Publicado en línea el Viernes 4 de septiembre de 2020, por Caty R

En esta nota analizo un tipo particular de teoría marxista de la crisis que podemos denominar “por escasez de plusvalía” (o de ganancia). Hasta donde conozco, el primero en exponerla fue Henry Grossmann en La ley de la acumulación y el derrumbe del sistema capitalista, publicado en 1929. Luego fue planteada por Paul Mattick en Crisis económica y teorías de la crisis; y Anwar Shaikh en Valor, acumulación y crisis. Ensayos de economía política. La teoría de Grossmann sobre la crisis y el derrumbe ha tenido una apreciable influencia en marxistas de Argentina a través, principalmente, de la obra de Shaikh. Debido a su extensión, dividí esta nota en dos partes.

El derrumbe en Grossmann

Grossmann busca mostrar de qué modo el proceso de reproducción se mueve en ciclos ascendentes y descendentes, que se repiten periódicamente, y “conduce finalmente al derrumbe del sistema capitalista” (p. 55). La demostración de la inevitabilidad de ese colapso la hace suponiendo que existe equilibrio entre la oferta y la demanda en los mercados de mercancías y de fuerza de trabajo; que las ramas de la actividad económica crecen proporcionadamente; y que no hay competencia (p. 62). Como dice Grossmann, se trata del “capital en general” (los valores se suponen idénticos a los precios). Con ese supuesto, intentará explicar el derrumbe a partir de la influencia de “un único factor… la acumulación del capital sobre los cambios de magnitud del plusvalor” (p. 64). Para esto, se basa, por un lado, en los esquemas de reproducción de Marx (tomo 2 de El Capital), reelaborados por Bauer. Por otro, en la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia (LTDTG).

Los esquemas de reproducción agrupan a la economía en dos sectores, el productor de bienes de producción (o sea, de bienes del capital constante) y el productor de bienes de consumo (incluye los bienes salariales). Con ellos Marx mostró cómo el sistema puede reproducirse en escala ampliada. Sin embargo, Marx no incorporó el aumento de la composición orgánica del capital, a medida que avanza la acumulación. Bauer, en cambio, elaboró un esquema en que aumenta la composición del capital (para una discusión sobre el aporte de Bauer, véase Emmanuel, 1978). Grossmann utiliza entonces el esquema de Bauer.

Con relación a la LTDTG, Grossmann subraya su carácter bifacético. Es que, como explica Marx, a la par que cae la tasa de ganancia con el progreso de la acumulación, aumenta su masa. Pero esta circunstancia plantea una dificultad para explicar el colapso, y es que la caída de la tasa de ganancia en principio no debiera afectar la suerte del capitalismo, en tanto continúe aumentando la masa de ganancia. En palabras de Grossmann, “¿por qué habría de preocuparse el capitalista de la baja de la tasa de ganancia… si la masa de ganancia crece en términos absolutos?” (p. 74). La tasa de ganancia podría aproximarse a cero sin por ello impedir que la masa de ganancia creciera en términos absolutos “tan pronto como el capital en su conjunto crezca más rápido de lo que cae la tasa de ganancia” (p. 75).

A fin de explicar por qué el capitalismo termina de todas formas por colapsar, Grossmann supone entonces, por una parte, que la tasa de ganancia baja, según lo explicado por Marx (o sea, por aumento de la relación c/v). Pero por otra parte, y esto es crucial, supone que la acumulación “no se desarrolla en proporción a la tasa de ganancia sino en relación al potencial del capital ya acumulado” (p. 80). Por lo tanto, elabora un esquema en el cual el capital constante crece al 10% anual, el capital variable al 5% anual, y lo prolonga durante un número considerable de años (algo que Bauer no había hecho). De esta manera la caída de la tasa de ganancia va acompañada de una tasa de acumulación constante y elevada: “A pesar de la tasa de ganancia declinante, la acumulación prosigue a un ritmo cada vez más acelerado” (p. 80).

