Publicado en línea el Martes 26 de octubre de 2021, por Caty R

La persecución y criminalización en España del presidente de la República saharaui (RASD) fue intensa, extensa y despiadada, durante muchos días, y aún continúa, atizada implacablemente por Marruecos y sus acólitos, entre los que destaca los medios de comunicación más reaccionarios y cavernícolas. El objetivo no era (solo) el presidente saharaui, sino –como terminó confesando el propio Gobierno marroquí– la posición de España y Europa sobre el Sáhara Occidental. Era de esperar: ya lo había hecho antes con Suecia (asunto IKEA), Alemania, o Argelia. La persecución alauita aún prosigue, ahora contra la exministra González Laya, funcionarios del Ministerios de Asuntos Exteriores y de otros departamentos de la Administración o contra miembros del Gobierno español. El objetivo no es solo el mencionado dirigente saharaui e intentar desacreditar y hacer descarrilar la lucha del pueblo saharaui, sino también acosar y descabalgar al Gobierno PSOE-UP.[1]

Cada vez que se publica algo que incomoda al Majzén marroquí, éste lanza sus pateras (su flota naval y sus propios súbditos) contra las costas y ciudades españolas (Ceuta, Melilla, Perejil, Andalucía o Canarias), el mismo método empleado en la tristemente célebre Marcha Verde.[2]

De nuevo ese mismo alboroto periodístico y de cierta clase política se ha vuelto a producir al conocerse, el 29 de septiembre de 2021, las dos últimas sentencias del Tribunal General de la Unión Europea (TUE) sobre los acuerdos UE-Marruecos[3] , asunto sobre el cual incluso ciudadanos particulares interpelamos en su momento a la Comisión Europea.[4]

Y es que España sigue siendo la potencia administradora de derecho del Sáhara Occidental[5] , nuestra Provincia 53[6] , como recordaba, en una interesante entrevista, el jurista y fiscal anticorrupción Felipe Briones, que es además secretario general de la Asociación Internacional de Juristas por el Sáhara (IAJUWS), por sus siglas en inglés)[7] .

Nuestro país, y en especial sus gobernantes, tiene una enorme deuda pendiente con el pueblo saharaui, pero también con el pueblo español y con la comunidad internacional. Los gobernantes y los políticos españoles tienen mucho que decir y que hacer para saldar esa deuda, reparar parte del daño y el sufrimiento ocasionados y contribuir a solucionar, de una vez por todas, la situación en que dejamos a ese pueblo hermano[8] que habla nuestro idioma y que incluso fue provincia española, con ciudadanos que tenían DNI español, como lo tiene actualmente el propio presidente saharaui, Brahim Ghali. La descolonización del Sáhara Occidental es un grave asunto pendiente de nuestra Transición a la democracia, que no podrá considerarse concluida en tanto no se restituya a los saharauis el primero de sus derechos, su inalienable derecho a la autodeterminación.

La entrega

La entrega de ese pueblo y su territorio a Marruecos (y Mauritania) mediante los Acuerdos Tripartitos de Madrid fue ilegal e ilegítima. Ilegal, porque España no podía transferir la soberanía del Sáhara Occidental ni otorgar a ninguno de los firmantes de los Acuerdos de Madrid, de 1975, el estatus de potencia administradora, estatus que España no podía transferir unilateralmente (y mucho menos una soberanía que España no tenía), como dejó bien claro la Resolución S/2002/161 del Departamento Jurídico de Naciones Unidas.[9] E ilegítima, porque no se consultó, no se preguntó a su población. Los habitantes y genuinos dueños de ese territorio no autónomo jamás participaron ni refrendaron esos acuerdos ilegales, como dejó escrito el catedrático de Derecho Internacional y magistrado del Tribunal Constitucional, Julio González Campos, en su artículo ‘Los acuerdos nulos de Madrid’, publicado en el diario El País en 1977[10] . Y, en cualquier caso, esos acuerdos quedaron invalidados de facto tras la retirada de Mauritania y la subsiguiente extensión de la ocupación marroquí, como señaló el entonces miembro de la Secretaría de Relaciones Internacionales del PSOE, Emilio Menéndez del Valle en 1979[11] .

De manera que ahora que se habla tanto de Memoria Histórica y Memoria Democrática, de reconocer el daño causado y de reparar los crímenes del franquismo, debe quedar bien claro que lo que se hizo con el Sáhara y sus habitantes es un crimen más del último Gobierno de la dictadura y primero de la monarquía. El primer acto oficial que perpetró nuestro rey felón, Juan Carlos I, en connivencia con los intereses de Estados Unidos de América, fue entregar al pueblo saharaui atado de pies y manos a su peor enemigo y humillar y desprestigiar al Ejército español.[12]

Así pues, Memoria histórica y Sáhara Occidental están íntimamente vinculados, son inseparables.[13] La actitud de intentar hacer oídos sordos al clamor del pueblo saharaui y mirar hacia otro lado[14] , hoy, en pleno siglo XXI, es incalificable desde cualquier perspectiva.

“(…) responsabilidad con la memoria y con el futuro. Y porque somos conscientes, lo hemos de reflejar a la hora de informar y narrar lo que acontece. No podemos permitir que un silencio informativo arroje más olvido sobre este pueblo”. (Manifiesto: Somos conscientes. Informar del Sáhara Occidental, 25/02/2021).

[15]

Han transcurrido ya 46 años de aquellos nefastos acuerdos (más que la dictadura franquista), la propia población española consciente y solidaria está indignada y avergonzada, y el conflicto sigue sin haber sido resuelto como debe serlo, dando la voz a la población autóctona del Territorio y permitiendo que elija su camino, como han hecho todos los pueblos que se han liberado del yugo colonial. Sáhara Occidental es la excepción, la única colonia que aún queda en África. Un caso inédito en la historia de la ONU, como argumentó el profesor estadounidense de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Stephen Zunes, ante el Comité de Descolonización de Naciones Unidas [16] . Ni siquiera la colonia portuguesa de Timor Oriental tuvo un destino peor que el de nuestra ex colonia africana.[17] [Nota, Zunes, Truthout y otros].

