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El derecho al aborto legal y los candidatos de la Ciudad

Sábado 23 de septiembre de 2017, por Juliana Cabrera, Partido Obrero

La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, autora del proyecto de ley que ha sido cajoneado en el Congreso durante los últimos 10 años, organizó un debate de candidatos de la Ciudad en la Facultad de Sociales.

 
Como suele suceder cuando se trata del derecho al aborto, la mayoría de las fuerzas políticas dejaron a sus principales candidatos fuera del debate, concurriendo con las referentes que acompañan el reclamo pero que no expresan el compromiso de quienes lideran las listas y finalmente imprimen la política que prima en el Congreso. El panel estuvo integrado por Aldana Martino (Unidad Porteña – Filmus y Recalde), Carla Carrizo (Evolución - Lousteau), Raquel Vivanco (1 País - Tombolini y Massa), Luis Zamora (AyL) y Marcelo Ramal por el FIT, quien explicó que participaba en su condición de primer candidato para poner de relieve el compromiso sin fisuras del Frente de Izquierda con esta lucha que forma parte de nuestro programa.
 
También estuvo presente en la jornada Vanina Biasi, delegada de la Comisión Interna No Docente de la Facultad, dirigente nacional de la organización de mujeres Plenario de Trabajadoras y candidata a diputada por el FIT. Biasi intervino para saludar el debate, manifestar la adhesión de la Comisión Interna, y destacó la importancia de que el último proyecto de ley presentado por la Campaña haya eliminado la figura de la Objeción de Conciencia, mal utilizada para bloquear abortos no punibles.
 
El debate
 
El primero en la ronda de oradores fue Zamora, que con una larga intervención volcó un solo concepto político de implicancias para el movimiento de lucha de las mujeres. Caracterizó el ascenso del movimiento de mujeres como un proceso “auto convocado” y surgido “en forma espontánea”. Es el desconocimiento de un recorrido de lucha y el papel que distintas organizaciones han jugado en todo el período previo. Es también un rechazo a la organización política en torno a un programa, única vía para trazar un rumbo de salida contra la opresión. A su turno, Ramal polemizó con esta idea y expuso un concepto contrario destacando la raíz histórica de la extraordinaria movilización del movimiento de mujeres en los últimos años: las mujeres que hoy abrazan los métodos de los trabajadores y van al paro y a la huelga. “Hay una raíz histórica que se remonta a la batalla de aquellas mujeres de la Internacional Socialista que dieron pasos extraordinarios en la lucha de la mujer y su organización junto a la clase obrera”.
 
Aldana Martino planteó que era un avance que Cristina dijera que “se siente interpelada por el feminismo”-dando cuenta de un movimiento en auge que “interpeló” de uno u otro modo a todo el país-, sin detenerse a explicar qué significa eso para quien busca tejer alianzas con el más rancio clericalismo pejotista y ha expresado siempre su hostilidad profunda al derecho al aborto legal. “Cristina tiene una posición pública” –se atajó Martino- “pero eso no quita que muchos referentes del espacio luchemos por esto”. Pero fue la propia Cristina -como jefa política de un movimiento que condujo y conduce con absoluto verticalismo- quien impuso una negativa sistemática y cerrada para que avance este derecho. Ramal recordó incluso las maniobras y acuerdos que armó el FPV con quienes hoy están en el gobierno, como cuando en 2014 Diana Conti y Patricia Bullrich actuaron concertadamente para vaciar de quorum las comisiones que debían tratar el proyecto de ley e impedir su tratamiento.
 
Ramal criticó el entrelazamiento de la Iglesia con el Estado que se fue reforzando con todos los gobiernos y que condujo, por ejemplo, a la aprobación de una ley de Educación Sexual armada para que prime la influencia reaccionaria de la Iglesia y los prejuicios más retrasados en las instituciones educativas. De este modo polemizó con la candidata del kirchnerismo, Aldana Martino, que sostuvo que bajo el gobierno de Cristina es “cuando más se avanzó en materia de derechos de las mujeres”, citando la aprobación de leyes como la ESI. Lo cierto es que la situación de las mujeres en nuestro país no se mide en función de leyes aprobadas, que no representaron un avance en la vida real de millones de mujeres y no impidieron que se agraven la precarización y la violencia que llevó a la irrupción del Ni Una Menos bajo el gobierno de Cristina Kirchner.
 
