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San Junipero: la disrupción y el artificio de la industria

Lunes 18 de septiembre de 2017, por ANRED - C (redaccion@anred.org)


El episodio de la serie “Black Mirror” ganó el premio Emmy como “mejor película para TV”. En una serie cuya principal característica es la oscuridad y la distopía, el capítulo que rompe con la fórmula establecida en la serie, termina siendo el reconocido. Un episodio optimista que resulta disruptivo en una serie pesimista. Una utopía que altera la distopía de la serie. En la entrega de premios, “San Junipero” también fue parte de una irrupción femenina en el país gobernado por un “bruto machista” quien, como era de esperarse, fue receptor de duras críticas durante la noche. Por Ramiro Giganti, para ANRed.

Una historia ambientada en la década más superficial de las últimas 5, los años 80’. Ambientada en una época donde todavía la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideraba a la homosexualidad como una enfermedad, mientras los Estados Unidos eran gobernados por el republicano Ronald Reagan, en un contexto de Guerra Fría, donde la superficialidad impuesta por la industria cultural era una de sus principales estrategias de comunicación para ganar la guerra. La fórmula de las canciones simples y superficiales contaminadas de sintetizadores, de los maquillajes y los peinados exuberantes.

En esa superficialidad irrumpe la oscuridad de Black Mirror, retomando ese post punk lavado y convertido en pop por el mercado. No por casualidad, además de la relación de su título y letra, la banda sonora (plagada de “hits” de los años 80) está encabezada por el single “Heaven is a place on earth” de Belinda Carlisle, quien a mediados de los años 70’ hizo sus primera experiencias en la escena punk de la costa oeste norteamericana (tocando la batería en el grupo “The Germs”, para luego formar “The Go-Gos”, que fue una de las primeras bandas exitosas “post punk” formada íntegramente por mujeres. Luego, como solista, ya devenida en una “artista pop” característica de los 80’ tendría su “hit”, que 30 años después volvería a sonar por ser banda de sonido de este capítulo, ambientado en 1987, el año del lanzamiento de aquella canción.

La superficialidad de la estética de los años 80’ se mezcla con los clichés de una historia romántica ambientada en ese contexto. Sin embargo, una relación homosexual rodeada de otros “misterios” genera confusión en ese contexto “superficial y conservador” y la certeza de estar realmente en los años 80’ y en una superficial ciudad costera, empieza a ser puesta en duda. Seguir comentando el capítulo sería “spoilear” a posibles lectores/as que aún no lo vieron pero esas dudas sobre lo que aparenta estar ocurriendo, es un elemento que se presenta en muchos episodios de esta serie. La disrupción radica en el optimismo de este episodio, que resulta ser una utopía en una serie distópica. Una disrupción con la oscuridad que a su vez representa gran parte del carácter disruptivo de la serie, al menos en los demás episodios.

A diferencia de la gran mayoría de los episodios de “Black Mirror”, donde el arte radica en la oscuridad, “San Junipero” no habla de un sistema opresor y totalitario basado en la radicalización de elementos del capitalismo actual: la distopía. “San Junipero” vuelve a la escena la utopía, que puede pecar de ingenua, donde la ciencia y el desarrollo de la tecnología es puesto al servicio de los protagonistas y la sociedad. Un enfoque que se contrapone al de otros episodio donde el desarrollo tecnológico se apropia de los individuos, poniendo en evidencia la alienación de sus protagonistas, y alertando sobre un futuro no tan alejado del presente. En “San Junipero” no hay un “gran hermano” observando, como ocurre en tantos otros episodios que convirtieron a la serie en una cita irresistible para todo amante de “1984”, la gran obra de George Orwell.

En las críticas a “San Junipero” por sus “cliches”, por su supuesta superficialidad en la trama, o por ese ideal de “amor romántico” tan cuestionado, radica su fortaleza. Si la oscuridad y el pesimismo se vuelven norma ¿cómo romper con la norma? Pero también resulta inevitable una nueva pregunta disruptiva: ¿es por ésto que la industria encarada en la poderosa Emmy eligió este capítulo como el distinguido o es la excusa para premiar a Black Mirror evitando premiar su oscuridad y crítica profunda al sistema en su totalidad?

Sea cual sea la respuesta, en la prisión que puede resultar la imposición de una cultura masificada por las industrias culturales hegemónicas, el ejercicio de buscar los elementos disruptivos tanto dentro como fuera de ella puede resultar un ejercicio interesante para esa imaginación tantas veces ausente.

Resulta también pertinente, y para retomar el pesimismo del resto de los capítulos de la serie y ser disruptivo con ésta nota, preguntar cuánto peso pueden tener las críticas a un gobierno disparadas desde una fiesta de gala, teniendo a millonarios como voceros, frente al sector de la clase trabajadora que hace un año, con su mezcla de bronca y frustración, fue seducida por las propuestas de este “bruto machista”, de quien nadie parece hacerse cargo mientras su brutalidad castiga a los sectores más oprimidos de este mundo. Pero esa pregunta ya fue protagonista y lo seguirá siendo en otras notas de éste medio.


Ver en línea : http://www.anred.org/spip.php?artic...

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