Al prolongar las rotaciones, Grossmann encuentra que después del año 23 la plusvalía consumida por los capitalistas comienza a descender; en el año 34 alcanza un mínimo y al siguiente desaparece. A partir de aquí, dice Grossmann, la acumulación no tiene sentido porque los capitalistas no pueden consumir. “El sistema sufre un colapso, la crisis del sistema que sobreviene de ese modo expresa el derrumbe de la valorización” (p. 83). Luego de mencionar la noción, de Marx, de “sobreproducción del capital” – medios de producción y de subsistencia – escribe: “Si la situación descrita fuera un fenómeno que persiste en forma constante, entonces equivaldría a la descomposición del mecanismo capitalista, es decir, a su fin económico. La acumulación no solo sería inútil para la clase empresaria, sino que sería objetivamente imposible, debido a que el capital sobreacumulado improductivo no podría entrar en función y no arrojaría valorización ni ganancia alguna” (ibid.).

A su vez, Grossmann inscribe las crisis periódicas en la “tendencia básica”, natural, del sistema al derrumbe. Esto es, periódicamente irrumpe la tendencia al derrumbe, y el capital “sobreacumulado es reajustado nuevamente a la magnitud necesaria para la reproducción del capital” (p. 94). Las crisis restablecerían el equilibrio, y por lo tanto la valorización del capital, para reiniciar el proceso de acumulación que, llegado cierto punto, deberá colapsar. Escribe: “… la crisis, según Marx, solo representa una tendencia al derrumbe momentáneamente interrumpida y que no ha llegado a su expansión plena, o sea que representan una desviación pasajera de la ‘línea tendencial’ seguida por el capitalismo” (p. 95). Volvemos más abajo sobre las crisis cíclicas.

La sobreacumulación de capital en Marx

En el apartado anterior dijimos que Grossmann asimila la situación alcanzada en el año 35 a la “sobreacumulación” a la que se refiere Marx en El Capital, en el capítulo 15 del tomo 3, dedicado a la LTDTG. Pero no se entiende el sentido de esa referencia. Es que Marx está aludiendo a una situación en que disminuyó el grado de explotación del trabajo “por debajo de un punto dado”, que ocasiona perturbaciones e incluso la paralización del proceso de producción capitalista (véase p. 328). Grossmann cita el pasaje, pero el mismo tiene poco que ver con su esquema, donde la tasa de plusvalía permanece siempre al 100%.

En Marx, en cambio, la sobreacumulación “absoluta” de capital ocurriría cuando la acumulación hubiera aumentado tanto en relación a la clase obrera que ya “no pudiesen ampliarse ni el tiempo absoluto de trabajo… ni el tiempo relativo de trabajo”; o sea, el caso en que “la demanda de trabajo fuese tan intensa, es decir, con una tendencia al aumento de salarios…” que diera como resultado que un incremento del capital ya no produjera mayor ganancia, o incluso una ganancia menor (véase Marx, 1999, p. 323, t. 3). Se trataría entonces de una caída de la tasa de ganancia por aumento del salario. Ahora la caída de la masa de ganancia se produce no por el desarrollo de la fuerza productiva (como ocurre en la formulación de la LTDTG), “sino a un aumento en el valor dinerario del capital variable (a causa del aumento salarial) y a la correspondiente merma de la proporción entre el plustrabajo y el trabajo necesario” (p. 323, énfasis agregado). Es una explicación afín a la teoría de las crisis por “estrangulamiento de las ganancias”, que hemos discutido en notas anteriores. En cualquier caso, la noción de sobreacumulación absoluta, de Marx no parece aplicable al caso que presenta Grossmann.