Escenificación del engaño y la traición: el amigo americano[18]

Bajo su apariencia pacífica, la Marcha Verde fue una agresión en toda regla, denunciada por el Consejo de Seguridad de la ONU. Lo dijo el propio Hassan II, años después, a la prensa francesa: “fue un chantaje horrible”[19] . Una gran escenificación, preparada con meses de antelación con cobertura de Estados Unidos. Se diseñó y preparó en un gabinete de ‘expertos’ en Gran Bretaña, con financiación de Arabia Saudita[20] (ese régimen que en 2018 descuartizó y desapareció a Jamal Khashoggi, el periodista del Washington Post), Kuwait[21] y asesoramiento de Estados Unidos e Israel (que también intervendrían después en la construcción del Muro de la Vergüenza de más de 2.700 kilómetros que divide territorio y habitantes del Sáhara Occidental de norte a sur. Estados Unidos, con la tecnología de detección de Northrop Corporation). De ese horrible chantaje se ha valido el impresentable expresidente estadounidense Donald Trump, en los estertores de su presidencia, para intentar dar apariencia de legalidad a la ilegal anexión criminal del Sáhara Occidental por Marruecos.[22]

El Alto Estado Mayor estaba al corriente. El secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, avisó a Hassan II, con varias semanas de antelación, de que el dispositivo estaba listo, que la marcha podía emprenderse. El 21 de agosto de 1975 Kissinger se hallaba en Jerusalén cuando recibió la confirmación de que todo estaba preparado. O sea, casi dos meses antes de que el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya (TIJ) se pronunciara sobre la reivindicación marroquí y mauritana –desestimando ambas–, el secretario de Estado norteamericano cerró la entrega del Sáhara a Marruecos con un telegrama remitido a Rabat desde la embajada de Estados Unidos en Beirut, que decía textualmente: “Laissa podrá andar perfectamente dentro de dos meses. Él la ayudará en todo”. Laissa era el nombre en clave de la Marcha Blanca que se había estado preparando y que dos meses después lanzaría Hassan II con el nombre de Marcha Verde. Él era Estados Unidos. Nunca se ha desmentido ese telegrama, que dio la vuelta al mundo y que ha quedado registrado por doquier, aunque ahora lo estén desapareciendo de internet (un trabajo silencioso y constante de los servicios de inteligencia).[23]

El régimen alauita, por sí mismo, no hubiera podido llevar a cabo esa operación sin el asesoramiento, los apoyos y la financiación de terceros[24] . Hassan II engañó a su pueblo. Apenas dos horas después de hacerse público el dictamen del TIJ –que el propio Marruecos, presionado por los franceses, había pedido, paralizando con ello el referéndum que la ONU exigía y que España preparaba–, Hassan enardeció a sus súbditos diciéndoles que el TIJ les había dado la razón y que ya solo tenían que “recuperar” su Sáhara. Ese dictamen del TIJ afirmaba todo lo contrario: negaba que existiera vínculo alguno de soberanía de Marruecos y/o Mauritania sobre el territorio del Sáhara Occidental. También días antes se había hecho público el informe de la Misión de la ONU que había visitado el Territorio, en mayo de 1975, y que había constatado la abrumadora representatividad del Frente Polisario y el anhelo de libertad e independencia de la población autóctona del Territorio.

El monarca alauita hizo un aprovechamiento abyecto de la situación política en España, con el dictador agonizante y un Gobierno al pairo, que estaba deseando quitarse el problema de encima como fuera. Incluso se sospecha que se pagaron suculentos sobornos a más de una veintena de personalidades españolas, ministros incluidos[25] .

“Presionado por dos intentos de golpe de Estado y violentos disturbios sociales, Hassan II distrajo la atención de su pueblo y de su ejército hacia el Sáhara Español. En 1974 diseñó un movimiento ficticio de liberación del territorio. La organización recibió el nombre de Frente de Liberación y Unidad (FLU) y le sirvió para encubrir ataques de sus fuerzas armadas contra puestos militares (españoles) y atentados terroristas en El Aaiún. Entre sus víctimas figuran varios niños”. (Tomás Bárbulo).[26]

A la Marcha, que en los preparativos se llamaba blanca, después se le puso lo de verde’ para camuflarla y llevarla a cabo bajo el color del islam. No olvidemos que en las primeras filas ondeaba una gran bandera de Estados Unidos. Juan Carlos de Borbón, entonces jefe de Estado en funciones, pisó unas horas El Aaiún, la capital, aparentó dar ánimos (¿?) a los militares y dijo que España cumpliría sus obligaciones internacionales y defendería a la población civil (¿?) saharaui. Todos creímos que era cierto. Pero nos engañó, era falso, como quedó demostrado y sigue demostrándose hoy con el comportamiento del rey felón. Si Fernando VII, ¡El Deseado!, vendió al pueblo español, su descendiente, Juan Carlos de Borbón vendió al pueblo saharaui para ceñir la corona. Fue el primer acto indigno que perpetró el nuevo rey felón: ¡Memoria histórica e infamia política!

Los ministros del Gobierno español, débil y pusilánime, iban y venían de Madrid al palacio del monarca alauita, con sus cuitas y mensajes. Sobre algunos de ellos, caso de José Solís Ruiz, ministro y secretario general del Movimiento, recaían algo más que sospechas de ser colaboradores de Hassan II y de llevar la gestión de sus inversiones en España.

El ministro de Presidencia, Antonio Carro Martínez, escribió de su puño y letra lo que el propio Hassan II le iba dictando, un humillante papel de escribiente y comediante de farándula, totalmente al margen de la ONU:

“Carro Martínez (Presidencia) llegó a hacer ante Hassan la más indigna bajada de pantalones que se recuerde en un servidor público: dejarse someter al escribir al dictado de Hassan una carta en la que el gobierno español mendigaba que parase la Marcha Verde aceptando todas las exigencias marroquíes. En aquella carta, que Hassan se dirigió a sí mismo –“… ruego a V. M. tenga a bien considerar la terminación de la Marcha Verde, con el restablecimiento del statu quo anterior, habida cuenta de que de hecho ya ha obtenido sus objetivos”–, el gobierno español claudicaba de manera indigna, saliendo del territorio saharaui sin negociación alguna y de la forma más vergonzosa y humillante que se recuerde”. (Jesús Palacios).[27]

La amenaza de la Marcha sirvió para disfrazar y justificar la negociación de los Acuerdos Tripartitos. Y cuando estos estuvieron amañados las mesnadas de marchantes marroquíes se volvieron a su casa. ¡Misión cumplida! Ahora, a Madrid, a firmar lo dictado por Hassan II.[28]

Pero también se ha ocultado algo muy importante: mientras los marchantes civiles traspasaban la frontera noroeste del Sáhara entonces español por un punto que se llama Tah y se adentraban unos kilómetros en territorio español, con la presencia y atención de la prensa y las cámaras de televisión de todo el mundo puesta en ese punto, ya una semana antes las tropas marroquíes, pertrechadas con tanques y blindados, habían penetrado en el Territorio cientos de kilómetros más al este, allí sin prensa extranjera ni cámaras de televisión, y combatían a sangre y fuego a los guerrilleros del Frente Polisario. España había abandonado esos lugares, dejando solos a los saharauis, a los que debía (y debe, todavía hoy) proteger.

