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La educación e investigación públicas: relegadas al olvido en un Brasil en crisis

Sábado 27 de octubre de 2018, por Admin2

Foto: Tras el incendio del Museo Nacional de Río de Janeiro, el 2 de septiembre de 2018, se organizó una exposición colaborativa titulada “Somos el Museo Nacional” para destacar el trabajo de los investigadores y mostrar en imágenes las colecciones del museo que desaparecieron durante el drama. (Fernando Frazão/Agência Brasil)

El museo nacional se encuentra en llamas. En ese momento, en la noche del 2 al 3 de septiembre, el profesor de antropología Jean-François Evran, de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), la instancia que gestionaba el museo, llegó corriendo al lugar sin saber muy bien qué era preciso hacer. “La escena era violenta, alrededor de las 23.30 horas el museo era una gigantesca antorcha”. Al día siguiente, la noticia ya había llegado a todo el mundo y el país se despertaba conmocionado. Hacinados frente a las puertas, estudiantes, profesores y residentes del vecindario estaban furiosos. El día anterior, los bomberos se quedaron sin agua para extinguir el fuego que consumió la memoria y herencia de Brasil. “Esta es la tragedia científica más grande que hemos conocido. Como si se hubiese quemado el Louvre”, afirma sin rodeos Maurício Santoro, profesor de la Universidad Estatal de Río de Janeiro (UERJ).

Sin embargo, este no es el primer drama de este tipo que afecta al país. Desde 2008, una docena de incendios han destruido varias instituciones. Algunos profesores y funcionarios no pueden conciliar el sueño, temiendo morir carbonizados. El año pasado, el edificio donde estudiaban los arquitectos fue devorado por las llamas. Los incendios son los síntomas más visibles de una crisis que continúa sofocando la infraestructura pública brasileña.

La universidad en crisis

Financiada por el estado de Río de Janeiro, no por el Estado federal, la UERJ es uno de los muchos servicios públicos locales afectados por una crisis provocada por la caída de los precios del petróleo, base de la economía carioca, a la que se suma una corrupción generalizada. En los últimos años, los gobiernos locales han seguido políticas costosas, incluyendo las relacionadas con la organización de los Juegos Olímpicos de 2016, anticipando los ingresos de los nuevos yacimientos descubiertos en alta mar aun antes de que comenzara su explotación. Cuando el precio del barril cayó a 25 dólares USD (unos 22 euros), los ingresos de Río de Janeiro se desplomaron.

Como muchos otros funcionarios, los profesores y empleados de la UERJ pasaron varios meses sin paga. Incluso durante las peores crisis experimentadas en un país donde estas abundan, nunca había ocurrido nada semejante. “Nadie estaba preparado para esta situación, ni financiera ni psicológicamente. Un compañero se derrumbó en plena reunión, llorando, porque ya no tenía suficiente dinero para alimentar a su familia. Otro pidió limosna de pie delante de los semáforos. Muchos han tenido depresiones”, relata Maurício Santoro.

Las becas estudiantiles también han sido suspendidas. Pionera en la política de cuotas ’raciales’ y sociales, política que luego se introdujo en todo Brasil, esta universidad tiene muchos estudiantes procedentes de familias pobres. En total, una tercera parte se beneficia de una beca. Para ellos, el impacto ha sido aún más serio. Eduardo Torres, investigador en parasitología de la UERJ, recuerda el drama vivido por sus estudiantes becarios, pero también por los funcionarios.

“¿Cómo reprenderlos cuando se ausentan porque no tienen suficiente dinero para pagar el autobús para venir? ¿Cómo hacer que trabajen si no pueden pagar el acceso a Internet?”, subraya.

La formación de los médicos también se ha visto gravemente afectada, ya que el hospital universitario padece la misma crisis. Diseñado para recibir a 500 pacientes, la capacidad se redujo a 80 camas. “Aquí, los becarios hijos de amas de casa o de trabajadores no tienen contacto en el mundo de la medicina para encontrar pasantías, por lo tanto, si no practican aquí, no practican”, explica el investigador, al tiempo que agrega que también es problemático para los pacientes, a menudo procedentes de barrios pobres próximos al hospital, situado en el norte de la ciudad.

“La medicina ha sido uno de los sectores más afectados por la crisis, debido al costo del equipo necesario y las actividades diarias, como la gestión de los animales utilizados como conejillos de indias”, asegura desesperado Eduardo Torres: “Si ya no podemos alimentarlos, si ya no hay aire acondicionado, no hay nada más qué hacer, debemos cancelar el experimento ¡porque las condiciones no son las mismas!”.

Gracias a una buena organización, los investigadores pudieron limitar los daños, pero sin dinero para alimentar a los animales, tuvieron que reducir su número y, por lo tanto, limitar la investigación. Después de mostrar la sala donde se mantiene a los conejillos de indias, Eduardo Torres señala una sala donde se encuentra un gran microscopio electrónico, que no funciona desde hace un año. Inaugurado en un período de prosperidad, el equipo costó 400.000 euros, pero actualmente la universidad ya no dispone del presupuesto necesario para su mantenimiento.

