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Feminicidios y sismo

Viernes 29 de septiembre de 2017, por David Alejandro Prado

Situaciones límites e Inédito viable

En este escrito colectivo proponemos una lectura del sismo en México (2017), con la devastación producida por la naturaleza y, los feminicidios como manifestación de la crueldad del ser humano. Son varios años, de un proyecto que comenzó hace casi 40 años reinventándo a Freire en espacios universitarios (Lectura de la realidad: http://www.lrealidad.filos.unam.mx). El objeto de estudio, como primera problematizacion, fue la participación estudiantil analizando la praxis freiriana (reinventándola) desde nuestra práctica, no desde la teoría. ¿Cómo entonces transformar nuestra práctica construyendo nuestra subjetividad individual y colectiva a favor y con los desarrapados del mundo? Este proceso nos llevó a una praxis educativa, elaborando una metodología – la Metodología para el Rescate de lo Cotidiano y la Teoría (MRCyT) – que nació en el aula universitara y que tiene la finalidad desarrollar una praxis liberadora/emancipadora concientizándonos continuamente con las y los estudiantes que trabajan con nosotros/as.

En el camino nos encontramos con la experiencia Zapatista, con su praxis revolucionaria, que nos ha llenado de fuerza y esperanza como lucha de resistencia y organización. Pensamos que en la actualidad no puede entenderse a Freire sin hacerlo palabra/acción/transformadora aprendiendo de las comunidades zapatistas. Entonces, a quienes leerán este texto les compartimos nuestra lectura del sismo y de los feminicios. Sabemos que nunca existe una lectura única, la teoría siempre es una puerta para entrar al análisis de nuestra realidad educativa. Por ello, nuestro trabajo Freiriano y Zapatista se conjuntó con una lectura interdisciplinaria, proponiendo conceptos del psicoanálisis sociopolítico y con nuestra propuesta de Pedagogía Erótica.

Claro, estamos conscientes de nadar contra corriente pues nuestros espacios universitarios son guiados, en la práctica, por la educación bancaria, donde: Freire es cuando mucho una nota de pie de página; el zapatismo un mal necesario; el psicoanálisis un castigo divino por desmontar las ilusiones impuestas culturalmente y; la Pedagogía Erótica casi una perversión pedagógica.

Somos, como nos enseñan las comunidades zapatistas tan solo una experiencia, una propuesta coherente, con límites, contradicciones y avances, pero comprometidos con la lectura y transformación de nuestra praxis educativa y sociopolítica. No existe, en la actualidad, felicidad completa sin acción transformadora rebelde contra la Hidra Capitalista. Nuestra emancipación tiene que ser colectiva.

P.D. Recientemente hemos escrito varios textos colectivos, entre ellos: “La grieta zapatista…” (http://ru.ffyl.unam.mx/handle/10391/4910) y “La otra educación zapatista…” (http://ru.ffyl.unam.mx/handle/10391/4757).

“El México profundo se asoma. Y de abajo para abajo surgen los apoyos.

Los pueblos indígenas organizan sus centros de acopio

y su fondo para la recuperación de comunidades afectadas,

mientras unen sus manos a los trabajos de rescate

y ceden el producto de sus milpas a los más necesitados.

Pueblos de Oaxaca, Chiapas, Puebla, Morelos y estado de México

se enlazan para la resistencia.

El destino de este músculo social está por verse.

El chilango chido ha despertado”.

En el libro Descifrar tu mirada… nos preguntábamos ¿por qué existen seres humanos que no pueden dejar de luchar socialmente, mientras otros bajan los brazos y aceptan el statu quo, la injusticia social, el hambre y la miseria social?

El reciente feminicidio de Mara Castillo bajo los dominios de Thanatos vs. Eros nos confronta a nuestra condición humana, con la crueldad y la utopía. Nuestra vida emocional está dialecticamente constituida por dos energías que debemos conocer, asumir, controlar: una que nos impulsa a destruir y agredir –Thantos–, la otra que nos situa frentre a ese enemigo inmortal y nos lanza a compartir, a respetarnos, a luchar por todo lo que es vida –Eros–, la razón erótica.

¿Cómo entender la relación entre Eros y Thanatos?

Roger Dadoun señala:

“Eros es la vida, la vida es Eros […] Eros tiene por vocación y finalidad, como primer placer, la lucha por la vida, luchar contra la muerte, thanatos. La parte final de “El malestar de la cultura” contiene la fuerza que subraya este drama fundamental del ser humano entre la vida y la muerte”.