La prensa no dijo nada de esto. Los documentos, hoy, siguen siendo secretos, inaccesibles a la población española. Con la Marcha Verde se representaba así una burda comedia, si no fuera porque significó el inicio de una inenarrable tragedia para el pueblo saharaui –supuestamente protegido por España–, una guerra de 16 años, con miles de víctimas, reavivada e impuesta nuevamente por el ocupante en noviembre de 2020, y de la que tampoco informan la mayoría de los medios de comunicación, ni en España ni en Marruecos.

El denominado Acuerdo de Madrid (firmado el 14 de noviembre de 1975 ¡en el Palacio de La Zarzuela…!) fue un engaño monumental, puro teatro[29] . Todo estaba previsto y planificado de antemano. Los gobernantes estaban al corriente, no así el pueblo español, ya que –aparte de la desinformación y manipulación de la dictadura franquista– el Sáhara era “materia reservada”, hubo una censura total durante años. Y cuando finalmente se abrió la mano a la prensa ya era demasiado tarde. Nos engañaron a todos. Y aún hoy, todos los documentos relativos al Sáhara siguen siendo secreto. Pudimos enteramos más por los medios extranjeros que por los españoles[30] , algo impropio hoy de un país avanzado y una sociedad democrática.[31]

Y en esa gran estafa tuvo mucho que ver el Alto Estado Mayor, como han dejado escrito para la Historia autores como José Luis Rodríguez Jiménez, Tomás Bárbulo, Pablo-Ignacio de Dalmases, Joaquín Portillo o el coronel José Ramón Diego Aguirre (Guerra en el Sáhara)

[32]

, uno de los mejores conocedores de los entresijos de aquellos años, desde su privilegiada atalaya, su puesto oficial de jefe de los Servicios de Información del Sáhara.

José Ramón Diego Aguirre dedicó buena parte de su vida a relatar la historia del pueblo saharaui, la invasión marroquí, cómo se cocieron los Acuerdos Tripartitos, la lucha del Frente Polisario, la guerra contra Marruecos y Mauritania…, en fin, varios libros que no tienen desperdicio y que deberían ser traducidos a otros idiomas, ser leídos por nuestros políticos y estudiados en nuestras universidades[33] . Se ha escrito mucho sobre el tema, la bibliografía es simplemente inabarcable[34] , aunque traten de ningunearla. Pero las obras de Diego Aguirre[35] , por su conocimiento de la materia, creo que son difícilmente superables, al menos mientras sigamos sin tener acceso a los documentos oficiales de la época y, aun así, siempre y cuando los expedientes no hayan sido previa y concienzudamente limpiados. No seamos ingenuos…

Nos hicieron creer todo aquel teatro de la marcha verde y los acuerdos de Madrid, cuando la realidad era que todo estaba amañado de antemano, tanto por parte de Estado Unidos (Henry Kissinger, Gerald Ford)[36] como por Hassan II y los gobernantes españoles. El pueblo español debe conocer, tiene derecho a (como señala la Constitución Española), y obligación de, conocer la verdad de esta terrible y trágica estafa.

En su día, los Acuerdos Tripartitos fueron una infamia y una felonía; hoy, la infamia la perpetran quienes callan y otorgan[37] . Algunos dicen que los españoles tenemos un sentimiento de culpa por aquella atrocidad[38] . Lo que tenemos, creo yo, es una auténtica indignación y un enorme deseo de que se devuelva a los saharauis lo que se les ha robado, su voz y su tierra.[39]

La responsabilidad del abandono del pueblo saharaui

Atribuir presuntas responsabilidades no es función de quien escribe estas líneas, sino de los tribunales de justicia. Pero es evidente que la primera responsabilidad (¡Memoria Histórica!) recae sobre el último gobierno de la dictadura franquista, encabezado por el tenebroso represor Carlos Arias Navarro, presidente del Gobierno y exdirector de la temida Dirección General de Seguridad, la DGS, ubicada en la Puerta del Sol de Madrid y sede de la ominosa Brigada Político-Social, directamente vinculada con el Tribunal de Orden Público, el TOP, y sus consejos de guerra.[40]

Pero dicho esto, también tiene su enorme cuota de responsabilidad el primer Gobierno socialista. Pues es de sobra conocido que el entonces presidente Felipe González, en su condición de dirigente del PSOE, asumió como propia, y también de su partido, la legítima lucha del pueblo saharaui y su vanguardia, el Frente Polisario; y después, no sólo se desvinculó de esa causa justa, sino que la traicionó burdamente[41] . Todavía no ha explicado a los españoles su comportamiento y su giro de 180 grados. Y puede que se lleve la verdad a la tumba. No se le aprecia interés alguno por sincerarse en algún momento. Al contrario, en lo que respecta al Sáhara y la causa saharaui (y no sólo), no ha hecho sino mentir, conscientemente, a sabiendas[42] . No sabemos cómo se puede llevar eso, ni qué imperiosas razones le llevan a mentir con tanta frialdad y cinismo, y a imponer la ley del silencio (“encapsular el tema del Sáhara”)[43] . Desconocemos si trató el tema del Sáhara con François Mitterrand (ambos mandatarios celebraron un encuentro en el palacio de La Granja, en 1983), entonces presidente de la República Francesa (quien afirmaba tratar el conflicto del Sáhara Occidental en todas partes), cuando España tenía problemas para sumarse a la llamada Comunidad Económica Europea (CEE) y demandaba la extradición de etarras por Francia.[44]

Lo que sí se sabe –gracias a Wikileaks y los documentos de la CIA desclasificados en Estados Unidos– es que la causa saharaui fue moneda de cambio para que Washington apoyara la monarquía de Juan Carlos de Borbón y no otras posibles opciones. O sea, moneda de cambio de un territorio protegido, que no nos pertenecía, y de un pueblo al que no se le consultó ni se le ha consultado para nada, pero que sistemáticamente viene reclamando su derecho inalienable a la libertad e independencia.https://www.fronterad.com/memoria-h... [45]

Como hemos podido constatar durante años y también muy recientemente, las presuntas promesas de Marruecos se han estado olvidando sistemáticamente y hoy el Majzén nos chantajea con la inmigración ilegal, las pateras, la droga y el terrorismo[46] .

