Publicado en línea el Lunes 12 de noviembre de 2018

© Getty Images Cientos de trabajadores médicos y pacientes, entre ellos una mujer con desnutrición que llevaba en brazos a su hija cubierta por una bata quirúrgica y un hombre conectado a una sonda, huyeron aterrorizados mientras una serie de grandes explosiones sacudían ayer un hospital en el centro de Hudaida, según un testigo que habló con Amnistía Internacional.
Poco antes del mediodía del 11 de noviembre, se produjo un ataque supuestamente de la coalición dirigida por Arabia Saudí y EAU muy cerca del hospital de Al Thawra, el mayor centro médico público de Hudaida. El medio de comunicación favorable a Arabia Saudí Al Arabiya informó de que, el 11 de noviembre, aviones de guerra y helicópteros de ataque de la coalición atacaron posiciones huzíes, incluso en los alrededores de la universidad, del hospital de Al Thawra y del hospital 22 de Mayo. Un trabajador médico que estaba en ese momento dentro del hospital de Al Thawra contó a Amnistía Internacional que cientos de pacientes y trabajadores del centro huyeron presas del pánico esquivando una lluvia de metralla. El bombardeo en las proximidades del hospital duró ininterrumpidamente más de media hora. “En los conflictos armados, los hospitales deben ser lugares seguros. Pero cuando se intensifica la batalla por el control de Hudaida, ambas partes parecen decididas a pisotear las leyes de la guerra e ignorar la condición protegida de incluso las personas civiles más vulnerables”, dijo Lynn Maalouf, directora de Investigación sobre Oriente Medio de Amnistía Internacional.
“La situación es cada vez más grave y el Consejo de Seguridad de la ONU debe pronunciarse antes de que la batalla por Hudaida desencadene una catástrofe civil creciente. Ayer, los pacientes y el personal del hospital tuvieron suerte de escapar con vida. Si se permite que la situación continúe así, no pasará mucho tiempo antes de que la suerte se acabe y Hudaida caiga en el horror”.
“La metralla sonaba a lluvia”
Hablando con Amnistía Internacional pocas horas después del ataque, el trabajador del hospital de Al Thawra dijo que las explosiones empezaron en torno a las 11:30 de la mañana, pero que nadie dentro del ajetreado edificio pareció alterarse porque inicialmente sonaban lejos. Después de meses de escaramuzas en las afueras de la ciudad y de ocasionales ataques aéreos de la coalición dirigida por Arabia Saudí y EAU, muchas personas residentes de Hudaida se habían acostumbrado al sonido de explosiones lejanas.
Pero al poco tiempo, los cientos de pacientes y miembros del personal del hospital se dieron cuenta de que corrían un peligro mortal. Las detonaciones se acercaron lo bastante como para mover el agua de las botellas de agua dentro del hospital. Las explosiones iban acompañadas del sonido de cañones antiaéreos en las proximidades. “Cinco minutos antes del mediodía, las explosiones se intensificaron y se acercaron mucho más. Esta vez me asusté, también porque oí el sonido de [cañones antiaéreos] por primera vez. Corrí a la zona de recepción... Oí muchas explosiones y las balas o la metralla caían sobre el tejado metálico de la entrada del hospital como la lluvia. Aún podía oír explosiones cuando salía del hospital, pero no pude centrarme en ellas. Todos temíamos demasiado por nuestra seguridad”, contó el trabajador médico a Amnistía Internacional.
También contó que la gente, presa del pánico, huyó a la calle Jamal, frente al hospital, que está cerca del puerto pesquero y de la universidad, en el centro de la ciudad, y huyó a pie o en autos o minibuses. Sobrevolaban los aviones de la coalición dirigida por Arabia Saudí y EAU y salía humo de la Facultad de Odontología del complejo de la universidad, a unos 500 metros. Dijo que era sabido que la Facultad había estado llena de combatientes huzíes, tanto dentro del edificio como con hombres armados apostados en el tejado. “Vi a una paciente llevando a otra. Parecían madre e hija. La madre era todo piel y huesos, estaba desnutrida, una típica madre yemení [...] Sin embargo, se las arreglaba para llevar en brazos a su hija de 15 o 16 años. La hija iba llorando. Supe que acababan de operarla o que la estaban preparando para cirugía porque llevaba una bata quirúrgica azul. No hay palabras para describir lo que sentí en este momento”, dijo el trabajador. “Vi también a un hombre caminando lo más rápido que podía mientras llevaba una bolsa con su propia orina. Iba todavía conectado a una sonda urinaria mientras huía. No olvidaré esta escena mientras viva. También había muchos niños y niñas. Algunos padres llevaban a sus hijos o hijas. Vi a 10 o 12 niños y niñas entre la gente que trataba de huir”. El trabajador médico dijo que volvió a trabajar hacia la 1 del mediodía. Para entonces, los enfrentamientos se habían calmado en esa zona, pero el hospital estaba medio vacío. Un portavoz del hospital de Al Thawra dijo a Reuters que el personal médico y de enfermería de cuidados intensivos, la unidad de quemados y urgencias se quedó en el hospital durante el ataque. El testigo con el que habló Amnistía Internacional confirmó este extremo, diciendo: “Un puñado de valientes médicos y personal médico decidió quedarse; yo estaba entre la mayoría que decidió irse”.