La acumulación y la masa de ganancia en Grossmann y Marx

En Grossmann es clave el supuesto de que la tasa de acumulación está determinada “por el potencial del capital ya acumulado”. Pero siempre que se suponga una tasa de acumulación del capital constante más elevada que la tasa a la que crece el variable (y manteniendo igual la tasa de plusvalía) se garantiza que el sistema llega al punto del colapso del tipo descrito por Grossmann. Con la precisión de que la rapidez con que se produzca dependerá de las magnitudes relativas de acumulación supuestas. Por ejemplo, si suponemos como punto de partida 50c + 50v + 50s, y que el capital constante se acumula a una tasa del 40%, el variable al 5%, con tasa de plusvalía constante, ya en el quinto año (192,1c + 60,8v + 60,8s) no queda nada de plusvalía para el consumo capitalista; y a partir de ese punto hay “escasez de plusvalía” y “el sistema colapsa”. Por otra parte, si suponemos, con el mismo punto de partida, que el capital constante crece al 5% anual, y el variable al 3%, la plusvalía para el consumo desaparece recién en el año 153. Todo depende entonces de qué tasa de acumulación se suponga. Puede verse que, en esencia, el argumento de Grossmann dice que la tasa a la que puede acumularse el capital está limitada por la masa de plusvalía.

Sin embargo, de acuerdo a la teoría de Marx, la masa de plusvalía producida “es igual a la magnitud del capital variable adelantado multiplicada por la tasa de plusvalor” (1999, p. 368, t. 1). Dado que la masa de plusvalía pone un límite infranqueable a la cantidad de plusvalía que se puede acumular de período a período (haciendo abstracción ahora del sistema de crédito), la misma es clave en el ritmo de la acumulación. Por eso Marx sostiene que, una vez determinada la porción de la plusvalía que va al consumo del capitalista, la magnitud del capital que se acumula “se regirá por la magnitud absoluta del plusvalor” (p. 740, t. 1). En el capítulo 23 vuelve a afirmar que la acumulación depende de la masa de plusvalía (o de ganancia), que está determinada por la tasa de plusvalía y el número de obreros explotados, tal como había explicado en el capítulo 9. Sostiene que si los salarios aumentan al punto de afectar seriamente la masa de ganancia (o de plusvalía), ello impactará en la acumulación, haciéndola más lenta (véase pp. 768-9). La idea central sigue siendo que la tasa de la acumulación está determinada, en lo fundamental, por la relación entre el trabajo impago (plusvalía) y el trabajo pago (capital variable).

La misma idea vuelve a aparecer en el tomo 3, cuando discute la LTDTG, aunque ahora bajo la forma de la tasa y masa de ganancia, y el capital invertido: “Dada la tasa, la masa absoluta en que aumenta el capital [o sea, el grado de acumulación] dependerá de la magnitud actual del mismo” (p. 310). Por eso no es arbitraria la tasa a la que aumenta el capital. Sigue Marx: “Pero por otra parte, dada esta magnitud

[o sea, dada la magnitud del capital]

la relación en la cual aumenta, la tasa de su crecimiento, depende de la tasa de ganancia” (p. 318). La tasa de ganancia por la cantidad de capital es igual a la masa de ganancia; de la que depende la tasa a la que crece el capital.

Volviendo a Grossmann, su explicación del colapso no tiene que ver, en sustancia, con la LTDTG, sino con el simple hecho de que, supuesto un cierto ritmo de acumulación donde el capital constante crece a una tasa superior a la tasa a la que crece el capital variable, y supuesto además que la tasa de plusvalía se mantiene constante, llega un punto en que la plusvalía se agota (para mantener ese ritmo de acumulación). Este agotamiento de la plusvalía podría ocurrir a las más diversas tasas de beneficio (que siempre cae, progresivamente, a medida que aumenta la relación c/v). Notemos que el argumento de Grossmann tampoco explica por qué el sistema no podría seguir creciendo, aunque a una menor tasa de acumulación, esto es, limitada por la masa de plusvalía (deducida la plusvalía que consumen los capitalistas).

Las crisis periódicas en Grossmann

En la parte anterior de la nota vimos que, de acuerdo a Grossmann, la acumulación del capital lleva, inexorablemente, al derrumbe del sistema por escasez de plusvalía. Pero además, la teoría del derrumbe nos conduce, según Grossmann, a la explicación de las crisis. Es que, en determinado punto de la marcha de la acumulación hacia el derrumbe, el capital “sobre-acumulado” sería reajustado, mediante la desvalorización, “a la magnitud necesaria para la producción de la valorización normal y el sistema se encuentra nuevamente en una posición de equilibrio”, aunque a un nivel superior de acumulación (p. 94).

