la hora que definen el toque de queda, sale a la calle. Yo creo que ese acto simbólico ha sido una de las grandes ganadas de la construcción de subjetividad que hace años no teníamos, porque llevábamos años de derrota. Era como caer, caer y tener pequeñas victorias. Pero para mí fue muy simbólico el momento en que en que los milicos salen a la calle, en que se declara toque de queda y la gente sale a cacerolear, porque eso demuestra un decir: no te tengo miedo y porque perdimos el miedo, no te respetamos.

Entonces, pasamos como de una organización en torno a la autodefensa directa vinculada a nuestra libertad y frenar la represión, visualizando está esta masividad en la calle, esta alegre rebeldía y yo lo veo así, porque tú transitabas por el lugar y tenías un lado dando el combate máximo y por otros lados, espacios con los niños, era como un caos súper entretenido también, una forma de experimentar que “así el pueblo quería vivir”. O sea, esto nos gusta, queremos estar en la calle. Estamos acá los migrantes, estamos los pobres, estamos las disidencias y convivimos en armonía y estamos contra la yuta, estamos peleando para allá; entonces, si se vuelve rico y yo creo que ahí la organización lo que apuesta es a construir la vida nueva, se hacen esfuerzos permanentes por generar otro espacio educativo, generar otros talleres y generar otras formas, se levantan muchos espacios. Creo que también hay otro elemento que yo rescato de esta organización popular, que tiene que ver en cómo visibiliza a los más grandes de nuestra población, a los abuelos, a la abuelas, visibilizados en un rol importante, y cómo se potencia también la opinión de los niños y las niñas, porque en la calle andaban los niños y las niñas, entonces, también es un elemento no menor y uno de lo de los gatilladores que tenemos de la revuelta, que son como la guinda del pastel, lo que suma, son los jóvenes, son nuestros jóvenes los que están en la calle dando la pelea.

Pero luego, llega la coronavida y la coronavida nos hace tener este tipo de discusión política a través de una pantalla. Cuando llega la corona vida, los sectores populares o esta construcción asamblearia, yo diría, pasa a una tercera etapa y en esa tercera etapa, vuelve a operar la autodefensa. Tenemos una autodefensa que tiene que ver con la resistencia con la liberación de nuestros presos, como primer momento, tenemos una asambleas territoriales, organizaciones en autodefensa construyendo la vida nueva, como segundo momento y después resulta que pasamos a la coronavida y yo caracterizo ese momento asambleario como una autodefensa de la sobrevivencia, porque la coronavida, lo que vino a hacer, vino a profundizar la crisis que tenía el sistema por el cual habíamos reventado en octubre, pero evidenció y pauperizó mucho más a los sectores populares. Y por eso, si bien por un lado nos encerró a todos, yo siempre trato de ver oportunidad en el lugar, en “cómo la hacemos”, nos encerró, definitivamente no podíamos salir a la calle, pero me atrevería a decir que nos permitió visibilizar aún más el sistema de mierda que tenemos en este país, porque la gente efectivamente entendió que estaba sola, que el Estado nunca vino y que la democracia nunca llegó, que los únicos elementos que nos dio el Estado fue represión, o sea, la primera medida para controlar el coronavirus fue más milicos en las calles: ¡súper bien! (ironía) súper pensando en nosotros, entonces para el pueblo fue brutal, porque veníamos de la represión de octubre y resulta que nos ponen más milicos en los barrios.

Entonces, una vez más, esta disociación en la construcción de la política macro si se quiere y las ayudas, entonces se visibiliza que no teníamos acceso a la salud, se visibiliza que nuestros niños y niñas de los barrios no tienen acceso a la tecnología para acceder a las clases virtuales. La alimentación dejó de llegar. A nosotros nos quitaron el sueldo porque no es que el Estado generó bonos, de nuestro sueldo y de nuestros recursos nos pagaron cuando nos redujeron los contratos laborales, entonces, la pandemia vino a agudizar el descontento, yo creo que en algún punto, sí, efectivamente calmó; lo que no tenemos hoy, lo estamos viendo, no tenemos la masividad que había en octubre, porque la gente sigue estando con el temor pero el coronavirus permitió visibilizar eso y ahí vuelven, como decía Richard y como también la puede profundizar Víctor, la pandemia nos vuelve a decir y la gente logra ver que efectivamente, “sólo el pueblo ayuda al pueblo”, solo entre nosotros nos salvamos, porque ¿quién nos dio comida?, las ollas populares que se levantaron y ¿quién paró las ollas populares?, las mismas mujeres que en los años 80, en plena dictadura, salieron a la sobrevida. Hubo una crítica a todo el comercio, por todas las colusiones que ha habido, pero, ¿qué operó?, operó el “comprando juntos en el barrio”, operó el “no vaya al supermercado, no vaya a Wallmart, cómprele al negocio pequeño; pese a toda esta brutalidad, volvimos a la vida comunitaria incipiente y se construyeron complicidades que hay que fortalecer en el tiempo, hay que nutrirlas para que perdure.