Marruecos es el mayor exportador de cannabis a Europa, pasando por España; por no hablar del terrorismo, asunto del que podría tener algo que decir el polémico comisario Villarejo, siguiendo la pista de los atentados perpetrados en Madrid, Barcelona, Cambrils…, generalmente por marroquíes.

“La llegada de migrantes a las islas [Canarias], donde desde enero pasado ya han desembarcado más de 11.000 personas [además de otras tantas en la invasión de Ceuta y Melilla], hace meses que ha más que duplicado las cifras del año pasado, pero la actividad se ha intensificado en las últimas semanas. (…) Va en aumento, y los lugares de partida de las embarcaciones (como Marruecos, Mauritania o el Sahara Occidental) continúan recibiendo miles de personas esperando su oportunidad para cruzar el Atlántico”. (El País, 27/09/2021, p. 18).

Y es que, una vez que te sometes al chantaje, estás pillado, y te seguirán chantajeando toda la vida, a los españoles, a Europa y a la opinión mundial, como pudimos verificar en mayo de 2021 con la invasión de Ceuta por más de diez mil súbditos marroquíes, incluidos mujeres, niños y bebés, lo que habla por sí solo del tipo de régimen que gobierna Marruecos, carente de cualquier escrúpulo no solo con los saharauis, sino también con su propia población.

Cuando Felipe González (FG), el joven, todavía no había tocado poder, en la capital de España había manifestaciones multitudinarias de apoyo al pueblo saharaui con cientos de banderas de la República Saharaui (RASD). Todo eso cambió en cuanto consiguió la presidencia del Gobierno. El pueblo saharaui lo sintió horrores, fue una puñalada inconcebible. Mariem Hassan dedicó una cantata a la traición de Felipe González, que tituló Shouka (La espina)[47] .

A uno se le hiela la sangre al escuchar esa pieza musical con la voz de FG arengando a los refugiados saharauis en los campamentos de Tinduf y la dolorida contestación y reproche, párrafo a párrafo, de la mujer saharaui engañada y traicionada, la ira contenida de todo un pueblo vendido, traicionado, abandonado a su peor enemigo… Después, FG se dedicaría a cosas más importantes que la solidaridad con los pueblos subyugados: consejos de administración de empresas multinacionales, cultivo de buenas amistades y cosas así; o a viajar por Latinoamérica asesorando a determinados gobiernos para que no reconozcan la República Árabe Saharaui Democrática[48] .

Aunque no disponemos de fuentes verificables, puede intuirse que hay directrices muy claras y concretas para eso, para silenciar y encapsular el Sáhara[49] , para dar jabón a “un régimen reaccionario”[50] , tal como el propio FG dijo en los campos de refugiados saharauis en Tinduf el 14 de noviembre de 1976 –primer aniversario de la firma de los infaustos Acuerdos Tripartitos– y como rememora Mariem Hassan en la desgarrada cantata antes citada.

“Hacía sólo un mes que el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya había rechazado las pretensiones anexionistas de Nuakchot y Rabat y reafirmado que, en virtud de la Resolución 1.514 (XV) de 1960 de las Naciones Unidas, el pueblo saharaui tenía derecho a la autodeterminación. Además, en diciembre de 1965 la Asamblea General de la ONU había aprobado su primera resolución sobre este territorio (la 2.072), que instaba a España a ‘adoptar inmediatamente todas las medidas necesarias para la descolonización del territorio’”. (Mario Amorós).[51]

FG y el resto del lobby promarroquí español hacen seguidismo –aunque edulcorado y disimulado– de los gobernantes de Francia[52] , cuna de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Francia, que no quiere ninguna sombra española en su área de influencia [53] . Resulta chocante que nuestro vecino del norte haya tenido que asumir la libertad e independencia de sus colonias africanas –recordemos La batalla de Argel– y niegue lo mismo a España y al pueblo saharaui, la última colonia en África… Convendría recordárselo a los franceses.

No es una mera casualidad que Valery Gisgard d’Estaign, Jacques Chirac y otros altos dirigentes franceses se pasearan por Marruecos como por su casa; o que el corrupto y reiteradamente condenado expresidente Nicolas Sarkozy acuda a actos ilegales organizados por el ocupante en la ciudad ocupada de Dajla (el Foro Crans Montana)[54] … igual que acude a los actos del Partido Popular. El actual presidente francés, Emmanuel Macron, dijo recientemente en Argel que la colonización había sido un crimen contra la Humanidad, pero sin embargo sigue dando cobertura a la anexión marroquí del Sáhara Occidental[55] .

El propio secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, no se mordió la lengua para hablar del Sáhara ocupado, lo que le valió una feroz campaña de desprestigio por parte del ocupante marroquí[56] , contra él, contra la MINURSO y contra la ONU, cuyo Consejo de Seguridad sigue dando muestras de incoherencia e ineficacia, y perdiendo credibilidad, ante el pueblo saharaui y ante el mundo.

El conflicto del Sáhara, causa de tensión permanente

La política española está muy condicionada por los consejeros del Majzén, como reconocen los propios funcionarios de Exteriores y del Centro Nacional de Inteligencia (CNI, Jorge Dezcallar, ex embajador en Rabat): inmigración ilegal, pateras, droga y terrorismo. Incluso en el caso de Francia, el gobierno marroquí estuvo un año entero negando colaboración a los franceses en la prevención del terrorismo, hasta que la París cedió a sus deseos y chantajes. Un comportamiento de niño caprichoso y matón, como denunció Frank Ruddy, antiguo embajador estadounidense y vicepresidente de la MINURSO[57] .