Pienso que no hay forma de encajar esta explicación de las crisis en la teoría del derrumbe de Grossmann. Es que en el esquema con que fundamentó la inevitabilidad del derrumbe por ningún lado aparece la “sobreacumulación del capital”. Por el contrario, la acumulación sigue su marcha a ritmo constante hasta que el mismo no se puede mantener por falta de plusvalía. En esta historia el “capital sobreacumulado” no se menciona. ¿Cómo es entonces que la sobreacumulación desata la crisis? Se podría considerar que Grossmann está aludiendo a las crisis de sobreproducción – por la tendencia del capital a expandir la producción por encima de las posibilidades de realización; véase aquí). Pero en ese caso la oferta superaría a la demanda. Sin embargo, en el avance de la acumulación hacia el derrumbe Grossmann supone que existe equilibrio entre oferta y demanda (lo hemos citado en la parte anterior de la nota). Otra posibilidad es que se refiera a la sobreacumulación “absoluta” del capital, en el sentido que la menciona Marx en su discusión de la LTDTG. Pero esta es un caso – teórico – de crisis por carencia de mano de obra y aumento de salarios – o reducción de la tasa de plusvalía – un supuesto que tampoco aparece en su teoría del derrumbe. En definitiva, no entiendo cómo se puede decir que de la teoría del derrumbe de Grossmann se deriva una explicación de las crisis periódicas por sobreacumulación.

La tesis de Paul Mattick

Mattick también explica la crisis por escasez de plusvalía; “… la causa última de esas crisis – la escasez de plusvalía…” (p. 171). La razón de que se llegue a esa escasez es que la competencia y el crédito estimulan la producción, pero además “imponen la necesidad de un volumen de plusvalía que puede exceder en mucho el que se requeriría simplemente por la tendencia de la tasa de ganancia a caer…” (p. 170). Sostiene que la prosperidad capitalista depende de la aceleración de la acumulación, pero esa aceleración conduce a la crisis de sobreacumulación (pp. 170-1). Pareciera referirse a una crisis típica de sobreproducción, o sobreinversión – los mercados se saturan, caen precios y ganancias- pero como vimos, la crisis se debe, en última instancia, a la escasez de plusvalía. El exceso de mercancías invendibles es una manera “transfigurada” de cómo aparece en el mercado esa causa última. Aunque tampoco explica por qué tiene que ocurrir esa transfiguración, ni qué relación existe entre lo que se oculta y lo que aparece.

En cualquier caso, lo importante es que, según estos pasajes, la tendencia de la tasa de ganancia a caer requeriría un cierto volumen de plusvalía. Sin embargo, el crédito y la competencia impondrían la necesidad de un volumen de plusvalía que excedería el nivel (¿normal?) requerido por la tendencia a la baja de la tasa de ganancia. Por lo cual aparecería la escasez de capital, “causa última de la crisis”, que se manifestaría en la ya mencionada forma transfigurada de sobreproducción de mercancías.

Pues bien, es difícil entender la lógica de estas afirmaciones, y su relación con la teoría marxista. En primer lugar, en Marx la plusvalía es la variable independiente, y la tasa de ganancia es la variable dependiente (depende de la masa de plusvalía y del stock de capital invertido). Mattick invierte esta relación al decir que la caída de la tasa de ganancia “requiere” un cierto volumen de plusvalía. Para peor, presenta esta relación sin explicar por qué eso es así, como si fuera el asunto más natural. Significativamente, esta inversión en la relación entre las variables la volvemos a encontrar en Shaikh. No es casual, juega un rol importante en la tesis de la crisis “por escasez de plusvalía” (véase más abajo).