Leer constantemente la Pedagogía del oprimido es volver sobre la invitación freiriana a romper el silencio opresor, la “cultura del silencio” pronunciando nuestra palabra/mundo para transformarnos y transformarlo, lo que no es posible fuera de la esperanza como praxis de la utopía posible que nos concientice de la desesperanza que la crueldad de la Hidra Capitalista nos impone. Al respecto de esa hidra, el zapatismo denuncia:

“No nos estamos refiriendo a un monstruo mitológico o a un animal del género de los hidrozoos hidroides, depredador y menor a dos centímetros, sino a un monstruo real. El más sanguinario y cruel que hayan conocido la realidad o la ficción desde que la humanidad se dividió en dominadores y dominados [ …un monstro que ataca a través de la explotación, la represión, el despojo y la discriminación]”.

¿Cómo trabajar la relación entre situciones límites e “inédito viable”?

El ser humano vive continuamente confrontado a situaciones límites, por ejemplo: los feminicidios, la muerte de un ser querido, la enfermedad, la miseria social, la agresión permanente propiciada por la Hidra Capitalista y los desastres naturales. Situaciones límites que pueden ser tomadas como invitación para conocerse a sí mismo junto a la otra, el otro y el mundo cultural, social, familiar, religioso, educativo, político. Situaciones límites de la condición humana que son llaves para entrar a nuestra vida interior y asumirnos como seres inacabados, con posibilidad de construir sueños y utopías; de luchar, organizando resistencias para no seguir ausentes de nuestro compromiso con nuestra palabra/mundo trasformadora. Inéditos viables como flor y aroma de la creatividad para hacer de las situaciones límites desafíos capaces de generar procesos colectivos de concientización/emancipación. Paulo Freire plantea:

“Si los individuos se encuentran adheridos a estas ‘situaciones límites’ imposibilizados de separarse de ellas, el tema a ellas referido será necesariamente el fatalismo y la tarea a él asociada es la de no tener tarea alguna […] Es porque para nosotros el ‘inédito viable’ […] se concretiza en la acción que se lleva a efecto, y cuya viabilidad no era percibida”.

Entonces, ¿cómo convertir las situaciones límites, como el feminicidio en “inédito viable”? ¿Por qué no nos decidimos a ser nosotras/os mismos/as? ¿por qué no salimos en defensa de la hermana, de la vida? ¿Qué nos impide hacerlo? ¿a qué estamos atados como seres humanos? La esperanza freiriana se hace posible en la palabra/acción/transformadora.

“La esperanza está en la raíz de la inconclusión de los hombres, a partir de la cual se mueven éstos en permanente búsqueda […] La desesperanza es también una forma de silenciar, de negar el mundo, de huir de él […] En cuanto necesidad ontológica la esperanza necesita anclarse en la práctica para volverse historia concreta. Por eso no hay esperanza en la pura espera, ni tampoco se alcanza lo que se espera en la espera pura, que así se vuelve espera vana […] En las situaciones límites más allá de las cuales se encuentra lo “inédito viable”, a veces perceptible, a veces no se encuentran las razones de ser para ambas posiciones: la esperanza y la desesperanza”

Pero, al estar escribiendo este texto nos atrapa el sismo del 19 de septiembre de 2017 justo el mismo día de la conmemoración de aquel terrible del año 1985. Sismo que resultó ser un llamado de emergencia a la sociedad civil para acudir a ayudar, a actuar y organizarse en la acción inmediata, a solidarizarse generosamente para a estar junto a la otra y al otro, sin importar quienes sean, de dónde vengan, cuáles sean sus nombres. El sismo fue y está siendo un llamado urgente a romper con el individualismo y hacernos colectivo, nosotros/as. Lo más hermoso e increíble es que la sociedad ha respondido y sigue respondiendo. ¿Haremos posible el ¡Ya basta! social? ese ¡Ya basta! del 1º de enero de 1994 que juntó corazones, nosotridades y luchas de resistencia y organización.

Freud y las situaciones límites del ser humando

Estamos confrontados continuamente según Freud, a tres fuentes principales de sufrimiento del ser humano: los males de la naturaleza (temblores, huracanes, inundaciones, etc.); los que aquejan a nuestro cuerpo (enfermedades continuas) y; los más dolorosos, aquellos que nos producen nuestros y nuestras semejantes. Los análisis freudianos están ubicados en el contexto de las tres grandes revoluciones que han marcado la evolución del ser humano, definidas como golpes a su prepotencia y su narcisismo: la primera, la copernicana que muestra que la tierra no es el centro del universo –somos una partícula más en el universo–; la segunda, la de Darwin que muestra que somos parte del reino animal –no hijos/as de Dios– y; la tercera, la freudiana que descubre que el yo no es el dueño de su propia casa, es el inconsciente el que manda, nos determina si no somos capaces de convertir el deteminismo en condicionamientos, o sea, hacernos dueños/as de nosotras/os mismos/as.