Para cerrar la idea, creo que estamos en esta tercera etapa, que tiene que ver con que la coronavida nos hizo mierda, ya evidenció la crisis del modelo, del neoliberalismo salvaje y nos agotó, pero nos volvió a mostrar y así, con cuestiones concretas, que sólo entre nosotros nos vamos a salvar. Y yo creo, que ahora el desafío no es sólo de los sectores organizados, porque tampoco la idea aquí, es como creernos vanguardia, ni que somos los iluminados. Tenemos capacidad, tenemos experiencia y la ponemos a disposición de los espacios para poder construir, creo que es la mejor forma de fortalecer el movimiento popular, y yo creo, que ahora debemos apostar a fortalecer esta conciencia política y la organización, porque tenemos los elementos, y también ser calmos, en clave de esta paciencia revolucionaria que tenemos siempre en apostar a derrocar al tirano. Porque si nosotros miramos a América Latina, también se está moviendo. El octubre chileno fue el octubre de Ecuador, fue el octubre de Bolivia y ahora tenemos movimientos nuevamente; entonces, yo creo que estos tipos tienen que caer en algún les perdimos el respeto.

Entonces, ahora la jugada es ver cómo en esta táctica convergemos si se quiere, Rafael Agacino, un economista, un compa, el Rafa siempre hacia una diferencia entre una izquierda confiada y una izquierda desconfiada; antes de esto ya él caracteriza a la izquierda confiada, como aquella que cree en la institucionalidad, apuesta por la vía electoral, quien entiende que desde ahí se van a dar los cambios y sitúa a una izquierda desconfiada como aquella que desconfía de todo lo que huele a la institucionalidad y apuesta por la organización territorial, en una caracterización simple de una gran discusión que dio alguna vez. Y a mí me parece importante, cómo nosotros podemos hacer confluir estas tácticas, porque yo entiendo que, por ejemplo, Richard haya votado, porque fue una decisión asamblearia de su espacio de construcción territorial, Richard no a mi enemigo político, responde a una lectura del territorio y responde a una táctica de una organización en un espacio: el enemigo a otro. Entonces, yo creo que ahora, en esta cuarta etapa, que yo caracterizo como la apuesta del movimiento popular en Chile para ganar y así derrotar al tirano, tiene que ver con la unidad y la confluencia. Para mí esa es mi tarea hoy, ahora, ¿cómo convergemos?, ¿cómo el movimiento popular converge y permite golpear con un solo puño al enemigo de todos? Eso sería central para mí el día de hoy.

Víctor:

Y es verdad. No sé. No sé qué tantos elementos hay que agregar en verdad, porque estoy super de acuerdo con lo que plantearon los compas. Creo que el rol de las asambleas, es que nacen y eran también, expresiones locales de la sociedad en la que queremos vivir. Y era el cuestionarse no sólo en lo económico, no sólo en todas las necesidades, reconocerlas no sólo en el proceso de identificarlas, es decir reconocerlas para que estén ahí, ni exigir que sean solucionadas, sino que también el construir estas soluciones en conjunto con el pueblo. Había municipios en que las autoridades no tenían nada que hacer porque las problemáticas estaban siendo resueltas por el pueblo en su conjunto. Y eso también como en esta sociedad en la que queremos vivir, con pequeños ejemplos dentro de nuestros barrios, poblaciones y villas, no solo había un cuestionamiento a eso como lo que nos faltaba, sino que también, había cuestionamientos desde los valores, de cómo el sistema no sólo estaba precarizando nuestras vidas, nuestras condiciones de vida en el contexto de pandemia, sino que también como el sistema estaba precarizando las relaciones en nuestras casas, las relaciones con nuestros vecinos y vecinas, el tipo de vínculo que llevábamos. Y creo que eso también era muy importante y que esto en verdad es recogiendo también lo que dejan las capas más populares en la en la movilización feminista histórica del 2018, yo creo que también es parte de esto y de que también el octubre el 2019 existe por todos los compañeros y compañeras en la dictadura que atravesaron los procesos de lucha, como también quienes dieron la cara en los 90, como también los secundarios que se levantaron en el 2001, 2006 como el 2011, se levantan los estudiantes, pero también movimientos socioambientales y también movimientos de pobladores y pobladoras. Y así se va configurando algo que muchos dicen que la revuelta popular comenzó mucho antes que el 18 octubre, y claramente tienen en parte razón, porque fueron hitos que fueron configurando que este 18 octubre ocurriera esto, pero no son el 18 octubre mismos. Hay que entenderlo, lo histórico no es sólo esa jornada de protesta histórica con evasiones que al día siguiente las movilizaciones se expanden por todo Chile. Es también un proceso que se da después, como no solo la movilización, sino que también procesos de organización, identificación de necesidades y ponernos para la solución. Entonces yo creo que eso es muy importantes en cuanto al proceso de las asambleas, que no sólo desconfiaban de las instituciones, no son las criticamos, no sólo no creemos en ellas, sino que nosotros también estamos desarrollando nuestra institucionalidad paralela y desarrollando ejemplos de control con la perspectiva clara de que el poder se lo vamos a construir en la calle, de que la solución no va a estar votando el uno que otro parlamentario, sino que se plantea esta idea de que el poder estaba ahí con nuestra gente. Yo creo que eso es lo importante y principalmente lo histórico de la revuelta.