Por otra parte, tampoco se entiende por qué el crédito impondría la necesidad de un cierto volumen de plusvalía. Es que el crédito permite que plusvalías acumuladas por capitales particulares (por ejemplo, porque constituyen fondos de amortización) sean canalizados a otros sectores productivos. Así como otros recursos líquidos existentes en la sociedad. Esto sin contar que mediante la creación endógena de dinero el crédito bancario puede alimentar a la acumulación por encima de los límites que pudiera determinar la plusvalía acumulada en períodos anteriores.

De la misma manera cuesta entender por qué, según Matrick, la competencia impone al capital la necesidad de mayor plusvalía. Es que la competencia no determina la masa de plusvalía; simplemente la distribuye. Es cierto que en determinado momento capitales individuales pueden no disponer de la plusvalía necesaria resistir la lucha competitiva. Pero esta situación no se aplica al capital de conjunto.

Por otro lado Mattick afirma que “la plusvalía se acumula, a partir de ese momento [de sobreacumulación] solo parcialmente” (ibid.). Si la crisis ocurre porque la plusvalía “no alcanza”, ¿por qué la plusvalía se acumula “parcialmente”? ¿No era que la “sobreacumulación” se debía a la escasez de plusvalía disponible para la acumulación? ¿Por qué entonces no se acumularía toda la plusvalía disponible, y solo lo hace una parte?

La explicación de Shaikh

En Valor, acumulación y crisis Shaikh continúa, en lo sustancial, el enfoque de Grossmann, y proporciona la una explicación de las crisis que ha gozado de mucha aceptación entre marxistas argentinos (me incluyo; lo que sigue tiene mucho de crítica a mis propias explicaciones en el pasado). A igual que Grossmann, subraya el carácter bifacético de la LTDTG – atañe tanto a la tasa de ganancia como a la masa – y también explica la crisis por insuficiencia de la plusvalía. Sin embargo, no hace depender la tasa de acumulación del “potencial del capital acumulado”, como Grossmann. Cambiando un poco la notación, exponemos el planteo de Shaikh:

En primer lugar, la tasa de ganancia, Π, cae constantemente a una tasa a. De manera que

Πt = Π0 e-at (1)

O sea, la tasa de cambio continuo de la tasa de ganancia es – a. En símbolos, y denotando tasa itálica y negrita, es

Π = – a (1’)

Luego define que la masa de beneficio, B, es igual a la tasa de ganancia por el acervo de capital, K (K = C + V):

Bt = Πt Kt (2)

La tasa de cambio de la masa de beneficios es igual a la tasa de variación de la tasa de ganancia más la tasa de crecimiento del stock de capital:

B = Π + K (3)

A su vez, y extrañamente, hace depender la tasa de crecimiento continuo del stock de capital, K, de la propensión al ahorro de los capitalistas, μ, y de la tasa de beneficio en el tiempo t. En símbolos:

K = μ Πt (4)

Tengamos presente, además, que por (1) Πt depende de a, la tasa a la que cae la tasa de rentabilidad. De manera que en realidad (4) nos dice que la tasa de cambio continuo del stock de capital está determinada por la tasa de cambio de la tasa de rentabilidad, dada la propensión al ahorro. A su vez, reemplazando en (3) con (1’) y (4), obtiene:

B = – a + μ Πt (5)

Por (5), cuando la tasa de ganancia llega a ser igual a a/μ, el crecimiento de la masa de beneficio es cero; y a partir de ese momento, se contrae.

Repasemos los pasos del argumento: por (1) la tasa de ganancia está en descenso a lo largo de toda la fase alcista del ciclo; por (2), la masa de beneficio (o sea, de plusvalía) depende de la tasa de ganancia multiplicada por el stock de capital; por (4) la tasa continua de acumulación depende, dada la propensión al ahorro de los capitalistas, de la tasa de beneficio en el tiempo t (aunque la tasa de beneficio en t depende de la tasa de cambio continuo de la tasa de rentabilidad); por (3), la tasa de variación de la masa de beneficios es igual a la tasa de variación de la tasa de beneficio y de la tasa de variación de la acumulación. Por último, la tasa de variación continua de la masa de beneficio depende de la tasa de variación continua de la tasa de beneficio y de la tasa de beneficio existente en el tiempo t.