¿Cómo hacerlo? Este texto es una llave para el análisis y la reflexión, siendo así invitación para decidirnos a tomarnos en serio y construir, al mismo tiempo, nuestra vida interior y nuestra vida racional, juntando sentir y pensar, principalmente estudiando y conociendo cómo se ha construido la vida emocional, junto a la razón del ser humano (lo que hemos denominado racionalidad racional y racionalidad emocional).

La crueldad del feminicidio es una manifestación de la crueldad del Thanatos que nos habita, ese deseo permanente de destruir, destruyendo nuestra propia vida emocional, en este caso, la memoria de ese seno materno que nos protegió y nos lanzó a conquistar nuestro ser en el mundo. Ese seno materno que en la Madre Tierra hoy sufre también.

Freire, el zapatismo y el inédito viable

¿Por qué la sociedad mexicana no sale en defensa de la hermana/o asesinada/o? Y ¿por qué si lo hace cuando la Madre Tierra retiembla en sus entrañas? La solidaridad extraordinaria, la generosidad del pueblo mexicano como en estos acontecimientos sigue siendo ejemplar y esperemos que fructifique esa generocidad, en ‘inédito viable’, para organizar la resistencia y construir otro tipo de sociedad, otro mundo posible diferente pero parecido al que ya existe en las comunidades zapatistas: ¡qué el sismo haya movido más que la tierra!

Pero ¿qué es lo que impide esa generosidad en defensa de la mujer mancillada, violada, despreciada, ignorada? La mujer como la tierra son gestación de vida, llevan la vida, la posibilidad de dar vida. Y si defendemos una ¿por qué no podemos hacer lo mismo con el sismo que con la violencia filicida y fratricida? será que después de las muestras de solidaridad ocurridas tras el sismo, ¿lograremos solidarizarnos con otras causas injustas?

¿Lo haremos con la propuesta del Congreso Nacional Indígena (CNI)? Es decir, con la creación del Concejo Indígena de Gobierno que nombró una vocera para, más que competir en las elecciones del 2018, lograr unir corazones, resistencias y organización del pueblo mexicano. Su vocera y la nuestra, Marichuy.

Habiendo constatado la ausencia del gobierno, de los partidos políticos, el manejo perverso de televisoras con el llamado “canal de las estrellas” para hacer novela del dolor humano, desde el corazón de la tierra, emergió la presencia organizada del pueblo: en múltiples brigadas atendiendo la emergencia, compartiendo comunicación verdadera usando las redes sociales en tiempo real. Pero, ¿podremos discernir mejor entre quiénes somos pueblo y quiénes son los poderes políticos del gobierno, tomando conciencia de qué significa uno y otro? Será que ¿lograremos seguir, pasada la emergencia, con esas ganas de ayudar al otro/a sin importar de dónde venga? ¿lograrémos esa solidaridad permanente, que empieza a surgir en las redes sociales?

Sigamos preguntándonos –las y los zapatistas nos han enseñado que caminamos preguntando– y vayamos al análisis de la esperanza, buscando otra llave para abrir las puertas de nuestra parálisis frente a la crueldad humana. Entremos en lo que significa tener o no esperanza. Si tenemos esperanza ¿de qué esperanza hablamos? ¿Vivir en la desesperanza es un estado inconsciente, no nos percatarnos de ello? Entonces, ¿qué es la esperanza y qué la desesperanza?

El ser humano, un ser entre la esperanza y la desesperanza: somos irremplazables

Posiblemente el camino para entender la esperanza es la desesperanza. Vivir sin tomarnos en serio va de la mano con la desesperanza, o sea, vivir sin darnos cuenta de que existimos, sin querer asumir nuestro ser en el mundo.

La desesperanza es peor que la muerte, es la muerte en vida, un vivir para morir, morir sin darnos cuenta de que vivimos, el ¿por qué y para qué vivimos?

¿Cómo escapar de la desesperanza? ¿cómo vencerla? ¿cómo controlar la desesperanza? Posiblemente comencemos por tomarla en serio, por tomarnos en serio.

Es necesario agarrarnos a la vida, atarnos a nuestra existencia, aceptar y decidir nuestro ser en el mundo como seres irremplazables, como seres inconclusos. Rechazar la falsa propagación mercantil del capitalismo, donde nos adiestran como objetos reemplazables, como monedas de cambio porque “en esta vida nadie es indispensable”, lo que se entiende desde un fin utilitable, trampa del capitalismo.

