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Oaxaca: la geopolítica y el terremoto

Jueves 14 de septiembre de 2017, por Admin2

Tiempos duros le ha tocado vivir al pueblo de Oaxaca en la última semana. Primero fue la visita de Enrique Peña Nieto el día jueves 7 de septiembre para inaugurar el Centro Cultural y Centro de Convenciones, con motivo del XXIV Congreso del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE). No era un motivo menor, puesto que ahí se encontraban el Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo Villarreal y Valentín Diez Morodo, Presidente del COMCE, además de empresarios de compañías importantes de varias partes del país, nacionales e internacionales, así como embajadores y consejeros comerciales del cuerpo diplomático, secretarios del Gobierno Federal y el Director de negociaciones de comercio de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Peña Nieto recién había regresado de su gira por China, ahí se entrevistó con Yi Huiman, director del Banco de Industria y Comercio de China, y con los directivos del Grupo Alibaba, una de las grandes empresas de tecnología digital que a través de su plataforma digital conecta a vendedores de cualquier parte del mundo con distintos mercados. Hasta parece una metáfora pero no lo es, seguramente 40 ladrones se aprestan para llegar a México a saquear. Y es que Peña fue muy elocuente en su discurso: Especial interés para el Istmo con la carretera Salina Cruz y Coatzacoalcos, felicitaciones al gobierno estatal representado por el Gobernador Alejandro Murat, por “destrabar” los proyectos de energía eólica, además de aplaudir la presencia en ese evento, de Gerardo Gutiérrez Candiani, director de las Zonas Económicas Especiales.

Para poder ingresar a Oaxaca, el burdo presidente tuvo que enviar una avanzada de 1500 elementos de la Policía Federal y la Gendarmería para patrullar la ciudad, sumando a la Policía Estatal y Tránsito del Estado, y por si fuera poco, se tenían listos grupos de choque de la Confederación de Trabajadores de México (CTM). Los Guardias del Estado Mayor se encargarían de brindar la seguridad en su visita. Este despliegue tampoco era para menos, hay que recordar que el último presidente que arribó a la capital fue Felipe Calderón en febrero del 2011.

Es así que el día 7 de septiembre, la ciudad de Oaxaca amaneció sitiada, mientras que la Sección 22 lanzó un llamado a todos los profesores pertenecientes al sindicato, pobladores de barrios, colonias, a las comunidades y al pueblo en general, a manifestarse en repudio a la visita de Peña. De esta manera, cientos de personas salieron a las calles en marcha o instalando bloqueos, desatando fuertes confrontaciones con la policía, que con gases lacrimógenos y balas de goma, trataron de dispersar a los manifestantes en calles aledañas al Centro de Convenciones. Y hay que señalar que la indignación es organizada y comprensible, pues Peña Nieto es el responsable de diversas represiones desde que era Gobernador del Estado de México: ¡Atenco no se olvida! aún persiste en la memoria colectiva. Por supuesto la más reciente masacre en Nochixtlan el 19 de junio del 2016, y así como el asesinato de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, que este 26 de septiembre, cumplen tres años de desaparición forzada.

Los oaxaqueños no olvidan. No olvidan que él ha sido uno de los principales impulsores de las Reformas Estructurales, y que la Reforma Educativa o mejor dicho laboral, ha servido de pretexto para desarticular a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

Y los compañeros y compañeras ni bien se estaban recuperando de un día difícil, de las detenciones arbitrarias, los golpes, los gases, las balas de goma, un terremoto de 8.2 grados en la escala Richter les sorprendió a las 11 de la noche, dejando por saldo 76 muertos, más de 800 mil afectados y cuantiosos daños materiales.

Si bien es cierto que en la ciudad de Oaxaca los daños fueron menores, pudieron haber sido fatales, ante la negligencia y corrupción que impera en ese estado: según una investigación del periodista Rodrigo Islas Brito, esa noche la alarma sísmica no sonó: “Situación que se puede entender si se recuerda que en el mes de julio se hizo público que ante la deuda de más de 22 millones de pesos dejada por el anterior gobernador oaxaqueño Gabino Cué, cuya administración ha sido señalada desde el año pasado, como la responsable de un probable quebranto al erario de treinta mil millones de pesos, el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES) dejó de prestar sus servicios de mantenimiento del Sistema de Alerta Sísmico de Oaxaca (SASO), desde el 1 de enero pasado”