Ramal subrayó que la clandestinidad del aborto no sólo tiene efectos dramáticos en materia de la salud de las mujeres de la clase trabajadora y los sectores populares –el impacto clasista de la práctica clandestina para quienes no pueden acceder a una clínica privada- sino fundamentalmente como una herramienta de control y disciplinamiento social. “Como socialistas nos interesa destacar que en la privación del derecho al aborto está la coacción sobre la mujer que no puede decidir sobre sí misma y que está sometida a la tutela jurídica y estatal sobre su cuerpo. Esta coacción sobre la mujer como factor de opresión se proyecta sobre toda su condición social, y explica por qué la ilegalidad del aborto continúa siendo un pilar de un régimen social fundado en la opresión”.
 
A su turno Raquel Vivanco cuestionó los compromisos políticos de todos los bloques que impiden hacer avanzar el aborto legal, pero omitió decir que ella se candidatea en la lista de Massa, candidato a “reunificar el PJ” de los gobernadores que son campeones en oscurantismo contra las mujeres. Su fuerza política –Libres del Sur- la integra Barrios de Pie, un espacio político arrodillado frente al Papa. Ramal la interpeló abiertamente por la integración de Libres del Sur al gobierno ultra clerical de Urtubey en Salta (que impuso la educación religiosa obligatoria en las escuelas públicas) y el gobierno del derechista Alfredo Cornejo en Mendoza -cuestionamiento que Vivanco evadió respondiendo que el Partido Obrero no apoya la ley de paridad de género en el Congreso…
 
El debate de “la paridad de género” envalentonó a Carla Carrizo, que integró estos dos últimos años el interbloque Cambiemos por el radicalismo en el Congreso sin lograr que avance un ápice el proyecto de la Campaña por el aborto legal. Carrizo sostuvo que el cupo femenino (del 30%) se aprobó porque un grupo de diputadas “se rebelaron y amenazaron con no aprobar el presupuesto si no avanzaba lo del cupo”. Pero nada dijo respecto de que hoy las diputadas mujeres de su espacio –ella incluida- le votaron con las dos manos el presupuesto del ajuste a Macri -y ni se les ocurrió amenazar con condicionarlo a la votación del aborto legal. Su actitud contrasta radicalmente con el planteo que hizo nuestra diputada Soledad Sosa respecto de la ley de paridad, a la que desenmascaró como una maniobra tendiente a embellecer un régimen de opresión, sin dar ningún paso real por los derechos de las mujeres. Soledad planteó la necesidad de abordar el problema de las trabas cotidianas que impiden a las mujeres un mayor protagonismo político y social, y propuso un compromiso: que todos los firmantes de la ley de paridad se comprometan a tratar las licencias especiales y los derechos laborales para las mujeres, junto con el derecho al aborto legal. Ese compromiso fue rechazado, y con particular énfasis, por la propia Carrizo.
 
Al terminar la primer ronda de intervenciones Ramal fue interpelado sobre su actitud y la del PO frente a las votaciones en el Congreso, en alusión a nuestra crítica a diversos proyectos que bajo la pantalla de demandas populares, apuntan a regimentar un movimiento o simplemente simular una atención de los problemas a los que no se da respuesta. La pregunta fue una oportunidad que Ramal aprovechó para dar testimonio respecto de cómo un Partido Revolucionario actúa en el parlamento, dando apoyo a aquello que significa un avance real en algún tipo de derecho y desechando todo aquello que tiene forma de engaño o farsa.
 
Por su parte, Zamora coincidió con la crítica del Partido Obrero a la ley de paridad de género, cuestionando la pretensión de “institucionalizar” un movimiento de lucha y encauzarlo en términos capitalistas; una posición de principios que sin embargo se contradice con la construcción de un proyecto personal como el que impulsa AyL, que no hunde raíces en la intervención cotidiana en la lucha de clases.
 
Conclusiones
 
La lucha por el derecho al aborto legal en nuestro país cuenta con un recorrido altamente pedagógico. Hay un Estado capitalista y clerical, y hay un interés social y político en bloquear este derecho para las mujeres trabajadoras. Esto es lo que prima en un congreso dominado por los partidos de la burguesía que se postran ante el Vaticano a cambio del salvavidas de la contención social. La conquista del aborto legal no será fruto de la buena voluntad de un puñado de diputados “díscolos” ante los imperativos de sus mandantes políticos en esta materia. Será el fruto de una lucha independiente y contra ese Estado, dentro y fuera del parlamento.
 
Este viernes 29 de septiembre ganemos las calles junto al Plenario de Trabajadoras y el Partido Obrero, marchando de Plaza de Mayo a Congreso, en el marco del día de lucha por el derecho al aborto legal.
 
En octubre, votemos a Marcelo Ramal y el Frente de Izquierda para que la lucha por el aborto legal y las reivindicaciones de las mujeres trabajadoras cobren fuerza en el Congreso Nacional.

Ver en línea : http://argentina.indymedia.org/news...

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