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Michoacán a 10 años de los granadazos

Sábado 15 de septiembre de 2018, por Charbell Lucio

Morelia, Michoacán.- A diez años del atentado terrorista ocurrido en Morelia el 15 de septiembre de 2008, la inseguridad en Michoacán, pese a la declaratoria de guerra contra el narco anunciada por el entonces presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, no ha sido solucionada, de tal forma que en los últimos tres años, ya bajo el sexenio de Enrique Peña Nieto y la gubernatura de Silvano Aureoles Conejo, se han perpetrado el mayor número de muertes violentas de toda la década.

En diciembre de 2006, a pocos días de haber asumido la presidencia de la República, el panista Felipe Calderón Hinojosa anunció en Michoacán, su estado natal, el inicio de un operativo contra los cárteles de la droga en México, episodio que sería recordado como la “declaratoria de guerra hacia el narcotráfico”.

Durante su sexenio, la “guerra” de Calderón dejó 121 mil muertes violentas relacionadas al narco, entre esas, las de las ocho víctimas que no sobrevivieron a las heridas provocadas por las detonaciones de dos granadas de fragmentación lanzadas en la plaza Melchor Ocampo de Morelia y la Avenida Madero la noche del 15 de septiembre de 2008, cuando el entonces gobernador de Michoacán, Leonel Godoy Rangel lanzaba el grito de independencia.

De acuerdo a la carpeta de investigación, el atentado terrorista, único en la historia del país, fue atribuido a Heriberto Lazcano Lazcano ‘El Lazca’, líder fundador de Los Zetas y Jorge Eduardo Sánchez Costilla, ‘El Coss’ lugarteniente del Cartel del Golfo, quienes fueron señalados e inculpados por dos testigos protegidos, como quienes ordenaron lanzar los artefactos explosivos contra la población; ambos grupos, pretendían ganar el poder del territorio michoacano y así desplazar al cartel hegemónico de entonces: La Familia Michoacana.

Desde ese 2008 a la fecha, Michoacán no ha logrado desprenderse de la etiqueta que lo posiciona como uno de los estados donde la violencia prevalece y las alertas extranjeras para evitar viajar a él son casi permanentes. En la región Tierra Caliente, principalmente, aún operan cárteles y grupos delictivos que son señalados como los generadores de la violencia en la entidad.

El inicio de la ola de violencia

El ataque denominado 15-S, fue el inicio de una serie de eventos violentos surgidos en medio de una relación ríspida entre el expresidente Felipe Calderón y el exgobernador michoacano Leonel Godoy; a esa “enemistad” es a la que se le atribuye la detención de 10 alcaldes de Michoacán y 20 oficiales en 2009, suceso al que se le conoció como “El Michoacanazo”.

A los funcionarios detenidos, -la mayoría pertenecientes al PRD- se les inculpó de mantener lazos con La Familia Michoacana, sin embargo, nunca pudo comprobarse la acusación y fueron liberados paulatinamente.

Con la promesa de dar todo el apoyo a Michoacán para el combate de La Familia Michoacana, en julio de 2009, Calderón Hinojosa envió a Michoacán mil 500 elementos de la Policía Federal, 2 mil 500 del Ejército y mil 500 de la armada de México, esto a pocos días de que 12 policías federales fueran acribillados y arrojados en la autopista Siglo XXI.

En diciembre de ese mismo año, Nazario Moreno alias ‘El más loco’, líder la LFM es abatido en un enfrentamiento ocurrido en Michoacán, muerte que derivó en el colapso de dicha organización que para ese mismo mes, anunció su desintegración en medios locales y mantas colocadas en vías públicas.

Los carteles y la ingobernabilidad

Un año después, en marzo de 2011, mantas colocadas en diversos municipios anunciaron la conformación de un nuevo grupo armado: Los Caballeros Templarios; “estaremos laborando en el lugar realizando las actividades altruistas que antes realizaba la Familia Michoacana”, se leía en los mensajes.

Para el entonces diputado Juan Carlos Campos, presidente de la Comisión de Seguridad del Congreso local, la aparición de Los Caballeros Templarios pareció más “un cambio de razón social de La Familia Michoacana, pues ésta nunca ha dejado de operar”, consideró el legislador.

Pese a los esfuerzos federales, en Michoacán se impuso el nuevo cártel predominante liderado por Servando Gómez Martínez, “La Tuta” y Enrique Plancarte, aliado del Cártel de Sinaloa y el cual estuvo vigente desde 2011 hasta 2014.