La cuestión del Sáhara afecta profundamente a las relaciones entre España y Marruecos, como venimos constatando ostensiblemente en los últimos meses. Hasta el punto de que hay quienes denominan despectivamente al Ministerio español de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación como Ministerio Español de Asuntos Marroquíes.[58] Y llaman Plaza de la Provincia 53 a la plaza en que está situado el actual ministerio español. O como vimos –con motivo de la visita de Felipe VI a Marruecos o de la celebración de la Fiesta del Trono en Marruecos–, con todos los popes españoles (presidente y expresidentes del Gobierno, ex vicepresidenta, Consejo de Estado, exministra y biconsejera Ana Palacio –en España, miembra del Consejo de Estado; en Marruecos, de la OCPH[59] ; en Francia, exvicepresidenta del gigante nuclear Areva…–) … echando bien de jabón en la prensa a Marruecos, más concretamente a Mohamed VI y su régimen, como testimonian los siguientes párrafos:[60]

“El 30 de julio de 2019 medio Gobierno español se había dado cita en los jardines de la residencia de la Embajada de Marruecos en Madrid para celebrar la Fiesta del Trono, la celebración más importante del calendario político marroquí y que en esa ocasión conmemoraba los veinte años de Mohamed VI en el poder.

A la gran fiesta marroquí habían acudido la vicepresidenta Carmen Calvo, el ministro de Exteriores Josep Borrell, el de Interior Fernando Grande-­Marlaska y otros tres ministros más, además de la presidenta del Consejo de Estado, María Teresa Fernández de la Vega y de políticos del anterior Gobierno del Partido Popular, como Ana Pastor o Isabel García Tejerina. Nadie quería perderse la suntuosa recepción de Marruecos, que pasa por ser una de las más opíparas de las embajadas en Madrid. (…)

La reina de la fiesta fue sin duda la embajadora Karima Benyaich, que vestida con un elegante caftán de color crema se fotografió con todos y cada uno de los invitados hasta llenar varias páginas de la revista ¡HOLA!, que dio buena cuenta de la ceremonia.

(…) Aquel año de la fastuosa Fiesta del Trono Karima Benyaich había desplegado además una imponente operación de seducción de la opinión pública española a través de la prensa: en la semana que precedió a la fiesta, se sucedieron en El País, ABC, La Vanguardia y El Mundo una serie de artículos ditirámbicos escritos no por cualquier pluma, sino por el mismo presidente del Gobierno Pedro Sánchez, sus antecesores José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, o Miguel Ángel Moratinos, quien nunca faltaba en toda cita donde se pudiera halagar a Rabat. Todos los artículos tenían dos ideas comunes: había razones para celebrar las ‘dos décadas de progreso’ en Marruecos (como titulaba Rajoy) y España tenía el mayor interés del mundo en caminar junto a su vecino del sur en un futuro lleno de intereses compartidos.

Era curioso que los firmantes de aquellos artículos desplegasen tanto almíbar ante el vecino cuando los periodistas que trabajábamos en Marruecos nos esforzábamos en dibujar las luces y sombras que rodeaban los veinte años de Mohamed VI en el trono de los alauíes. Por aquellos días, un ministro marroquí tuvo a bien reprenderme por teléfono por haber escrito en mi análisis que Mohamed VI, tras haber llegado al trono con fama de ser el rey de los pobres, se había convertido en esas dos décadas en el mayor empresario del país y en un ávido millonario con puesto en la lista de Forbes. En Marruecos, escribir esas cosas era buscarse problemas, por eso funcionaba tan eficazmente la autocensura: en lo referente al rey, lo único seguro era y sigue siendo escribir alabanzas sin fin.

En el otoño de ese mismo año publiqué mi libro Marruecos, el extraño vecino, en cuyo último capítulo recordaba que las relaciones de España con Marruecos eran sistemáticamente descritas con un cúmulo de superlativos tales como extraordinarias, modélicas, ejemplares y fructíferas. Aquello era entonces rigurosamente cierto: no había nubes que ensombrecieran unos años de innegable luna de miel con el vecino, y el famoso ‘colchón de interese’” interconectados había funcionado muy bien, a la par que el pacto no escrito por el cual España apoyaba discretamente a Marruecos en sus tesis sobre el Sáhara y a cambio Rabat metía bajo la alfombra su reivindicación de Ceuta y Melilla.

Pero todo eso saltó por los aires el 17 y 18 de mayo, cuando una avalancha de unos 10.000 emigrantes invadió literalmente la ciudad de Ceuta sin que el espionaje español, que tiene sus mayores recursos en todo el mundo desplegados en Marruecos, hubiera sido capaz de preverlo”. (Javier Otazu).[61]

“El martes, durante la ceremonia de la beia (o besamanos) en el Palacio Real de Tetuán, cientos de políticos se inclinaron cinco veces ante Mohamed VI para rendirle pleitesía. Un día antes, el Rey de Marruecos cumplía 19 años sentado en el trono [la ‘Fiesta del Trono’]. En Tánger recibió las felicitaciones de personalidades socialistas afines como el ex presidente Rodríguez Zapatero y su ex ministro Miguel Ángel Moratinos, con los que se comprometió a poner más medios para frenar la crisis migratoria, tal y como informó este diario”. (El Mundo, 02/08/2018).[62]

“El ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero asistió este lunes en Tánger a la Fiesta del Trono que cada año celebra el rey de Marruecos, Mohamed VI. Zapatero, que mantiene unas excelentes relaciones con el jefe del Estado marroquí, acudió acompañado por el ex ministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos.

