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Reflexionar acerca de las conductas que sostienen el patriarcado y la dominación masculina

Viernes 13 de octubre de 2017, por La Retaguardia

“Encontramos dos cuestiones en las mujeres que viven en situación de explotación sexual. Una que tiene que ver con algo estrictamente clínico como un estrés postraumático crónico y depresión. Eso genera un estado de malestar interno y subjetivo muy grande. Se mantiene hora tras hora, día tras día y mes tras mes. Muchas veces se ve camuflado con alguna droga, cocaína o lo que sea, que les hacen tomar obligatoriamente. Puede crear momentos de exaltación y euforia, pero luego viene la depresión. Las situaciones de violencia sexual y el hecho de estar sometidas a un régimen donde hay dominadores, inevitablemente produce esa depresión y estrés postraumático. Por otro lado, está la cuestión ideológica que genera una distorsión cognitiva. Es una forma de estar parada en el mundo, en donde la mujer se hace y se siente responsable de lo que está haciendo, como si eso hubiese sido una decisión de ella y no un problema social impuesto sobre su cuerpo. Esto de sentir que fue una responsabilidad de ella, produce muchísima culpa y vergüenza. Eso estimula, además, nuevas conductas de sometimiento al dominador. Cuando las mujeres pueden salir de esa situación, inevitablemente lleva un proceso de desaprender esa situación impuesta. A la vez hay que ir recuperándose del trastorno del estrés postraumático y de la depresión”, comenzó relatando Stola al respecto de los traumas que les provoca a las mujeres esa situación de dominación y explotación sexual.
Para el psiquiatra, el empoderamiento de las mujeres como mecanismo de autoprotección no es más de lo que él llama una ficción. El patriarcado continúa reflejándose en la sociedad con el sometimiento de las mujeres a un mercado para los hombres: “A las mujeres que creen en eso, porque se establece un sistema de creencia alrededor de eso, las puedo ubicar y darle cierto estímulo en la ficción de una independencia, pero es una ficción. Estrictamente una ficción. Pensemos en los nenes y las nenas que van caminando por las calles y ven las pegatinas donde hay propagandas de ofrecimientos con fotografía de mujeres en situaciones terribles para ellas. El nenito y la nenita van aprendiendo que en el mundo de los adultos hay mujeres que están a disposición de los hombres. En el psiquismo de los nenes ya se está produciendo la idea de que ellos tienen un lugar de poder. En las nenas, algunas van a seguir un camino que está siendo marcado por colegios, ideologías o las cosas que ven por televisión y va a haber otras que van a ocupar ese lugar. Esta situación de mujeres sometidas a la prostitución, con todo un aparato machista que está sosteniendo eso, es una escuela social donde reafirmamos la existencia y la continuidad del patriarcado y la dominación masculina. Puedo entender perfectamente a las mujeres que pueden considerarse putas empoderadas, que disponen de su cuerpo y del sexo, como en cualquier trabajo, que uno pone el cuerpo. Estamos observando que ese tipo de práctica social no es una práctica ingenua. No tiende a empoderar a las mujeres sino que tiende a mantener un mercado de mujeres para los hombres. Ese es el objetivo de esa práctica social”, afirmó.

¿Cómo se significa ese cuerpo después de la explotación sexual?

“Toda mujer que por un lado es ayudada a salir de esa situación y lo decide, tiene que iniciar un proceso de reparación sobre su propio cuerpo y sobre su psiquismo. Lo que pasa es que en nuestras sociedades patriarcales no hay una política que ayude a la reparación de los cuerpos de las mujeres ni de su psiquismo. Hace todo muchísimo más difícil. Esto lleva a que muchísimas puedan llegar a salir, pero luego son de vuelta atrapadas por la situación. Tenemos que cambiar muchísimas cosas. Siempre digo que hay una trampa patriarcal en cómo se están manejando los medios de comunicación respecto a la violencia de género. Los medios de comunicación se refieren solamente a la violencia de género extremo. Es como si dijeran, no las queremos golpeadas, no las queremos asesinadas, pero que sigan subordinadas. En la medida que se siga el discurso explícito o implícito en medios de comunicación y en las políticas que existan, se van a seguir generando las condiciones para que las mujeres sean sometidas a situaciones de prostitución, para que las mujeres sean golpeadas, violadas en su propia casa y asesinadas, si nosotros no tomamos la violencia de género como la violencia instrumental que necesita un sistema patriarcal”, respondió el psicólogo.

¿Cómo detener esa avanzada del sistema patriarcal?