Este repaso nos suscita una primera pregunta de por qué la tasa continua de variación de la masa de beneficio debe depender de la tasa de beneficio existente en el tiempo t. Cuestión que nos remite a la ecuación (4), donde la tasa de variación continua del stock de capital depende de la tasa de beneficio en t. Si se hace depender la variación del stock de capital de la tasa de beneficio, ¿por qué no hacerla depender de la tasa de variación continua de la tasa de beneficio? Si Πt depende de a ¿por qué no se hace explícita esta relación entre K y a en la ecuación (4)? La única explicación que se me ocurre es que en ese caso se cae la teoría de la crisis asociada a (5). Pero veamos otras cuestiones que exceden las fórmulas.

Con respecto a (2), la pregunta es por qué la tasa de beneficio aparece en el lado derecho de la ecuación (o sea, como variable independiente) y la masa de beneficio en el lado izquierdo (o sea, como variable dependiente). Es el mismo problema que vimos en Mattick, solo que ahora es más explícito y está formalizado. No es un tema menor, ya que hace a la secuencia no solo teórica, sino también real, de la generación de plusvalía y valorización del capital. Es que en el mundo real – y en la teoría de Marx – antes de iniciarse el nuevo período de producción el capitalista decide cuánto de la plusvalía del período anterior acumula en capital constante y variable, y cuánto consume. En consecuencia, dada la masa de capital variable, y la tasa de plusvalía, queda determinada la masa de plusvalía, o de beneficio (para simplificar, consideramos ahora plusvalía = beneficio o ganancia). La cual, por supuesto, deberá realizarse en el mercado. Luego, dado el stock de capital, se determina la tasa de beneficio. De manera que (2) debería transformarse en Π= B/K.

Luego, dada la masa de beneficio obtenida en el período, el capitalista decidirá, según las necesidades o presiones de la lucha competitiva, cuánto de la plusvalía obtenida la vuelca para ampliar la producción en el siguiente período. O sea, la tasa de acumulación depende de la masa de beneficio Kt =μ Bt (también podríamos establecer una variación discreta, con ∆Kt dependiendo de Bt-1. Corresponde a la afirmación de Marx de que “la acumulación está determinada por la parte de dicha masa [de ganancia] que se reconvierte en capital”·, dada determinada tasa de ganancia (p. 314, t 3, El Capital). A medida que aumenta la masa de explotados (suponemos la tasa de plusvalía constante) aumentan la masa de beneficio y la acumulación. A la vez, si esa acumulación aumenta la composición orgánica del capital, se intensificará la presión bajista sobre la tasa de ganancia.

Por el contrario, si se dice, como Shaikh, que la tasa de acumulación del capital está determinada de forma directa por la tasa de ganancia, y que la tasa de ganancia baja constantemente, se concluye que la tasa de crecimiento de la economía se debilita desde el mismo momento en que se inicia la fase alcista del ciclo. Asimismo, la tasa de crecimiento de la masa de beneficio también debería estar debilitándose [ecuación (5), pero también por (2)]. Es un resultado contrario al supuesto de Grossmann y al de Marx (aquí). Tampoco es compatible con cualquier ejercicio teórico que pueda hacerse de crecimiento de la acumulación con aumento de la composición del capital. Por caso, si suponemos un punto de partida de 50c + 50v + 50s, y una acumulación de capital constante de 5% anual, y de capital variable 2% anual, con tasa de plusvalía constante, la masa de beneficio crece durante muchos períodos a una tasa constante. Más grave, el argumento de Shaikh no parece encajar en lo que ocurre en la realidad de los ciclos capitalistas: nada indica que la masa de beneficio, o el stock de capital, crecen a tasas decrecientes desde el inicio mismo de la recuperación. Por último, tampoco existe evidencia de que la tasa de variación de la tasa de beneficio (ecuaciones 1 y 1’) sea negativa a lo largo de toda, o la mayor parte, de la fase alcista.

2008-09, ¿crisis por escasez de plusvalía?

