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¿Un minuto de silencio?

Miércoles 10 de octubre de 2018, por Rosario Herrera

No habrá paz
hasta que no reconozcamos al hermano,
la creación y su creador.

Carlos Garfias Merlos, Arzobispo de Morelia,
        Foro Escucha Morelia, 14 de agosto de 2018.

Escribo sobre el Foro de Pacificación de Morelia, cuando lo que voy a narrar e interpretar sobre el mismo, explica en parte la reciente suspensión de los Foros de Paz y Reconciliación en Veracruz, Sinaloa, Tabasco, Morelos y Tamaulipas (los lugares más afectados por la violencia), anunciados con fanfarrias por el equipo de AMLO, y que se realizaron por el país, con no menores dificultades. Una excelente idea que, al parecer no prendió, porque las víctimas esperanzadas, seguramente votantes de Obrador, no esperaban que les propusiera una idea guía: “Olvido no, pero perdón sí”. Además, tratando de convencer a las víctimas de que él si es capaz de perdonar. Pero, al parecer no esperaban un presidente que tuviera la virtud de perdonar, sino cumplir y hacer cumplir la Carta Magna, las leyes que de ella emanen y los Convenios Internacionales en materia de Derechos Humanos. El mismo Obrador, quizá, esperaba que la copiosa votación ciudadana que se volcó por su triunfo, le alcanzara para convencer a las víctimas de cualquier salida, hasta de perdonar … ¡qué alivio! Pero no. Los foros no se cancelan, dice Alfonso Durazo, sólo se suspenden para retirarse a sus oficinas y plantear la estrategia de seguridad; aunque luego dice que si no se alcanzan a realizar, él se va a reunir con las víctimas (en Petit comite). Pero parece que no dieron resultados para el apoyo y la generación de ideas para una política pública que responda y resuelva lo que no pudieron dos sexenios de fracasos. Unos foros que fueron pensados para escuchar a las víctimas, aprender de sus quejas, búsquedas, propuestas, además de escuchar a ciudadanos, expertos y académicos. Pero si en Morelia, de inmediato se suspendió la mesa de académicos; yo tuve que entregar mi propuesta escrita, ¿para el cajón o la basura? Todo empezó tan extraño como consultar al Papa. O tal vez a algún ingenuo se le ocurrió que bastaba con “un minuto de silencio” y una liberadora catarsis.

Como se anunció, el Foro Escucha Morelia del pasado 14 de agosto, en el marco de la consulta convocada por el Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador, fue para trazar una ruta de pacificación y reconciliación nacional, tomando en cuenta que el contexto mexicano exige un sistema de justicia transicional fundado en cuatro pilares:1) búsqueda de la verdad; 2) la justicia; 3) el principio de reparación y 4) las garantías de no repetición. Todo ello, desde una perspectiva incluyente, escuchando todas las voces de la sociedad: 1) víctimas 2) jóvenes en conflicto con la ley; 3) sociedad civil; 4) autoridades locales; 5) ciudadanía en general y 6) academia, para tomar en cuenta la contribución de expertos e investigadores (una mesa que, no por casualidad, se canceló, ¿con el consentimiento de l@s mism@s académicos que coordinaron el resto de las mesas?).

Una mesa académica a la que fui invitada, a través de un documento firmado por Andrés Manuel López Obrador, pero que se redujo a dejar mi aportación, con e-mail y celular, a un asistente de Alfonso Durazo, el próximo Secretario de Seguridad, y que tras la entrega me dijo: “Qué Dios la bendiga”. Un aire religioso que no me extrañó, pues se apreciaba desde la propaganda, que contenía una imagen de El Cristo Redentor. ¿Y el Estado laico, una conquista republicana que no debemos perder? ¿Al diablo?