“Cada hombre, cada mujer y cada integrante del colectivo LGTBI tiene que reflexionar cotidianamente sobre cuáles son aquellas conductas conservadoras que llevan a sostener al patriarcado y llevan a darle oxígeno a la dominación masculina. Hay un montón de rituales que se sostienen socialmente y en dónde se recrea permanentemente esa dominación. Reflexionar acerca de las cosas que aceptamos o empezamos a poner límite es sumamente necesario para que nuestros cuerpos dejen de replicar esas costumbres machistas”, propuso.
El proceso que inicia la posibilidad del rescate de esa persona explotada sexualmente puede comenzar con el cierre del prostíbulo, pero continúa durante un largo tiempo y requiere la cercanía de un Estado presente: “Hay algunas mujeres que sí pueden reconocerse como víctimas rápidamente. Hasta llegar al juicio y todo lo demás, yo he observado que viven un proceso de muchísimas horas y días en absoluta soledad. Hay mucho sufrimiento y no hay contención emocional, afectiva, económica ni la tranquilidad necesaria para reflexionar sobre la experiencia vivida. Ahí falta la protección enserio del Estado. Necesita una ayuda económica que permita vivir bien. Segunda cuestión, psicoterapia, terapia y acompañamiento por personas que conozcan de estas situaciones y tengan una perspectiva de género. La psicoterapia no tiene que estar solo orientada a un proceso individual sino que tiene que apuntar a la red social que hay que reconstruir para estas mujeres que deciden desarrollar una alternativa. Hay que ayudar a reconstruir esa red social. Muchas veces significa volver a poblaciones donde han sido estigmatizadas, pero donde están sus vínculos afectivos. Tener abogados y abogadas defensoras que estén jugándose ahí. El grupo de abogados o abogadas que ponen a disposición de mujeres víctimas de cualquier tipo de violencia y prostitución son muy pocos y están saturadísimos. No todos tienen una buena perspectiva de género y no todos tienen una implicación afectiva con los casos que toman. Es bien complejo”, admitió Stola.
Al ser consultado, el psicólogo relato su experiencia personal que le permitió reconocer la dominación del hombre sobre la mujer a una temprana edad y cómo sus continuos cuestionamientos fueron cobrando forma hasta explotar en su personalidad: “Yo no tuve un grupo familiar que estimulara el debut (sexual) con prostitutas ni nada por el estilo. Yo vivía en Rojas, Provincia de Buenos Aires. Siendo estudiante, con 17 años, vivía en una pensión en el barrio Clínicas de la Universidad Nacional de Córdoba. Estábamos tres muchachos en la habitación y vinieron chicas a dormir. Vinieron a dormir porque no tenían donde hacerlo y vinieron a dormir en la habitación. De mi parte tuve una relación sexual y luego me sentí tan para el carajo que ahí empezó mi reflexión sobre el tema. Hubo otras oportunidades en esos tres o cuatro meses. Venían chicas que se quedan a dormir, pero yo no tuve relaciones. Me había dado cuenta en la situación terrible en que se encontraban de marginalidad. Estaban buscando lugar para dormir. Este fue uno de mis inicios en cuanto al cuestionamiento y también al cuestionamiento a varios compañeros que yo critiqué. Tenían relaciones, simulaban estar enamorados y las engañaban. Una situación muy desagradable que significó la ruptura y mi ida de esa pensión. Esa fue mi experiencia. Ya tenía una posición muy de cuestionamiento a ideas que existían en ese momento como por ejemplo que las mujeres si estaban enamoradas de sus parejas tenían que dar esa prueba de amor, idioteces por el estilo. Digo idioteces, pero me producían mucho sufrimiento y malestar. Tenían que ver con la dominación masculina sobre el cuerpo de las mujeres”, contó.
Además, Stola trabajó con personas que han sido llevadas y obligadas a debutar sexualmente con prostitutas y observó cómo en esos casos la dominación es enseñada desde el seno familiar: “He asistido a algunos jóvenes y adultos que habían sido llevados por sus padres. Para ellos había sido una experiencia terrible. Habían sido obligados. No podían dentro de esa estructura familiar decir que no. Todos conocían que eso iba a ocurrir. Me parece terrible. Además, estos padres y abuelos tenían en forma coherente una actitud de dominación hacia las mujeres de su familia. Les enseñan a dominar demostrándoles que ellos, los varones, pueden abordar el cuerpo de las mujeres cuando se les antoja”, expuso el psiquiatra.

Juicio a Cristina Santillán

Enrique Stola fue el encargado de hacer la pericia por pedido de la defensa en el juicio de Cristina Santillán, la mujer acusada y condenada por la muerte de su esposo que durante muchos años le infringió violencia de diferentes formas. Además, el psicólogo fue testigo en esa causa: “Hace casi dos años y medio, Cristina Santillán hirió gravemente a su esposo luego de sufrir durante 38 años violencia de todo tipo. Violencia física, psicológica, agresiones sexuales, violencia económica, matrimonial. En una noche, donde se desató una situación de terrible violencia, ella con un instrumento golpeó en dos oportunidades la cabeza de él, que quedó gravemente herido. Después fue internado. Estuvo tres meses en un hospital. La dirección del hospital decidió sacarlo de ahí y lo mandaron a un geriátrico. Cinco meses más tarde, él murió. Murió mientras ella estaba en la cárcel, pero a ella la acusaron de asesinato como si tuviera una relación directa. Ella había producido heridas graves, pero no significa que haya sido la causa de la muerte. Fue un acto de defensa propia, así lo he planteado yo en la pericia. Hay una fiscal, absolutamente machista, que nunca se interesó ni quiso saber absolutamente nada sobre la historia de violencia. Sacó una fotografía: Una mujer, porque el hombre plantea el divorcio, reacciona y lo mata. Esa es la foto que sacó la fiscal. Un argumento muy infantil, pero que le ha significado un año de violencia afectiva en la cárcel”, se esperanzó Stola.
Por último, el psiquiatra se refirió a la importancia del rol del movimiento de las mujeres en causas como éstas donde se pretende considerar a las víctimas de violencia como las culpables: “Los feminismos y el movimiento de mujeres está produciendo el más profundo cambio cultural de los últimos años en todo el mundo. En nuestro país, lo está produciendo con una fuerte irradiación hacia toda América Latina. En este caso, el movimiento de mujeres fue el que me contactó a través del Facebook para que yo viniera a hacer la pericia. Lograron que la Defensoría se hiciera cargo. Son tres muy buenos defensores que tienen perspectiva de género, acá en Azul. Una defensora y dos defensores. La presión social que ejerce el movimiento de mujeres es fundamental. Las mujeres no son iguales que los hombres ante la ley. Vienen en una situación de total desventaja. El hecho de que esté el movimiento de mujeres presente, con sus carteles, obliga inevitablemente al Jurado y a quienes intervienen a preguntarse qué ha pasado en esta historia para que haya tenido esta situación”, argumentó Stola.


Ver en línea : http://argentina.indymedia.org/news...

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