Pacientes del hospital atrapados entre dos fuegos
Tras el ataque, un miembro del personal de la Organización Mundial de la Salud en Yemen se lamentó en Twitter de que el hospital de Al Thawra “atendía a unas 1.500 personas al día [pero] ahora es casi inaccesible mientras prosiguen los combates terrestres”. Amnistía Internacional puede confirmar que es el único hospital público de Hudaida y que presta servicio a la ciudad y a cuatro distritos de la periferia. Hay otros hospitales en la ciudad, pero son privados, por lo que, aparte del hospital de Al Thawra, no hay alternativas viables para que personas con recursos limitados accedan a atención médica.
Como tal, el hospital de Al Thawra es un centro vital para la población civil —incluidos muchos niños y niñas— de Hudaida y la costa occidental de Yemen que sufre desnutrición aguda en medio de la terrible crisis humanitaria del país. La semana pasada, UNICEF advirtió de que 59 niños y niñas, 25 de ellos en cuidados intensivos, estaban en “riesgo de muerte inminente” si los combates llegaban hasta el hospital.
El ataque contra el hospital de Al Thawra se ha producido apenas días después de que Amnistía Internacional confirmase que combatientes huzíes estaban poniendo en peligro a civiles al militarizar el hospital 22 de Mayo, en la periferia oriental de Hudaida. Fuentes en el terreno dijeron a la organización que el hospital 22 de Mayo ha sido ya evacuado. Según los medios de comunicación, fuerzas del gobierno yemení tomaron el control del centro el 9 de noviembre. Tampoco es la primera vez que el conflicto afecta al hospital de Al Thawra. El 2 de agosto de este año, un ataque alcanzó el exterior del hospital, causando la muerte y heridas a decenas de civiles, incluido el personal de primera intervención que acudió a auxiliar a las personas civiles afectadas en otro ataque ocurrido en el cercano puerto. Aunque sigue sin estar claro quién fue responsable del ataque, una investigación de Bellingcat basada en fuentes de acceso público indicaba con claridad que había sido resultado de morteros disparados desde el sur por las fuerzas de la coalición dirigida por Arabia Saudí y EAU.
Residentes de Hudaida han dicho a Amnistía Internacional que combatientes huzíes han cerrado con barricadas dos de las tres carreteras que hay junto al hospital de Al Thawra, declarándolas “zonas militares”. Las imágenes de satélite analizadas por la organización parecen corroborar esto. Dado que la población residente no puede entrar, no puede confirmar qué tipo de armas o instalaciones contienen ahora estas zonas. “Se teme que el último ataque cerca del hospital de Al Thawra se deba a la presencia constante de combatientes huzíes en las proximidades y a su táctica de emplazar unidades de artillería en zonas civiles. Apostar fuerzas militares en zonas civiles densamente pobladas y realizar ataques desde estos lugares pone en peligro a la población civil. Todas las partes deben hacer el máximo esfuerzo para no ubicar objetivos militares en medio de civiles. Y está tajantemente prohibido usar a civiles como escudos para proteger a combatientes de los ataques, que puede constituir un crimen de guerra”, concluyó Lynn Maalouf.
“El derecho internacional humanitario establece con claridad que los hospitales que llevan a cabo sus funciones médicas no son nunca un objetivo; y Al Thawra era con toda claridad un hospital en activo en el momento del ataque. Además de una violación de las leyes de la guerra, atacar deliberadamente un hospital en activo es un crimen de guerra. Todas las partes combatientes deben dejar inmediatamente de cometer ataques que ponen en peligro a la población civil, incluidos los ataques contra centros médicos o en sus proximidades”.
Información complementaria
El 9 de noviembre, el gobierno yemení respaldado por la ONU anunció que estaba en marcha una “amplia ofensiva” —con el apoyo de la coalición dirigida por Arabia Saudí y EAU— para capturar la ciudad portuaria de Hudaida de manos del grupo armado huzí que está en el poder allí desde 2015.


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