En sus tres años de existencia, -el primero aún durante el gobierno calderonista y los dos últimos ya con Enrique Peña Nieto en el poder- a Los Caballeros Templarios se les adjudicaron narco bloqueos en la Tierra Caliente, quema de vehículos comerciales y particulares, ataques con explosivos a empresas y atentados contra las fuerzas federales para evitar que los operativos en su contra continuaran.

Pero además de la elaboración y trasiego de droga, al igual que sus antecesores, Los Caballeros Templarios se financiaron con el “cobro de piso”, la extorsión, el secuestro y las alianzas con los gobernantes y alcaldes, situaciones que serían punta de lanza para el surgimiento, en 2013, de los grupos de autodefensas, que en 10 meses se extendieron a 32 comunidades de la entidad.

Mientras Michoacán fluctuaba entre la crisis de inseguridad e ingobernabilidad, en abril de 2013, apenas un año después de haber asumido el cargo, el gobernador Fausto Vallejo Figueroa solicitó al Congreso local la primera de tres licencias para ausentarse por problemas de salud; en su lugar quedó su exsecretario de Gobierno, Jesús Reyna García.

Un mes atrás, en febrero de 2013, en el municipio de Buenavista civiles armados se levantaban en contra del cártel de Los Caballeros Templarios, acción que se replicaría en gran parte del estado pero principalmente en la región Tierra Caliente, bastión del cártel michoacano.

La situación se volvió insostenible para el gobierno estatal: la constante confrontación entre las autodefensas y el cártel obligaron a la Federación a tomar el control de la entidad, pues además, las ausencias del gobernador Vallejo Figueroa –que se separó del cargo para realizarse un trasplante de un órgano vital- no abonaron al restablecimiento de la seguridad.

Un virrey en Michoacán

En enero de 2014, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto nombró a Alfredo Castillo Cervantes, comisionado federal para la Seguridad y Desarrollo Integral de Michoacán; en abril del mismo año, es detenido Jesús Reyna García, por su posible relación con el líder templario Servando Gómez “La Tuta”; dos meses después, Vallejo Figueroa anuncia su retiro definitivo de la gubernatura.

Para mayo de 2014, las autodefensas, lideradas por Estanislao Beltrán e Hipólito Mora Chávez acuerdan con la federación someterse a un proceso de legalización y conformar la “Fuerza Rural”, misma que se desintegró en abril de 2016 para formar parte de la Policía Michoacán, ya bajo el mandato del gobernador Silvano Aureoles Conejo.

Tras la desintegración, primero de Los Caballeros Templarios y después, de las autodefensas michoacanas, surgieron diversos grupos delictivos que ahora intentan imponerse.

El mapa de criminalidad elaborado por el Grupo de Coordinación para la Seguridad de Michoacán, refiere que los dos grupos más fuertes que luchan por el poder territorial son Los Viagras y el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Los liderazgos de ambos grupo están plenamente identificados: Nicolás Sierra Santana ‘El Gordo y/o El Coruco’ funge como jefe de Los Viagras y tres de sus hermanos que lideran La Nueva Familia Michoacana (LNFM), en la que también operan células vivas de los extintos Caballeros Templarios.

Por el lado del CJNG, se tiene identificado a un sujeto apodado ‘El Rambo’ y varios jefes de plaza de los que se omite su identidad, pero que son del círculo más cercano de Nemesio Oseguera Cervantes ‘El Mencho’, máximo líder del CJNG.

La región Tierra Caliente, Sierra Costa y Occidente, y las zonas limítrofes con los estados de Guerrero, Jalisco, Colima y Guanajuato son los territorios de influencia, operación y disputa de ambos cárteles.

En dichas regiones, se cultiva mariguana, amapola y se produce droga sintética en laboratorios clandestinos, pero además, Michoacán es ruta del trasiego de cocaína que controla el Cartel de Sinaloa.

Los años más violentos

Los últimos tres años, 2016, 2017 y 2018, figuran como los años más violentos con el mayor número de homicidios dolosos de la última década en la entidad.

Silvano Aureoles Conejo, gobernador de Michoacán llegó al cargo el 1 de octubre del año 2015 y hasta julio del 2018, su administración ha acumulado 3 mil 490 homicidios dolosos, de acuerdo a las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

De este total, 234 asesinatos corresponden a los meses de octubre, noviembre y diciembre del 2015; mil 277 de enero a diciembre de 2016; mil 260 en los 12 meses del 2017 y, 719 de enero a julio de este 2018 (cifra más actualizada en la base de datos del SESNSP), lo que significa, cada mes se han cometido 102 asesinatos con dolo durante 2018.

En contra parte, de enero a diciembre de 2008, en Michoacán se cometieron 565 homicidios dolosos, es decir, 47 casos por mes, lo que significa que diez años después, en Michoacán los homicidios dolosos han aumentado en un 117 por ciento.

 

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