Somos seres irremplazables, únicos, necesitados de construir nuestra individualización superando el individualismo impuesto por el capitalismo. Para Cynthia Fleury:

“La irremplazabilidad se define como responsabilidad construida con el otro y tiene como destino asumir el desarrolo de la propia personalidad […] Lo que es irresplanzable, es precisamente, la especificidad de cada proceso de individualización y no simplemente el individuo”.

Y en este caminar pregungando, ¿qué papel puede jugar la fe en la construcción de la esperanza? ¿de qué tipo de fe podemos hablar? Tener fe en algo o alguien es una necesidad para dar un salto hacia delante. No la fe religiosa en quien nos resolverá nuestras angustias y nos señalará el camino a seguir. Sí la fe en que podemos ser, en la posibilidad de asumir el compromiso con nuestra vida, que es la vida misma de nuestra madre tierra y la vida de la humanidad.

La fe radical que nos lanza a dar un salto en el vacío, el de constatar que debemos hacernos cargo de nuestra existencia, construir nuestra legitimidad aceptando que somos seres en el mundo, que debemos responsabilizarnos de nuestra existencia, definir nuestro proceso de individualización, conociendo nuestros condicionamientos familiares, religiosos, culturales, ideológicos, económicos y sociopolíticos, los que como apuntábamos al introducir a Freud está dialécticamente unido al estudio de nuestros condicionamientos.

Si creemos en nosotras y nosotros mismas/os todo es posible, Fernanda Navarro siempre nos señala que es a la posibilidad a la que debemos la lealtad eterna.

Si hemos seguido este razonamiento, podremos percatarnos de que el problematizarnos desde la esperanza es porque tenemos la capacidad de pensar y que por lo tanto existimos, no solo en el “pienso luego existo” de Descartes sino el pensamos porque existimos en colectivo, como seres de relaciones. Pero soy “yo” el que piensa y existe y el que debe dar sentido a la existencia, como ser de posibilidad. Somos seres en construcción, inacabados, en relación con el mundo (que es también relación con la “otra/o”), hoy el de la “Hidra Capitalista”, por ejemplo.

Esperanza y angustia

Ahora podemos dar un paso más hacia la angustia y su relación con la desesperanza. El filósofo existencialista, a pesar de sus graves contradicciones políticas, Soren Kierkegaar señalaba que se puede comparar la angustia al vértigo, ya que el vértigo se presenta cuando el ojo se confronta a un abismo, al igual que la angustia ante la libertad.

«Podemos comparar la angustia con el vértigo. Cuando el ojo mira el abismo tenemos vértigo, aparece el vértigo, lo que se da tanto en el ojo que mira el abismo y que pudo no haberlo mirado. Igualmente, la angustia es el vértigo de la liberad que nace porque el espíritu busca entender la libertad entrando en su propio posible y, al hacerlo, descubre en ese momento su finitud y se agarra a ella. En el vértigo la libertad se hunde.»

En la angustia nos confrontamos a la libertad, cuando nos encontramos con su posibilidad y nos lanza al vértigo. El vértigo de sabernos seres finitos, seres que moriremos, que caminamos hacia la muerte. Un sismo puede ser la cita con la muerte; un enfermo mental, alentado por la impunidad, como en el caso de Mara, puede ejercer la violencia feminicida. Pero ¿puede también un sismo confrontarnos con la vida puesta en la esperanza de ayudar a salvar vidas?

La angustia es condición humana, nos angustiamos cuando tenemos libertad y posibilidad de decidir, porque tenemos la capacidad de asumir la libertad, y la responsabilidad que conlleva. En ocasiones es más fácil negar esta realidad, negar nuestra opción de ser libres. Por ello, construir nuestra libertad nos situa frente a nosotras/os mismas/os y, en este estar en el mundo, nos confrontamos al vacio de saber lo que somos, hemos sido y queremos ser. Aquí aparece el vértigo de la libertad, ¿qué hacer con nuestra libertad? Entonces, la angustia nace en nosotras y nosotros porque descubrimos nuestra indefensión, que no sabemos qué hacer con nuestra libertad; las múltiples posibilidades que podríamos tener nos pueden superar: yo no puedo asumir esta responsabilidad, no sé ni entiendo qué es posible hacer o me da miedo hacerlo. Entonces, como seres humanos, vamos llegando al fondo de nosotras/os mismas/os: ¿por qué estoy viviendo? ¿por qué tengo el derecho de vivir? ¿soy legítimo en mi pretensión de existir? ¿mi vivir es un proceso individualista o de individualización donde tengo la posibilidad de ser lo que quiero ser?