Rigor y privatizaciones a la vista

Ante las repetidas crisis que han sacudido Río desde 2015, Jean-François Evran denuncia una instrumentalización de la crisis. “La crisis existe, pero políticamente permite que se justifiquen medidas de emergencia. Se está poniendo en marcha otro proyecto de sociedad, que gira en torno a una lógica de privatización. La situación en el ámbito de la salud hace temer lo peor para la universidad”. Situación que constituye una paradoja, puesto que buena parte de la clase media ya no puede permitirse pagar escuelas privadas, ni seguros de salud que ahora son inaccesibles. “Michel Temer ha aprovechado su impopularidad para impulsar medidas extremas, incluida una enmienda constitucional que limita durante 20 años la inversión pública, incluso en los sectores más esenciales”.

En caso de que el candidato de extrema derecha, Jair Bolsonaro, resultara electo, se calcula que el proceso de desinversión en la educación y la investigación pública aumente. Su asesor económico, Paulo Guedes, es un ferviente partidario ultraliberal de la privatización. Eduardo Torres teme más la privatización que sus compañeros, ya que la investigación sobre enfermedades parasitarias no es rentable y no interesa a la industria farmacéutica. Además, depende en gran medida de la inversión pública.

Durante los años de gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), los profesores universitarios celebraron el aumento de los recursos y una mejor calidad de la educación, así como una democratización del acceso a la universidad. Entre 2005 y 2015, la proporción de la población negra del país con estudios superiores aumentó del 5% al 13%. “Todos los profesores tienen doctorado, no era así cuando comencé”, asegura Maurício Santoro.

La víspera de la segunda vuelta de las elecciones, el candidato del PT, Fernando Haddad, a su vez antiguo profesor universitario, podía jactarse de un balance positivo durante su mandato al frente del Ministerio de Educación, de 2005 a 2012. Si bien no logró paliar el problema del abandono escolar en la enseñanza secundaria, se triplicó el presupuesto asignado a la educación y se generalizaron los programas de becas para cursos técnicos y universitarios. Asimismo, fomentó la creación de 14 universidades federales, principalmente en el norte y noreste del país. La educación básica de Brasil sigue siendo de poca calidad, pero ha mejorado mucho la educación superior y la investigación. Es así como el país ha pasado de ocupar la posición vigésimo tercera a la décimo tercera en la producción de contenido científico.

Sin embargo, este proceso, que debe asumirse a largo plazo y de manera continua, actualmente es puesto en cuestión, en particular por las medidas de austeridad implementadas por el gobierno de Michel Temer. “Recibimos una cuarta parte del presupuesto previsto sin previo aviso”, se lamenta Jean-François Evran, quien deplora los congresos perdidos, los pagos atrasados de las becas o la situación de los organismos de financiación de la investigación, que ahora se encuentran moribundos. Algunos proyectos ya aprobados ni siquiera cuentan con la financiación necesaria.

Un futuro político sombrío

No obstante, más allá del aspecto financiero, el problema proviene principalmente de las opciones políticas. Aun cuando la educación es una de las principales preocupaciones de los votantes, apenas se discutió seriamente el tema durante la campaña, la cual estuvo marcada por ataques personales y difusión de noticias falsas, lo que dejó poco espacio para propuestas concretas. Jair Bolsonaro, quien se negó a entablar un debate con su oponente, ha hablado principalmente sobre su deseo de eliminar cuotas y prohibir un supuesto “adoctrinamiento” político en la escuela y una supuesta “sexualización precoz de los niños”. También quiere degradar el Ministerio de Cultura a una simple secretaría de Estado.

Frente al museo destruido, Jean-François Evran fue atacado por oponentes de Lula –el expresidente y figura emblemática del PT–. La gente pasaba en coche insultando a los funcionarios. Como consecuencia de la tragedia, los políticos atacaron a los profesores universitarios dando a entender que el sector público no podía administrar adecuadamente una institución. Las acusaciones se han disparado, a veces totalmente falsas.

En los días previos a la segunda vuelta electoral, que tendrá lugar el domingo 28 de octubre, el diario Folha de S. Paulo ha informado de la policía ha intervenido en varios lugares universitarios. Varios eventos y manifestaciones “para la defensa de la democracia y las universidades públicas”, organizadas por los estudiantes, han sido consideradas por los jueces electorales como contrarios a la ley electoral. La comunidad académica manifiesta su inquietud ante estas prácticas. “Las relaciones sociales se encuentran extremadamente polarizadas y el incendio se añade a esta situación política tan tensa”, dice Evran.

Los candidatos presidenciales pasaron rápidamente a otra cuestión y el tema fue olvidado. Jair Bolsonaro afirmó al respecto: “Ya está quemado, ¿qué quieren que haga?”. A pesar de las políticas del PT, las universidades siguen estando reservadas a una pequeña minoría y no son muy rentables políticamente. Maurício Santoro prevé un futuro complicado: “Cualquiera que sea el candidato que gane, la situación será difícil para los académicos”.

Este artículo ha sido traducido del francés.
Publicado originalmente en Equal Times

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