La ausencia de la academia en este foro de Morelia, me hizo recordar una confesión que me hizo aquí en Morelia, el doctor en filosofía y siempre comprometido con su tiempo histórico, Luis Villoro, quien en 2006 fue nombrado asesor por Andrés Manuel López Obrador, junto con Elena Poniatowska, los hermanos Pérez Gay, René Drucker y otros, y que se difundió en todas las primeras planas de los diarios nacionales, pero nunca fueron convocados por Obrador, para decirles en qué lo iban a asesorar. Por lo que Luis Villoro decidió convocarlos a todos, incluido a Obrador, pero como éste no asistió, decidió retirarse en silencio y sumarse al Movimiento Zapatista hasta el final de su vida.

Este recuerdo y la ausencia de la academia en el Foro Escucha Morelia, ¿son señales de que no sólo no es necesario un diagnóstico académico, una interpretación y propuestas para políticas públicas, sino que estorban a un resolutivo de una política pragmática previamente acordada? Pues en el Foro de Morelia, con dos Arzobispos de la Iglesia Católica en el presídium y con prédica, y las Autodefensas allí mismo de pasivas escuchas, ¿habla por sí mimo del perdón papal que se quiere promover entre las víctimas? ¿Sólo es demagogia la narrativa que “el proyecto y el triunfo electoral de la izquierda de este 2018”, es “por el pueblo, para el pueblo y con el pueblo”?

La ausencia de la academia no es un problema menor, pues el objetivo fundamental de estos foros es muy expreso: “Generar un espacio de diálogo mediante la apertura de foros escucha en los cuales se identifiquen propuestas que respondan a las prioridades de los diferentes sectores de la población y en las diferentes regiones. Estas propuestas serán insumos para la formulación de políticas públicas para la pacificación del país y la reconciliación nacional”.

Sobre el foro colgaban fotos de desaparecid@s o muert@s, que se extendían hasta el piso, para que las autoridades “competentes” las vieran y se “condolieran y comprometieran” con la causa de las víctimas. Tras la larga espera, por fin el maestro de ceremonias pidió “un minuto de silencio”, que duró siglos, porque había muchas mujeres y hombres en el auditorio, que querían gritar a los cuatro vientos la injusticia y el abandono de los que han sido víctimas por parte de las autoridades. Y gritaron: ¡¡¡ Justicia !!!

Un foro pensado como inclusivo, pero exclusivo. Porque en el presídium se les dio lugar y voz a un cardenal y un arzobispo de la iglesia católica, y a ninguna otra iglesia. Como la de Alberto Suárez Inda, quien dijo: “Las iglesias son creadoras de paz y de la dimensión trascendente. Todos somos corresponsables y cómplices; tenemos que hacer un examen de conciencia. Pero también invitar a la confianza. Los políticos deben asegurar que no vivamos en el infierno. Reconocer la dignidad de las personas. Requerimos un cambio interior primero”. Y lo más destacado del Arzobispo de Morelia, Carlos Garfias Merlos, fue su mensaje final: “No habrá paz hasta que no reconozcamos al hermano, la creación y su creador”. Es decir, hasta que todos seamos creyentes … de su creencia. Pero, ¿qué hacía toda esta prédica en un acto del futuro gobierno republicano y de izquierda?

Raquel González, representante de las viudas, levantó las almas y se llevó las palmas: “Desde 2012 desapareció mi esposo. Es muy difícil ser padre y madre a la vez. Tengo más preguntas que respuestas. Es algo que nos va a marcar para toda la vida. No tenemos una tumba dónde llorar. Nuestros hijos están en peligro del crimen organizado. Los apoyos gubernamentales se quedan en el camino. Un testimonio que representa a miles de voces … pero que todavía no se sabe si la “nueva clase política de izquierda” en verdad va a escuchar.

Mientras tanto, a gritos y sombrerazos, los líderes de las autodefensas, José Manuel Mireles Valverde, Hipólito Mora Chávez y Cemeí Verdía Zepeda, protestaban por la exclusión y la mordaza de este foro incluyente, tan engañoso como piadoso.

 

 

 

 

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