Pero tengamos presente que el miedo es diferente a la angustia porque en el miedo se tiene un objeto, es un algo concreto que me da miedo. En la angustia lo que me da miedo es estar en el mundo, haber sido lanzado al mundo, despertarme y darme cuenta que existo. Tanto la angustia como el miedo me pueden paralizar. La angustia de vivir es manejada por el poder político, en cada acto filicida que reafirma un estate quieto, un cállate o te desaparezco, un no te vistas provocativa porque te violo. La angustia de vivir en relación a los desastres naturales, como el sismo, es la puesta de un espejo que nos confronta a nosotras/os mismas/os, a la conciencia de nuestra existencia que puede ser efímera, pero también bella de ser vivida, pues es única; y que no es en lo individual sino en las relaciones con la humanidad (ejemplo: la angustia de finitud de nuestros seres queridos, que abre la posibilidad de existir sin ellos).

¿Será entonces que entre sismos y feminicidios vivimos entre la esperanza y la desesperanza? La solidaridad en el sismo nos rescata de la desesperanza, el silencio del feminicidio ¿nos lanza a la desesperanza? Cómo construir la esperanza descubriendo que estas situaciones límites de la vida son llamados de la vida para construirnos como seres de la esperanza en la lucha e impedir la deshumanización impuesta por la angustia que vivimos frente al poder de la Hidra Capitalista que nos quiere devorar.

Un texto escrito luego del sismo de 1985 de Emilio Viale, publicado en el periódico Universal, nos confronta con la realidad que vivimos en este nuevo sismo a 32 años del mismo 19 de septiembre y dice:

“¿Quién convocó a tanto muchacho, de dónde salió tanto voluntario, cómo fue que la sangre sobró en los hospitales, quién organizó las brigadas que dirigieron el tránsito de vehículos y de peatones por toda la zona afectada? No hubo ninguna convocatoria, no se hizo ningún llamado y todos acudieron.”

Y como lo señala Gustavo Esteva:

“Es nuestro desafío encauzar a la reconstrucción social y política la conciencia generalizada de la corrupción e incompetencia de arriba frente al compromiso amoroso, apto y creativo que nace abajo. Los desastres naturales son semillas de renovación política, que alientan una nueva esperanza en medio de la tragedia”.

Será que este sismo no ha movido sólo la tierra, sino a las personas, a las y los jóvenes, las conciencias, el sentimiento de colectividad que disfrazamos cotidianamente de individualismo, la esperanza puesta en encontrar a alguien más con vida, la solidaridad expresada en ayudar a quien lo necesita ¿será que podremos mirar, leer el mundo y comprenderlo de una manera distinta después de que nos tembló el suelo mexicano y el corazón? ¿será que una vez tomada la ciudad, no volveremos a soltarla? ¿será que el respeto que merece la madre tierra nos conducirá a dejar de explotarla? ¿será que después del 19S, realmente sentiremos distinto a Mara y los feminicidios, a Ayotzinapa y sus normalistas, a los pueblos ahora afectados por el sismo, e históricamente despojados por el capitalismo, a las y los desarrapados, a las y los indígenas, a los hambrientos, los asesinados por el narcotráfico, a las y los jóvenes y sus sueños, a las y los estudiantes…? ¿nos sentiremos y reconoceremos como parte de la naturaleza y la humanidad, para en ese sentido actuar siempre con amor y respeto? ¿juntaremos corazones ante la injusticia? ¿seguiremos formando esas cadenas humanas que nos muestran de manera gráfica que el camino es en colectivo?

Finalmente, podríamos decir, a manera de conclusión, lo que las y los zapatistas nos señalan, haciendo caminar su digna rabia, entendida como su capacidad nosotrica, organizando la resistencia, proponiendo y actuando para construir autonomías y destruir la Hidra Capitalista para que pueda realmente emerger otro mundo posible, otras subjetividades individuales y colectivas que digan sí a la esperanza en la lucha, no al silencio opresor:

“Porque la esperanza para el arriba es una mercancía, sí. Pero para el abajo es una lucha por una certeza. Vamos a conseguir lo que merecemos y necesitamos porque nos estamos organizando y estamos luchando para ello. Nuestro desafío no es la felicidad. Nuestro destino es luchar, luchar siempre, a todas horas, en todo momento, en todos los lugares. No importa que el viento no sea favorable. No importa que venga la tormenta”.

Indígenas-y-EZLN-eligen-a-‘Marichuy’-como-candidata-independiente-para-2018

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