Fuentes conocedoras del viaje explicaron a este diario que Zapatero habló con Mohamed VI del viaje oficial del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Rabat, aún pendiente de cerrar. (…) La Fiesta del Trono de Marruecos acontece cada verano en estas fechas desde que Mohamed VI ascendiera al trono el 30 de julio de 1999”. (El Mundo, 31/07/2018).[63]

También nuestros ministros y altos funcionarios gestionan impúdicamente (“se baten el cobre”, en acertadas palabras del prestigioso periodista Ignacio Cembrero) en Bruselas más dinero para Rabat, mientras su rey se gasta cerca de 100 millones de euros en un lujoso superyate o en sus múltiples palacios, o en ostentar sin recato alguno su opulento reloj de 1.075 diamantes valorado en un millón de euros; o en compras astronómicas de sofisticado armamento en previsión de un levantamiento saharaui, en mantener la ocupación y el costosísimo tinglado militar del Muro de la Vergüenza, mientras un tercio de la población marroquí sigue siendo analfabeta y miles de jóvenes tienen que echarse a la mar porque no tienen perspectiva alguna en su propio país, como testimonia ya hasta la mismísima prensa del establishment marroquí. No hay más que ver el revuelo que han armado con la hospitalización de Brahim Ghali (que tiene DNI español) en España en abril de 2021. Con su innoble torpeza, han conseguido hacer mundialmente famoso al dirigente saharaui.[64] A nuestros jabonosos gobernantes, que alaban a Mohamed VI por el crecimiento del PIB marroquí, habría que recordarles aquello de “¡No es el PIB, estúpido!”.[65]

Y la impune beligerancia alauita no solo afecta y condiciona la política española; también, como estamos viendo estos días, a las propias instituciones de la Unión Europea, o a países como Argelia, Alemania o Suecia…

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas[66] , miembro del PSOE, exembajador en Rabat (“la embajada española más sensible”) y exeurodiputado, participó activamente en el tinglado del Acuerdo de Pesca UE-Marruecos[67] , que el Tribunal General de la UE acaba de anular por ilegal, dando la razón al representante del pueblo saharaui, el Frente Polisario. Tanto los diputados del PP como los del PSOE habían votado al unísono a favor de ese Acuerdo; o sea, a favor de proseguir el expolio colonial de los recursos del Sáhara Occidental, en contra de la legalidad internacional y comunitaria, y en contra también de los legítimos derechos e intereses del pueblo saharaui.

Ellos, que no quieren gobiernos de coalición, si se trata de apuntalar al régimen alauita practican la coalición perfecta contra los saharauis, que son los legítimos dueños de la pesca, los fosfatos, los productos agrícolas, y la energía que les roban.[68] Como también ningunean la jurisprudencia del TJUE, la más alta y suprema instancia judicial de la Unión Europea. Exigen a Polonia o Hungría que acaten la primacía del derecho comunitario, pero ellos mismos se la saltan cuando les place, en contra de los legítimos derechos del pueblo saharaui. Todas las metrópolis coloniales han invertido en sus colonias –para poder extraer de ellas–, pero eso no ha sido nunca óbice para que, llegado el momento, procedieran a su descolonización (ejemplo muy cercano, Argelia).[69]

Y con el nombramiento del español Josep Borrell al frente de la cartera exterior de la Comisión Europea tampoco cabía esperar nada bueno. Es obligado recordar que ya impidió que se debatiera en el Congreso de los Diputados el tema del Sáhara, al igual que ya había hecho antes en el Parlamento Europeo. Y tanto la Comisión UE como el Gobierno español siguen empeñados en mantenella y no enmendalla, con su intención de recurrir las sentencias dictadas por el Tribunal General de la Unión Europea del 29 de septiembre de 2021.[70]

Es evidente que, pese a sus intenciones, no han logrado “encapsular el tema del Sáhara”, sino todo lo contrario, a la vista de la explosión informativa tras la invasión de Ceuta por más de diez mil súbditos marroquíes y las dos sentencias del Tribunal de la UE. La sensibilidad sobre la causa saharaui sigue a flor de piel. Es inútil que lo intenten encapsular.

El monarca alauita y su majzén han puesto de rodillas a los gobernantes y ciertos políticos españoles[71] , del PSOE en particular (el Partido Popular ya se arrodilla él solo[72] , salvo en el caso del islote Perejil), en una posición indigna, con el consiguiente descrédito internacional de nuestro país, como han explicado tanto el coronel Javier Perote como el también coronel del Ejército, Diego Camacho[73] , responsable en su día de los Servicios de Información en la embajada de España en Rabat.

Diego Camacho, militar honesto y solidario con la causa, fue testigo de cómo España, su embajador en Rabat, entregaba a la policía marroquí a tres jóvenes saharauis que habían acudido a nuestra embajada en busca de protección y asilo, para que el amigo marroquí los encarcelase y… demás. España ha vuelto a hacer lo mismo con otro joven saharaui perseguido por el régimen marroquí que había arribado a la isla de Lanzarote en patera…

“Este comportamiento del Gobierno español, de colaboración abierta con el régimen de Marruecos en la persecución de los activistas saharauis, se produce en la misma semana en la que el propio presidente del gobierno defendió en el Parlamento Europeo la ampliación al Sahara de los acuerdos en materia comercial, agrícola y pesquera establecidos entre la UE y Marruecos, en contra de la legalidad internacional y de las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea”. (El Confidencial Saharaui, 26/11/2019).[74]

¡Qué comportamiento tan infame e inhumano, violando una vez más la ley internacional humanitaria! Todo esto lo silencia la prensa del establishment. Las agencias de noticias –de vez en cuando, y a su manera– informan a los medios de comunicación, pero estos ocultan esa información a los lectores, oyentes y televidentes: Una población desinformada deviene más fácilmente sumisa y manipulable.

¿Y qué es lo que se oculta o se silencia hoy por buena parte de la prensa dominante? Pues casi todo, salvo lo que le interesa a Marruecos, como el espectáculo mediático y judicial montado para intentar criminalizar a Brahim Ghali, héroe militar y actualmente presidente de la República Saharaui: la guerra contra el ocupante marroquí, la vida cotidiana en el Sáhara ocupado y en los campamentos de población refugiada, las violaciones de todo tipo perpetradas contra Sultana Jaya[75] y sus familiares y amigos, la permanente violación de los derechos humanos en el territorio ocupado, la situación y maltrato de los presos políticos, sus huelgas de hambre y sus muertos; la Marcha por la Libertad del Pueblo Saharaui que recorrió España durante el mes de mayo de este año; el robo de la pesca, los fosfatos, los productos hortofrutícolas y la energía; la forzada dimisión de Host Köhler y el nombramiento de Staffan de Mistura como enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental, la nefasta inacción e inutilidad de la MINURSO para el fin que fue creada: el referéndum de autodeterminación; la invasión fotovoltaica y eólica de Siemens Gamesa[76] ; la invasión cotidiana de pateras y sus incontables muertos; la invasión de Europa por los tomates marroquíes, la reciente expulsión de dos abogadas y una médica españolas, las resoluciones del Consejo de Seguridad y los testimonios ante el Comité de Descolonización de la ONU sobre el Sáhara Occidental, la destrucción de los asentamientos saharauis y la expulsión de los moradores, siguiendo las prácticas criminales de Israel[77]

“Las fuerzas de seguridad marroquíes me han amenazado de muerte claramente si continúo expresando mis posiciones políticas y rompiendo el intento de las autoridades de ocupación de imponer un apagón a la causa saharaui en las ciudades ocupadas”. (Sultana Jaya).