En varios pasajes de El Capital, cuando discute la LTDTG, Marx señala que es característico de las crisis la sobreabundancia de capital que se mantiene líquido, esto es, no va a la acumulación productiva. Hay “exceso de capital” o “capital desocupado”, por un lado, y “población obrera desocupada por el otro” (p. 322 ibid.). Esto es, no se puede tratar de una crisis ni por presión salarial, que comprimiera las ganancias, ni por una escasez de capital dinero (esto es, de plusvalía acumulada en rotaciones anteriores). Pero veamos el caso más cercano, la crisis financiera de 2008-09. ¿Fue una crisis por escasez de capital? No vemos manera de sostener tal cosa. Todo el período que conduce a la crisis está marcado por la liquidez. A mediados de 2005 The Economist señalaba “En los últimos tres años, en tanto los beneficios se han incrementado a lo largo del globo, el gasto de capital ha permanecido relativamente débil. Como resultado, las empresas en agregado se han convertido en ahorristas netas en una escala gigantesca. Su ahorro puede explicar por qué los rendimientos de los bonos ahora son tan bajos” (7/07/05). Los beneficios se mantenían líquidos. “El incremento total del ahorro neto de las empresas en los últimos cuatro años ha sido de más de 1 billón de dólares, el 3% del PBI global, y cinco veces el aumento del ahorro neto de las economías emergentes en el mismo período”. O sea, en las vísperas mismas del viraje hacia la crisis había amplia liquidez.

En este punto recordemos que en la recuperación posterior a la recesión de 2001, en EEUU, la inversión industrial se mantuvo baja. Aunque ello no se explica por “escasez de plusvalía”, ya que existía abundante capital dinero. Pools que de conjunto llegaron a administrar unos 3,8 billones de dólares en 2007 – o sea, antes del estallido de la crisis – proporcionaron el combustible para el boom de construcciones de viviendas y la burbuja hipotecaria. Además, el alza no se quebró por “escasez de plusvalía”, sino porque hubo abarrotamiento del mercado. Es eso de que “se producen demasiadas mercancías para poder realizar el valor y el plusvalor contenidos o encerrados en ellas, bajo las condiciones de distribución y consumo por la producción y consumo dadas por la producción capitalista y reconvertirlo de nuevo en capital…” (Marx, p. 331, t. 3, El Capital). La relación deudas hipotecarias / valor de las viviendas se encontraba a niveles elevados ya en 2004. Las ventas alcanzaron un pico en julio 2005 y luego se debilitaron. Los precios comenzaron a caer a inicios de 2006. Paralelamente, había mucho capital líquido. El peso de las hipotecas se hizo cada vez mayor, en relación al valor de las viviendas, y comenzó el desapalancamiento de hogares, primero. La rentabilidad y las ganancias del capital se estancaron, y luego bajaron. El sistema de crédito, que interconecta todas las ramas, hizo su parte. Hacia fines de 2007 estalló la crisis. Durante la crisis hubo una fuerte demanda de liquidez, pero no porque se hubiera agotado la masa de plusvalía, sino simplemente porque el desapalancamiento, la caída de los valores y activos, y de la demanda, empujaban a la masa monetaria a contraerse hacia su base. Un fenómeno que Marx registraba también en las crisis de su tiempo, pero tiene poco que ver con la tesis de la “escasez de plusvalía”.

Textos citados:

Emmanuel, A. (1978): La ganancia y las crisis. Un nuevo enfoque de las contradicciones del capitalismo, México, Siglo XXI.

Grossmann, H. (1984): La ley de la acumulación y del derrumbe del sistema capitalista, México, Siglo XXI.

Marx, K. (1999): El capital, México, Siglo XXI.

Mattick, P. (2014): Crisis económica y teorías de la crisis. Un ensayo sobre Marx y la ciencia económica, Madrid, Maia.

Shaikh, A. (1991): Valor, acumulación y crisis, Bogotá.

Rolando Astarita es profesor de economía de la Universidad de Buenos Aires.

Fuente: https://rolandoastarita.blog/2020/07/27/la-tesis-de-la-crisis-por-escasez-de-plusvalia-2/


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