Y en cuanto a lo más actual, respecto del funcionamiento de las asambleas creo que es muy importante en cuanto a la organización dentro de las asambleas, que lo comentó Cindy, por ejemplo con la tercera edad, los adultos mayores, de cómo también participan en la asambleas, porque las asambleas no funcionan como el sistema, los reconoce a todos como compañeros y compañeras, fuera de la labor productiva que se tiene. O sea, por qué las pensiones son tan miserables en este país?, porque quienes las perciben dejaron de ser capaces de producir al mismo nivel que pueden producir jóvenes que puedan ir ingresando de nuevo a los trabajos, produciendo más, recibiendo menos sueldos; en las asambleas se les da un espacio de participación al igual como a los jóvenes, donde no se ve la misma lógica que tiene el sistema de que ellos tienen que estudiar y profesionalizarse para ser mano de obra o mano de obra pauperizada o precarizada o un poco más tecnificada, o los profesionales o los futuros jefes. Entonces, cómo también en la asamblea se venía a cuestionar esa misma lógica del sistema de que no les importaba la labor productiva y reproductiva que se desarrollaba dentro de nuestras vidas, sino que también era desarrollar desde nuestros distintos roles todos puestos con un objetivo común y ahí también creo que eso es parte de los sitios también que ya tenemos, no solo desde las Asambleas, sino que también desde la organización de secundarios, de trabajadores y trabajadoras y un montón de organizaciones.

Yo creo que hoy en día eso es importante en el proceso. Como también el proceso constituyente en general, que no sólo le sirva a ellos para ser un salvavidas de Piñera y para salvar a la institucionalidad, sino que también sirve para profundizar esta separación que existe entre la izquierda transformadora y la izquierda revolucionaria, y también entre las distintas tácticas. Entonces, cómo también es importante que vayan impulsando los elementos en común que tenemos. Y estas también son discusiones que se han realzado hasta en las asambleas. Es muy probable que en los primeros días no se haya hablado de un programa, de un plan de lucha, pero si las asambleas se juntaban y veían cuáles eran las demandas, cuáles eran las problemáticas hoy en día que se identificaban, que no nos permitían tener una vida digna y eran los primeros pasos de constituir un programa, algo que tiene que tener un movimiento popular consolidado o algo que las grandes organizaciones de la izquierda revolucionaria se han planteado y se está haciendo ahí, construir desde las asambleas, sin mucha teoría. De hecho, quienes llegaban con el libro en la mano, a alumbrar, eran dejados de lado también porque era una desconexión con la realidad tremenda.

Entonces también ahí están parte de los desafíos, cómo ir superando pequeñas trabas, el ir actuando en unidad e ir potenciando estas discusiones políticas desde las asambleas, desde las organizaciones sociales. También considerando que tenemos un objetivo en común. Pueden haber tácticas distintas, pero la línea es construir una nueva sociedad, la sociedad que queremos, es hacer caer al capitalismo, es hacer caer al patriarcado, de todas las formas de dominación y de opresión. Entonces, cómo en base a los objetivos comunes, también se da esto de que están avanzando las asambleas y eso me parece muy importante. Cómo no nos hemos quedado sólo en los esfuerzos de resolver la pandemia, de solucionar una u otra problemática, sino que nos hemos puesto también un objetivo en común de avanzar hacia la sociedad que queremos. Y yo creo que sólo como lo importante, de cómo se han ido revitalizando también las asambleas.

Continua en Segunda Parte

Publicado originalmente en ANRed

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