Con esta declaración de la activista de Derechos Humanos se inicia el informe Situación de Sultana Sid Brahim Jaya y su familia, 11 meses de asedio y agresiones la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis (AFAPREDESA ), difundido en los campamentos de refugiados saharauis el 13 de octubre.

El informe relata las constantes agresiones sufridas por la familia Jaya en su casa de Bojador, en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, desde el 19 de noviembre de 2020, cuando Sultana regresó de una estancia en España.

Ese día, Sultana fue detenida a la entrada de Bojador, humillada y amenazada si continuaba con defensa de los derechos humanos; al mismo tiempo, agentes de paisano entraron en la casa familiar y agredieron a su hermana Luaara y a su madre, Minatu Embeirik, de 84 años, que perdió el conocimiento. Las autoridades marroquíes no permitieron la llegada de una ambulancia hasta cuatro horas después, a pesar de las llamadas de auxilio de su hija y familias del barrio.

El informe relata que “unas 20 camionetas y vehículos de la policía, la gendarmería, el ejército y el servicio secreto rodearon la zona y cortaron la calle, impidiendo que nadie se acercara a la casa”. Empezó el confinamiento sin orden judicial de la familia Jaya, que dura hasta hoy. (…)

(…) AFAPREDESA afirma que esta conducta marroquí, tan ilegal como abyecta, es una venganza contra Sultana “por sus posiciones a favor de los derechos humanos y el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y la independencia”

La asociación pide a la comunidad internacional que actúe urgentemente para salvar la vida de Sultana y asegurar su integridad física y psíquica, así como las de sus familiares, llamamiento que concreta en Naciones Unidas, Unión Africana, Unión Europea, Comité Internacional de la Cruz Roja y, especialmente, en los gobiernos de España, potencia administradora de iure, Estados Unidos y Francia. (Contramutis, 13/10/2021).

¿Se informa de estos hechos a la opinión pública española? ¿O es que no son de interés monetario para cierta prensa? ¿O se han dado instrucciones para contentar al monarca alauita, como en el caso de RTVE? ¿O es que los propios periodistas y las redacciones se autocensuran, como confiesa Javier Otazu en su último libro? ¿Acaso la Constitución Española no avala las libertades de expresión y de prensa? ¿Entonces, …? Aclarémoslo: ni todos son demócratas-de-toda-la-vida, ni toda la culpa es del dictador Francisco Franco.

La presidenta honorífica de ATTAC Francia, Susan George (a quien dediqué mi tesis doctoral), decía en Madrid que a quien hay que estudiar es a los ricos (¡menudos sustos nos están dando estos días con el precio de la luz y los paraísos offshare!), porque los pobres y la pobreza ya están muy estudiados. Pues eso, a quien hay que investigar es a Marruecos, no a los dirigentes saharauis, como quiere la derecha mediática. Antes de la actual explosión desinformativa (recordemos que RTVE censura a sus propios periodistas), el actual presidente saharaui, Brahim Ghali, estuvo muy próximo a Mohamed VI en la foto de familia de la Unión Africana, de la que la República Saharaui es miembro fundador, a diferencia de Marruecos, que se ha adherido a esta organización tan solo hace un par de años. Y el presidente saharaui también estuvo en el acto de toma de posesión de algún que otro presidente latinoamericano, a la que también acudió el rey Felipe VI sin que pasara nada, por ejemplo. ¿A qué viene, pues, tanto alboroto y rasgarse las vestiduras ahora, si entonces no pasaba nada? La respuesta la ha dado el propio Majzén marroquí: quiere que España y Europa sigan los embates del iluminado Donald Trump y reconozcan la soberanía marroquí sobre Sáhara Occidental. A buen entendedor, …

El citado presidente estadounidense utilizó en su tuit la engañosa propaganda del Majzén alauita, que se jacta de ser el primer país del mundo en reconocer la independencia de los Estados Unidos de Norteamérica. Lo cual es falso, porque tanto Francia (Lafayette) como España (Bernardo de Gálvez, Diego de Gardoqui, Luis de Córdova y Córdova) financiaron la lucha de las Trece Colonias por su independencia, y sus soldados y flotas navales combatieron en ella, siendo decisiva su aportación para que Estados Unidos lograra su independencia de los británicos, como reconoció el propio George Washington, a quien Bernardo de Gálvez salvó de la derrota en alguna ocasión. Gálvez y Gardoqui desfilaron junto a George Washington en la parada de la victoria[78] . Allí no hubo ningún marroquí, ni siquiera Marruecos existía todavía como país. Y los documentos que avalan la financiación española se conservan hoy en los archivos el Banco de España, algunos de cuyos gobernadores también son premiados (y pringados) con las más altas condecoraciones alauitas[79] :

“El origen del banco [de San Carlos, hoy Banco de España] está ligado al préstamo al Estado para financiar la guerra en la que España se alió con Francia y contra Inglaterra por la independencia de las colonias británicas en Norteamérica. (El País, 12/10/2021).

Prensa y partidos políticos: ¿pacto de silencio?