Lo peor sucedió en el Istmo de Tehuantepec, localidades como Matías Romero, Juchitán, San Dionisio del Mar, San Mateo del Mar, Ixhuatan, Guevea de Humboldt, Ixtaltepec, Ixtepec y Huamelula, por mencionar algunas de las 41 comunidades afectadas, presentan afectaciones en viviendas, hospitales y edificios públicos, quedándose sin el suministro de agua potable, energía eléctrica, teléfono e internet, y lo más grave, decenas de pérdidas humanas. Duele el corazón, pero es de suma importancia que ante esta tragedia, no dejemos de observar el contexto geopolítico de la región del Istmo. Como recordarán, es ahí donde desde hace una década se han instalado grandes parques eólicos para la generación de energía eléctrica de autoabastecimiento, es decir, que empresas como Bimbo, Coca cola, pueden generar su propia energía, pero también pueden venderla a la CFE. Muchos de los contratos firmados han sido bajo el engaño y la represión, mintiendo a los propietarios de la tierra para que renten sus terrenos por 30 años y sus renovaciones que pueden ser hasta de 60 años.

En esta región se ha dado una férrea defensa por el territorio, y ahí se encuentra la Ciudad de Juchitán, a donde Peña Nieto y Murat fueron a tomarse la foto después del terremoto, y hacer lo que no habían podido un día anterior, y durante años: ingresar a la zona acompañados de los secretarios de Gobernación, (Segob), Miguel Ángel Osorio Chong, de Educación Pública (SEP), Aurelio Nuño; de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Rosario Robles; y el coordinador de Protección Civil, Luis Felipe Puente.

Y así, en las profundidades de los engranajes políticos y aprovechando la desgracia de miles de pobladores, el desconcierto y la necesidad de ayuda, enviaron rápidamente tres primeros aviones de la Fuerza Aérea Mexicana (“Hércules” C-130, “Spartan” C-227J y “Casa” C-295M), con Ayuda humanitaria, según dijeron; sin embargo me pregunto, ¿por qué lo que no habían podido hacer durante años, lo lograron el 7 de septiembre? Hagamos memoria, en el 2016, en Salina Cruz la policía no pudo desalojar los plantones que mantenían los profesores y organizaciones sociales en protesta por la Reforma Educativa, lo cual desató un fuerte enfrentamiento, ya luego seguiría Nochixtlan y la Ciudad de Oaxaca, que dejó un saldo de 11 muertos y centenares de heridos, pero no pasaron.

Ahora bajo el Plan DNIII que posiciona al ejército en casos de desastre, han ingresado miles de militares al Istmo, considerado una zona geopolíticamente estratégica. Y aquí es donde queremos poner especial atención. Revisando un texto de Alejandro Frenkel y Lucas Magliola llamado Defensa, Fuerzas Armadas y desastres naturales: ¿cooperación o militarización?, nos dicen que los desastres naturales comienzan a ganar protagonismo en las agendas de defensa de los países latinoamericanos, dando lugar a iniciativas centradas en la intervención y la respuesta a posteriori de los hechos, donde las Fuerzas Armadas comienzan a ocupar un rol cada vez más preponderante y a quienes los Estados, usando una careta de agenda positiva de cooperación, les permiten mantener sus niveles de influencia y presencia en la región y, al mismo tiempo, esquivar los cuestionamientos. En este sentido, la asistencia humanitaria es concebida como un medio para paliar las consecuencias de los desastres, interviniendo en el terreno una vez ocurrido el evento, otorgándoles mayores roles y responsabilidades, sin tener en cuenta los riesgos de la militarización de tales iniciativas.

De esta manera, monitoreando las noticias, nos encontramos con una nota de la redacción del portal de internet Oaxaca Media donde se informa que más de mil 800 elementos del Ejército Mexicano se encuentran distribuidos en la región del Istmo, mientras que el Gobernador priista Murat, declara que ellos se encargarán de las tareas de captación y entrega de apoyos provenientes de distintas dependencia del estado y organizaciones civiles y que cualquier tema de movimientos de alimentos, es a través de las fuerzas armadas; “no hay otra instancia autorizada para poder surtir cualquier tipo de alimentos”. Todo esto justificado bajo el argumento de evitar que las despensas puedan ser utilizadas como botín político. No pudieron haber encontrado mejor pretexto que ese, primero alientan estas prácticas, luego militarizan. Pero ya lo había advertido la Asamblea de Pueblos del Istmo en Juchitán, la presidenta municipal, Gloria Sánchez, cercana al PRD e interlocutora con las empresas de energía eólica, está condicionando la entrega de despensas y apoyos, mientras que la presidenta municipal de San Dionisio del Mar, Teresita Luis Ojeda, que ha contribuido a la ruptura del tejido comunitario para abrir paso a los proyectos de generación de electricidad en esa comunidad “distribuyó entre sus seguidores el apoyo que arribó en un helicóptero a la población”, así como se han registrado “distribuciones nocturnas de despensas y un manejo discrecional de las mismas por parte de la alcaldesa”, denunció la Asamblea de San Dionisio del Mar. Otros corruptos políticos hacen los propio, Eviel Pérez Magaña, subsecretario en Sedesol, entrega despensas con su logo, mientras que Samuel Gurrión Matías, oferta los apoyos a través de su organización “Una mano amiga”.

