Publicado en línea el Viernes 18 de septiembre de 2020, por Admin2

Foto: Mathias Rodríguez

Ha vuelto a pasar, y otra vez se siente como que estamos gritando a la nada.

A Jacob Blake le dispararon por la espalda, frente a su familia y mientras simplemente andaba. A Breonna Taylor en su propia casa cuando ni siquiera oponía resistencia. Precisamente, el problema es que un cuerpo negro no necesita estar haciendo nada, solo con ser ya es un peligro. El problema es, también, que esto no solo pasa en Estados Unidos.

No hace falta ser una persona negra para entender en profundidad lo que representa un acontecimiento como el asesinato de Geoge Floyd, que precedió a los otros dos, y que para la sociedad es un antes y un después. Lo pendiente es reconocer que estos no son hechos aislados sino el producto de una violencia sistémica que se enmarca en la misma sociedad que minimiza nuestras reivindicaciones: “ahora quieren un trato especial” “esto no es Estados Unidos” “aquí no hay racismo” “solo saben victimizarse”, y muchos etcéteras. Estas situaciones volverán a pasar, una y otra vez, como un bucle, mientras no se nos escuche y mientras se pretenda explicar a los cuerpos negros desde cuerpos que no lo son.

La representación mediática y política de personas negras es ínfima, a punto de llegar a entenderse que la comunidad negra autóctona ni siquiera existe

En España, por ejemplo, la representación mediática y política de personas negras es ínfima, a punto de llegar a entenderse que la comunidad negra autóctona ni siquiera existe. En esta misma realidad social Conguitos y Colacao, dos de las marcas más conocidas y reconocidas del imaginario nacional —y yo diría que parte clave de la cultura popular de este país— presentan una imagen basada clarísimamente en ideas racistas. En la misma sociedad en que una parte fundamental de la “tradición” es hacer de las conductas racistas anti-negras, como el blackface situado en cabalgatas del día de reyes y hasta en un acto masivo, público, institucionalizado y defendido como el de los pajes de Alcoy. Hemos renegado de todas estas maneras de contarnos y hemos pedido que cesen expresando claramente que nos violentan, sin embargo, nada cambia.

La representación de las personas negras en España no guarda ninguna conexión con nuestras realidades.

Esas vidas negras que importan en Estados Unidos, importan también en España, en Latinoamérica, en Europa, en Asia, en todo el mundo. Esas vidas negras que importan incluyen a las vidas ahogadas en el Mediterráneo, a las masacradas en el Tarajal, niños y niñas que sufren acoso en las escuelas, a las profesionales negras a las que no se permite el acceso al mercado laboral fuera de los trabajos para “negros”, las mujeres negras trans, a las cuidadoras y empleadas del hogar, a los manteros, a esa persona a la que no quisiste alquilarle el piso, y esa otra que venía caminando por la misma acera que tú hasta que decidiste cruzar la calle “por si acaso”.

Cuando hablamos de amplificar las voces negras, hablamos de ser nosotras mismas, las personas negras, quienes contemos nuestras historias.

Desde actos tan sencillos como ESCUCHAR y no pretender ser quien cuente las historias ajenas, hasta otros más activos y políticos como declararse abiertamente antirracista (y ejercerlo), marcan una notable diferencia. Consumir el contenido realizado por personas negras para entender las marcas actuales de la historia reciente y la no tan reciente es fundamental para entender por qué las protestas y reivindicaciones transcienden al tema de George Floyd, trascienden el movimiento Black Lives Matter, y por supuesto, trascienden a un solo territorio del mundo.

Amplificar las voces negras es sincerarse ante el hecho de que las personas negras en nuestras organizaciones, grupos o proyectos, participan como símbolos y no como sujetos activos.

Amplificar las voces negras implica visibilizar y compartir contenido realizado por personas negras, hablen estos contenidos de racismo o no. Compartir estos contenidos es una acción mucho más útil y comprometida que publicar un “black lives matter” y olvidarme del tema. Es evitar toda práctica que continúe situando el racismo como algo foráneo, —si es que hasta el hecho de decirlo en inglés mantiene el tema en una posición ajena y extraña que nada tiene que ver con nuestro entorno—. Porque, sí: LAS VIDAS NEGRAS IMPORTAN también en español.

Otra sería la mirada si por una vez se escuchase —de verdad— lo que las personas negras tenemos que decir. Escuchar también es consumir nuestros contenidos: revisar nuestro arte, oir nuestros podcast o visionar nuestras películas

Otra sería la mirada si por una vez se escuchase —de verdad— lo que las personas negras tenemos que decir. Escuchar también es consumir nuestros contenidos: revisar nuestro arte, escuchar nuestros podcast o visionar nuestras películas (las que hacemos, no las que nos usan) porque son espacios donde estamos contando lo que nos interesa contar sobre nuestras propias realidades.Creamos contenidos que ilustran nuestras vivencias porque entendemos que eso es arropar el derecho a la expresividad y es también algo que nuestras futuras generaciones de niños, niñas y jóvenes necesitan para ver el camino claro y brillante, entender su historia y saber que tienen el espacio para construir la suya.

Hay exceso de voces blancas hablando de las vidas negras cuando lo que corresponde es compartir lo que las voces negras estamos diciendo. Amplificar las voces negras es demandar diversidad racial y presencia de personas negras en los espacios donde a día de hoy se sigue negando y recordar que está bien estarse callado un ratito. Amplificar las voces negras no es victimismo, ni un favor, tampoco un acto heroico, es reparación.

Las voces de las personas negras han sido invisibilizadas sistemáticamente, es por eso que las acciones bajo ninguna circunstancia han de resumirse a un par de publicaciones en redes sociales que digan “no al racismo” si no hay intención de dirigirse hacia un compromiso de ser antirracistas que vaya más allá del momento actual. Un compromiso más allá de las protestas. Un compromiso de por vida.

Amplificar las voces negras es negarse a ocupar espacios desde el privilegio que asfixien nuestras voces. Amplificara las voces negras es informarse, retirarse, callarse, escuchar, consumir, comprar, compartir y reparar.

Este material se comparte con autorización de El Salto

La entrada Amplificar las voces negras: Un paso a la reparación aparece primero en Desinformémonos .


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