RESPUBLICAE.ORG

Portada del sitio > MÉXICO > Donald Trump: el peligro está en sus mentes y su sistema

Donald Trump: el peligro está en sus mentes y su sistema

Miércoles 4 de octubre de 2017, por Rosario Herrera

La relación del yo con el otro es imaginaria,
pues para ser lo requiere espejo.
Pero como es y no es yo,
una “pequeña diferencia”
puede crispar la rivalidad narcisista,
que tenderá a resolverse en la agresión
y en casos extremos en el exterminio,
que siempre es autoagresión,
por lo que tiende hacia el suicidio,
pues pretende eliminar el mal que está en sí mismo,
golpeando la propia imagen.
Jacques Lacan

Después de que Stephen Craig Paddock, el estadounidense que mató a decenas de personas en Las Vegas, el contador jubilado, millonario y apostador de 64 años, que vivía junto a un apacible campo de golf cerca de la capital del juego, Donald Trump termina un mensaje en su cuenta de twitter con la embustera frase: “Qué Dios los bendiga”.

No se podía esperar otro dislate del insensato inquilino de la Casa Blanca, el agresivo candidato a la presidencia de los EU, el padre de hijos cazadores de especies silvestres en extinción, el que llegando a la Oficina Oval lanza la Madre de todas las Bombas a Siria, el que riñe con las estrellas de Hollywood, con King Yong Un, con los deportistas, con la Alcaldesa de Puerto Rico, con todas y todos, menos con los empresarios de la National Riffle Asocciation, uno de los poderes más influyente de América, que lo llevaron a la silla presidencial y sostienen su desbordante pulsión de muerte, a quienes nunca traicionaría, ni él ni su Partido Republicano, tan bélico como suicida, como debe ser, pues quien agrede se auto agrede, quien mata se mata.

Por lo que cabe afirmar que el peligro no son los migrantes mexicanos ni los del resto de los pueblos del mundo, sino las mentes de los pendencieros líderes políticos y de los ciudadanos que los siguen, tan tocados que tras este brutal genocidio, salieron a comprar más armas para defenderse ¿de las armas y masacres? El peligro está en sus mentes y su sistema, y no puede ser protegido por ningún muro, porque está en casa, pero expulsado del discurso, por eso explota espectacularmente, como las bombas de Hiroshima y Nagasaki (Octavio Paz, El signo y el garabato).

La relación del yo con el otro es imaginaria, pues para ser yo requiere del otro como espejo, sin el que no podría ni siquiera caminar erguido, pero el otro percibe el mal que amenaza al yo: el semejante como espejo. El otro es el mal, porque es y no es yo: puede ser yo, pero una “pequeña diferencia” puede crispar la rivalidad narcisista, que tenderá a resolverse en la agresión y hasta en el exterminio, que siempre es autoagresión. Un modo imaginario de relación que se caracteriza por el desconocimiento de sí, que percibe en el otro el mal del mundo, y que tiende hacia el suicidio, pues pretende eliminar el mal que está en sí mismo, en el otro, golpeando la propia imagen. Un desconocimiento de sí que lleva a poner en el otro lo que los griegos llamaban el kakon (el mal), que no puede percibir en sí mismo: por ello lo que golpea no es otra cosa que el kakon [el mal] de su propio ser (Lacan, “Acerca de la causalidad psíquica”, Escritos 1, México, Siglo XXI, 1995:165). Una violencia que consiste en la exclusión del Otro, el diferente —identificado con el mal— que debe ser segregado, que produce una fascinación insoportable que ejerce el goce supuesto al Otro, encarnado míticamente en el padre primordial que debe ser rechazado del clan de los hijos para poder fundar la comunidad cultural.

“Era apenas un tipo normal. Algo se quebró en él, algo ocurrió”, afirmó su hermano Eric Paddock. Quien no termina de vincular que su padre estuvo en la lista de los más buscados por robo a bancos en los años 1960 por el FBI, que por entonces declaró que era un hombre peligroso y psicópata. Pero él no tenía antecedentes penales, ¿historial de enfermedades mentales?, ¿ni especial pasión por las armas?, según aseguró su familia atónita. Y tampoco es vinculante para su familia el arsenal de armas automáticas y explosivos encontrados en su habitación del hotel Mandalay Bay, desde el que disparó por casi 10 minutos ráfagas contra una multitud indefensa que asistía a un espectáculo de música country, donde al menos 58 personas murieron y más de 500 resultaron heridas, en el tiroteo más mortífero en la historia reciente de los Estados Unidos.

“Es como si un asteroide hubiese hecho impacto sobre la familia. No tenemos idea de qué ocurrió”, señalo su hermano Eric en otra entrevista al diario Las Vegas Review-Journal. Tampoco es vinculante para este despistado hermano, ni para el FBI (que cree saberlo todo) ni para el gobierno de Norteamérica, que el multi homicida Stephen Paddock tenía un permiso para caza mayor (igual que los hijos de Donald Trump). Porque no saben o fingen no saber que la caza no es un deporte, sino una actividad que sirve de coartada a los criminales inconscientes, que un día pasan al acto y terminan por matar a quienes son o representan su verdadera presa.

Don Raso, en el canal de TV de la National Riffle Asocciation, pronto apareció en la pantalla a decir otro demente disparate: “La National Riffle Asocciation, es el lugar más seguro para la libertad”. Frente a semejante tragedia, Don Raso engarzaba palabras como “héroes”, “batallas”, “libertad”, para buscar la tranquilidad psicológica de los que venden, compran y usan armas, cobijándolos con la santidad de la bandera de las barras y las estrellas.

Una añeja historia, ya enmohecida, en la que se sostiene un sistema de engañosas gestas y sangrientas masacres, honra el 15 de diciembre de 1791 (15 años después de la Revolución de Independencia de 1776), fecha en la fue incorporada a la Constitución la segunda enmienda, que resguardaba “el derecho del pueblo a tener y portar armas”, para “garantizar un Estado libre”. Porque el cuarto presidente, James Madison, argumentó que el uso de armas sin restricciones serviría para ejercer el derecho ciudadano a la legítima defensa, incluso ante la eventual extralimitación del poder del Estado. De modo que la defensa de la bandera es el estandarte santo y la segunda enmienda el credo). El objetivo de la NRA siempre ha sido derrotar donde sea y cuando sea necesario la histeria anti-armas, pues si no se acaba el Gran Negocio, un emporio suicida de embaucadores y timados. Para ello es preciso hacer de la tragedia de Las vegas una pesadilla de la que sólo hay que despertar para seguir comprando más armas. Por lo que sí es preciso exclamar: ¿Qué Dios los bendiga?

Una antigua vecina del atacante y suicida, Diane McKay, dijo al diario The Washington Post, que el hombre era extraño, muy reservado: “Alguien puede ser por lo menos un gruñón, algo, pero no, él no era nada”. Justo está sensación, de no ser un sujeto sino un objeto, es lo que caracteriza al psicópata, el que lleva su delirio al acto.

La entrada Donald Trump: el peligro está en sus mentes y su sistema se publicó primero en Michoacán.


Ver en línea : http://michoacantrespuntocero.com/d...

¿Un mensaje, un comentario?

Foro sólo para inscritos

Para participar en este foro, debe registrarte previamente. Gracias por indicar a continuación el identificador personal que se le ha suministrado. Si no está inscrito/a, debe inscribirse.

Conexióninscribirse¿contraseña olvidada?