Y de esta manera, bajo la careta de ayuda humanitaria el ejército toma el control de la situación, afortunadamente las denuncias públicas en las redes sociales se hacen presentes: “el ejército está decomisando la ayuda que llega, los llevan a almacenes de la Presidenta y el DIF, quienes se están quedando con todo. La ayuda que llegó a San Mateo desde Xalapa fue confiscada por militares, en el caso de San Mateo el apoyo se entregó, luego se vio un video. Pero en el caso de Juchitán que está con grandes problemas de distribución, el ejército no tiene la capacidad para entregar a todos. Es que especialmente en Juchitán hay una crisis terrible porque los políticos están acaparando y condicionando el apoyo, especialmente el DIF que está controlado por priistas”.

Priistas que siempre han apoyado a las empresas eólicas. Afortunadamente un comunicado de la Preparatoria José Martí de San Francisco Ixhuatan nos exhorta: “A nuestros paisanos y paisanas para que hagamos los rituales necesarios para que el espíritu vuelva a nosotros y nos mantengamos de pie. La reconstrucción de nuestro pueblo no depende de dádivas, sino del trabajo diario; no dependan de ayudas porque ahora, esas ayudas pueden venir de las eólicas, mineras o transnacionales que acechan nuestro territorio y valiéndose de ello quieran ganarse nuestra confianza y robar los bienes que por siglos hemos cuidado… La temporada electoral está muy cerca y se preparan las pasarelas de candidaturas, por lo que no dudamos que la desgracia sea un buen trampolín para lanzarse. A los políticos y religiones, les pedimos que no lucren con el dolor, la impotencia, el shock de nuestros paisanos y paisanas.”

Es así que con la militarización del Istmo de Tehuantepec disfrazado de ayuda humanitaria, en los hechos lo que buscan es el control del territorio y el control de la población, ya que ahí es donde se de debaten grandes intereses monetarios desde que la Reforma Energética modificó artículos claves de la Constitución para que empresas extranjeras generen electricidad, en detrimento de la soberanía energética. Con la militarización del Istmo de Tehuantepec disfrazado de ayuda humanitaria lo que buscan es eliminar la capacidad de agencia para tomar decisiones y organizarse de manera autogestionada y autónoma, en colectividad como lo están haciendo la gente. No, eso no les gusta al Estado, y nos dicen: ustedes no salgan de su casa, vean la televisión que nosotros le mantendremos informados, no se preocupe, todo lo que ustedes recolecten lo entregará el ejército, no, no se organice, no se organice.

Pero lo que no han entendido es que la comunalidad y la organización es propia de Oaxaca, parte de raíces profundas. Un ejemplo es la Sección 22 que pone a disposición su estructura organizativa para realizar brigadas de apoyo, y esa organización, su capaciad de respuesta, de movilizacion, es lo que no le gusta al Estado, por eso busca desmembrarla, aplastarla.

Y así, en estos días difíciles, organizaciones sociales, colectivos, ciudadanos de a pie, se han unido en colectas de víveres, han viajado horas para apoyar a las comunidades afectadas por el terremoto, pero aún falta mucha, mucha solidaridad y la etapa de reconstrucción apenas empieza, y así como miramos el contexto también puede ser terreno fértil la angustia, la desesperanza de perder lo que por años les ha costado tanto construir: sus casas y sobre todo perder a sus familiares, quedarse sin nada… esto puede ser aprovechado por las empresas españolas y alemanas que codician este territorio.

Pero fortaleciendo la capacidad de agencia donde pasamos a ser sujetos de decisiones propias, los jóvenes de la prepa de Ixhuatan nuevamente nos marcan el camino: “Es nuestra intención no seguir promoviendo la dependencia y mendicidad, sino que las familias se sientan con el valor, el poder y el coraje de renacer. Remarcamos que los capitalistas representados por los gobiernos federal y estatal utilizan a las autoridades municipales en estos acontecimientos para implementar sus planes y proyectos usando la incertidumbre de la población, por lo que hacemos la advertencia reiterada a no depender de los apoyos externos para no dejar entrar a ninguna transnacional que formará parte de las Zonas Económicas Especiales. Urge que las comunidades se reúnan y se organicen para que internamente hagan frente a la adversidad, sería lamentable que las comunidades pierdan fuerza organizativa y con ello el cuidado y la defensa del territorio”.

Es cierto, ese día jueves cuando me enteré de la gravedad del terremoto, mi corazón solo sabía que si mis compañeros estaban vivos, estarían organizándose desde la comunalidad y resistiendo, y afortunadamente, así lo están.

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