Por lo que respecta a la prensa, no podemos verificar si ha habido o hay un pacto de silencio stricto sensu, pero parece obvio. ¿Qué era, si no, la consigna, directriz u orden de “hay que encapsular el tema del Sáhara”? Hay todo un lobby, un muy poderoso lobby, desde el sector empresarial con intereses en Marruecos y en el Sáhara Occidental ocupado, pasando por el PP, hasta la cúpula del PSOE, actuando en ese sentido, marcando directrices para acallar, para silenciar, para despistar y, en algunos casos, para adoctrinar. De hecho, no se ve en estos momentos a ningún miembro de la cúpula socialista (¿y los demás que no son de la cúpula?) que alce la voz o coja la pluma para defender la causa saharaui; o, lo que es lo mismo, la legalidad internacional. Y es precisamente en los momentos difíciles cuando pueden apreciarse valores como la verdadera amistad. No podemos permitirnos que la legalidad internacional sea una utopía[80] , como pretendía hacernos creer el oficialista profesor Bernabé López García –uno de los premiados con el wissam alauita– o la historiadora María Rosa de Madariaga –experta en Marruecos peo no en lo relativo al Sáhara Occidental–, que confiesa compartir las tesis del citado profesor.[81]

Remito al lector, al respecto, a mis artículos ‘Los clamorosos silencios del lobby promarroquí español. Trasfondo y sentido de la visita borbónica a Marruecos’ y ‘Sáhara Occidental: la quinta columna o el enemigo en casa’[82] , publicados ya hace años; no sólo siguen teniendo plena vigencia, sino que han sido superados por los hechos. Se nota, se palpa, se respira que el tema del Sáhara Occidental ocupado es objeto de tratamiento y disciplina en los consejos de redacción de la prensa dominante. En vez de informar, han estado desinformando, que es lo mismo que manipular la información: no describir la realidad de forma objetiva, veraz y contextualizada. No se atreven a poner freno a la impunidad, prefieren un trabajo fácil y seguro, sin problemas. Hay excepciones, claro, afortunadamente; y algunas muy, muy relevantes, pero son la excepción que confirma la regla.[83] Y parece que algunos medios de comunicación han tomado nota del comportamiento de Marruecos y las sentencias de la Justicia europea y empiezan a informar más y mejor. Pero Marruecos sigue prohibiendo el acceso al Sáhara Occidental ocupado a periodistas, abogados, etcétera. Por algo será… ¿Qué es lo que trata de ocultar? Simplemente, lo que fácilmente podría constatarse de cuerpo directo y mediante el contacto libre y directo de la población oprimida, además del comportamiento visible de las autoridades e instituciones de ocupación.

En cuanto a los partidos políticos, en lo que respecta a la cuestión del Sáhara Occidental –hay que decirlo alto y claro–, el Partido Comunista de España (PCE), que tuvo un papel primordial y fundamental en la lucha contra la dictadura franquista y en la Transición política de España a la democracia (¡Memoria Histórica!), tiene también una tradición histórica por la liberación de los pueblos en general y del Sáhara Occidental en particular. De hecho, fue la primera organización política española en responder al llamamiento de las autoridades saharauis y traer a España, en 1979, a los primeros 100 niños de la campaña Vacaciones en Paz, un programa de acogida de niños y niñas saharauis durante los veranos, sacándolos por unos meses del contexto de la guerra y de las terribles condiciones de la hammada.[84] Téngase en cuenta, además, que España no proporciona formación universitaria a los refugiados saharauis –¡porca miseria–, que deben recibirla general y gratuitamente en países auténticamente solidarios con los pueblos, como Cuba y Argelia.

“La posición del PCE es bien clara:

Reiteramos:

* Nuestra demanda del fin de la ocupación del territorio del Sahara Occidental,

Nuestra defensa de los DDHH del pueblo saharaui contra la represión y el encarcelamiento,

* La denuncia del expolio descarado de los recursos naturales.

Recordamos la obligación de reconocimiento del Frente Polisario como único representante del pueblo saharaui, tal y como estableció NNUU y reconoce la Unión Africana.

* Insistimos en la necesidad de instar a Francia, como miembro de la UE a la que pertenecemos, para que contribuya a la solución del conflicto, abandonando su política colonial en el Magreb y su apoyo a la ocupación por parte de Marruecos.

* Por último, una vez más reiteramos que España debe denunciar los Acuerdos de Madrid del 14 de noviembre de 1975 por los que Marruecos justifica su ocupación del Sáhara Occidental y proporcionarle la asistencia política y humanitaria necesaria para defender los derechos e intereses del pueblo saharaui”. (Mundo Obrero, 12/11/2020).[85]

Lo mismo cabe decir de Izquierda Unida (IU), cuyos diputados y eurodiputados llevan mucho tiempo realizando un valioso trabajo de apoyo a la causa saharaui y en defensa de la legalidad internacional; o, más recientemente, de Unidas Podemos (UP), que desde sus inicios como partido ha venido mejorando sus conocimientos, propuestas y acciones en este terreno, reivindicando el reconocimiento de la RASD y el establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Saharaui. Esa es una de las razones por las que Unidas Podemos (UP) ha sido ferozmente atacado y el Gobierno de Pedro Sánchez denigrado por la derecha mediática.

También hay que destacar el trabajo realizado por Equo, a través del esfuerzo de su único eurodiputado, Florent Marcellesi; o incluso la extinta UPyD, que, hasta el momento de su disolución como partido, tenía un Comité específico para el Sáhara Occidental, a cargo del diputado Fernando Maura…

Así mismo, hay que mencionar aquí al joven partido Más Madrid.[86] De hecho, cuando redactábamos estas líneas, el senador y diputado regional de Más Madrid Pablo Perpinyà viajaba a los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf (viaje que Radio Televisión Española (RTVE) prohibía a sus periodistas):

“Desde Más Madrid nos sumamos a esta delegación con el fin de fortalecer nuestro compromiso con los derechos del pueblo saharaui”. (Más Madrid, 18/10/21).

Respecto a los dos grandes partidos, PP[87] y PSOE, creo que ya se ha dicho bastante sobre su comportamiento mezquino e insolidario. No hace falta abundar más en ello. El lector interesado dispone de suficiente información complementaria en las notas al final de este artículo.

Para no alargar más este artículo, y no cansar al lector o lectora, recomiendo la lectura (se pueden buscar en internet) de dos artículos periodísticos de última hora, excelentes e interesantísimos, sobre el comportamiento de PP y PSOE, respectivamente, que aclaran muy bien las cosas. De hecho, tendría que transcribirlos aquí prácticamente enteros:

* Miguel Muñoz, ‘De Aznar con Perejil a Casado y el ‘caso Ghali’: el PP cambia su postura sobre Marruecos para atacar al Gobierno’ (Público,&nbsp


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